Categoría: Triunfante

Plaga

St Charles Borromeo ministering to victims of the plague in Milan

1er mandamiento

El Dios único y verdadero revela ante todo su gloria a Israel (cf Ex 19, 16-25; 24, 15-18). La revelación de la vocación y de la verdad del hombre está ligada a la revelación de Dios. El hombre tiene la vocación de hacer manifiesto a Dios mediante sus obras humanas, en conformidad con su condición de criatura hecha “a imagen y semejanza de Dios” (Gn 1, 26):

«No habrá jamás otro Dios, Trifón, y no ha habido otro desde los siglos sino el que ha hecho y ordenado el universo. Nosotros no pensamos que nuestro Dios es distinto del vuestro. Es el mismo que sacó a vuestros padres de Egipto “con su mano poderosa y su brazo extendido”. Nosotros no ponemos nuestras esperanzas en otro, (que no existe), sino en el mismo que vosotros: el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob» (San Justino, Dialogus cum Tryphone Iudaeo, 11, 1).

Cruz


En la biblia se habla siempre de una manera positiva de la Cruz de Cristo y jamás en negativa (1 Cor 1, 17; Gálatas 6,14, Filipenses 3,18), En efecto, la Cruz es el símbolo de la victoria de Cristo contra el infierno y los demonios. Por esta razón las víctimas de las sectas y supuestas iglesias ilegítimas no la quieren.

La biblia en la Misa

Mateo 11:9 Los que iban delante y los que le seguían, gritaban: «¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!11:10 ¡Bendito el reino que viene, de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas!»

El Dogma


Hasta aquí hemos tratado del origen y naturaleza de la fe. Pero, siendo muchos los brotes de la fe, principalmente la Iglesia, el dogma, el culto, los libros que llamamos santos, conviene examinar qué enseñan los modernistas sobre estos puntos. Y comenzando por el dogma, cuál sea su origen y naturaleza, arriba lo indicamos. Surge aquél de cierto impulso o necesidad, en cuya virtud el creyente trabaja sobre sus pensamientos propios, para así ilustrar mejor su conciencia y la de los otros. Todo este trabajo consiste en penetrar y pulir la primitiva fórmula de la mente, no en sí misma, según el desenvolvimiento lógico, sino según las circunstancias o, como ellos dicen con menos propiedad, vitalmente. Y así sucede que, en torno a aquélla, se forman poco a poco, como ya insinuamos, otras fórmulas secundarias; las cuales, reunidas después en un cuerpo y en un edificio doctrinal, así que son sancionadas por el magisterio público, puesto que responden a la conciencia común, se denominan dogma. A éste se han de contraponer cuidadosamente las especulaciones de los teólogos, que, aunque no vivan la vida de los dogmas, no se han de considerar del todo inútiles, ya para conciliar la religión con la ciencia y quitar su oposición, ya para ilustrar extrínsecamente y defender la misma religión; y acaso también podrán ser útiles para allanar el camino a algún nuevo dogma futuro.
En lo que mira al culto sagrado, poco habría que decir a no comprenderse bajo este título los sacramentos, sobre los cuales defienden los modernistas gravísimos errores. El culto, según enseñan, brota de un doble impulso o necesidad; porque en su sistema, como hemos visto, todo se engendra, según ellos aseguran, en virtud de impulsos íntimos o necesidades. Una de ellas es para dar a la religión algo de sensible; la otra a fin de manifestarla; lo que no puede en ningún modo hacerse sin cierta forma sensible y actos santificantes, que se han llamado sacramentos. Estos, para los modernistas, son puros símbolos o signos; aunque no destituidos de fuerza. Para explicar dicha fuerza, se valen del ejemplo de ciertas palabras que vulgarmente se dice haber hecho fortuna, pues tienen la virtud de propagar ciertas nociones poderosas e impresionan de modo extraordinario los ánimos superiores. Como esas palabras se ordenan a tales nociones, así los sacramentos se ordenan al sentimiento religioso: nada más. Hablarían con mayor claridad si afirmasen que los sacramentos se instituyeron únicamente para alimentar la fe; pero eso ya lo condenó el concilio de Trento(12): «Si alguno dijere que estos sacramentos no fueron instituidos sino sólo para alimentar la fe, sea excomulgado»
CARTA ENCÍCLICA PASCENDI DEL SUMO PONTÍFICE PÍO X SOBRE LAS DOCTRINAS DE LOS MODERNISTAS

Adorarás al señor tu Dios, y le servirás

Dios se da a conocer recordando su acción todopoderosa, bondadosa y liberadora en la historia de aquel a quien se dirige: “Yo te saqué del país de Egipto, de la casa de servidumbre”. La primera palabra contiene el primer mandamiento de la ley: “Adorarás al Señor tu Dios y le servirás no vayáis en pos de otros dioses” (Dt 6, 13-14). La primera llamada y la justa exigencia de Dios consiste en que el hombre lo acoja y lo adore.

Consagración de un Altar


El pontífice recita primero la antífona y el salmo del principio de la Misa: Me acercaré al altar de Dios, y del Dios que llena de alegría mi juventud. Dios mío, sed mi juez y tomad mi defensa contra los enemigos de mi alma.
Durante estas oraciones, mete su pulgar en ele agua que acaba de bendecir y traza una cruz en medio y en las cuatro esquinas de la piedra diciendo: “Que este altar sea bendecido para mayor gloria de Dios, de la Bienaventurada Virgen María, de todos los Santos y el nombre y a la memoria de San (N), en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”. Se repiten cinco veces. Enseguida el obispo, a semejanza de los israelitas cuando la toma de Jericó, da siete vueltas alrededor del altar, rociándolo con agua bendita y recitando el Salmo 50 llamado Miserere (Señor ten piedad de mí)
Dedicación de capilla y consagración del altar en la etapa del discipulado Después de tanto esfuerzo de la Iglesia en Quetzaltenango y el celo de su Pastor, se ha dedicado hoy la capilla de la etapa del discipulado del Seminario de la Asunción, en su nueva sede. Es un momento importante en la historia de la formación de los futuros sacerdotes de la Iglesia en nuestra Guatemala. Aquí algunas fotos que se tomaron de la celebración. Obispo Alberto Molina