Santa lucia

En la iglesia de su pueblo natal hay otra obra significativa: Santa Lucía. En este trabajo Granzotto se adapta a la sencillez de las líneas modernas, logrando un estupendo efecto expresivo. Nos recuerda Wildt las cuentas vacías de la joven Santa, el modelado de las vestimentas y la concepción geométrica del conjunto visto como una pirámide de materia que va elevándose hacia la meta haciéndose vida en dos angelitos, y que se transforman en el vértice en espíritu que se refleja en el rostro extático de la Santa. Las líneas longitudinales del vestido y del liviano manto que se repliega sobre los costados con la gracia de dos alas de golondrinas en el momento en que se abandona a la voluptuosidad del vuelo, visten el cuerpo de la joven mártir derecho como un junco, lleno de un anhelo creciente hacia lo alto. Anhelo que se manifiesta en su pecho, debajo de las manos cruzadas, para salirse luego de sus labios delicadamente entreabiertos y de sus órbitas, que, al carecer de pupilas, expresan una desgarradora invocación a la luz buscada en un mundo superior.
Tal vez en ninguna otra obra el profesor Ricardo logró espiritualizar tanto la materia. Cuando la estatua apareció en público, alguien, a quien esta clase de escultura parecía primitiva, tuvo la osadía de hacer objeciones. El escultor se defendió muy bien, pero no usando argumentos de arte, ya que no habrían sido considerados, sino aduciendo razones ascéticas, más comprensibles para la pobre gente del pueblo.

Aquí, ves hay un pequeño defecto!… ¿Por Qué no lo dejaste ver por lo menos la punta de los pies, como la Virgen de Rúpulo que está en el altar de enfrente?

–Porque -contesta Ricardo- los santos pisan tierra, pero es como si no la pisaran.

Está bien!… Pero, ¿por qué su vestido está hecha con tanta sencillez que parece una columna acanalada?

–Está muy claro; porque los devotos tienen que mirar a la Santa y no al vestido

Exacto!… Pero entonces la Santa tendría que mirar a los devotos y no hacia lo alto

— Los santos sólo contemplan a Dios! contesta prontamente el escultor

El 15 de agosto de 1933 se inauguró el trabajo pero el profesor Ricardo no estuvo presente en la fiesta ¿Adonde se había ido? Al convento de Vitorio Véneto, para hacer tres días de penitencia. Antes de irse, le había dicho el Arcipreste: Si yo me quedo para la fiesta corro peligro de alegrarme por los elogios, y entonces pierdo todos los méritos ante Dios!

sobre Fray Claudio Granzotto

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: