¿Existe Dios?



Primera vía de Santo Tomás

Consideración

“Hay cosas que se mueven”. Esta premisa es evidente de por sí. Ya desde una primera aproximación nos es manifiesto que las cosas de nuestra experiencia están en constante cambio y movimiento. Es más, existe muy sólida evidencia científica de que el cambio y el movimiento no son algo restrictivo de nuestra experiencia sino que se constituyen como algo universal en el Cosmos, desde las diminutas partículas subatómicas hasta los grandes planetas y galaxias. Ahí tenemos, por ejemplo, la famosa Ley de Hubble, formulada en 1929 por el astrónomo estadounidense Edwin Hubble, de acuerdo con la cual “las galaxias se alejan a una velocidad proporcional a sus distancias”. Esta ley, que se constituye como la base de toda la cosmología actual, es sumamente importante pues es la verificación de un comportamiento mutable a gran escala de todo el universo. Pero no se necesita ser un cosmólogo para aceptar la existencia del cambio y el movimiento en las cosas. Basta con observarlas. Y fue justamente esta primigenia observación la que asombró tanto a los filósofos griegos que los llevó a plantearse el segundo de los grandes problemas filosóficos que los obsesionaron (sobre el primero hablaremos en la explicación de la tercera vía): el problema del cambio y el movimiento. ¿Por qué existe el cambio?, ¿por qué existe el movimiento? Estas fueron las preguntas que constantemente acosaron a Heráclito, Parménides, Platón y Aristóteles, siendo este último quien finalmente definió al movimiento como “el acto de lo que está en potencia en tanto que potencia” (1) y llegó a la noción de “Primer motor inmóvil” formulando por primera vez esta vía (2) que luego adoptara Santo Tomás de Aquino en su metafísica para demostrar la existencia de Dios. Y es justamente aquí donde debemos hacer una importante aclaración para entender bien la naturaleza y alcances de la primera vía tomista. A saber, que Santo Tomás de Aquino no se está refiriendo en ella solamente al movimiento físico, es decir, a la locomoción o desplazamiento, sino más que nada al aspecto metafísico del cambio, es decir, el paso de la potencia al acto. Pero, ¿por qué es que el aquinate toma al movimiento como base de su primera vía? Al parecer lo hace por una razón pedagógica. Y es que para Santo Tomás de Aquino existen tres formas de ser en acto: el acto perfecto o forma, la operación o causalidad y el acto imperfecto o movimiento (3). Ahora bien, ¿cuál de estos tres tipos del ser en acto nos es más directamente cognoscible? Pues el “acto imperfecto”. ¿Por qué? Porque nuestro entendimiento, al requerir siempre de los datos de la experiencia sensible para luego elevarse hacia lo universal, capta lo compuesto antes que lo simple y dado que la forma más compuesta del ser en acto es justamente aquella que se evidencia en el movimiento, tendremos que este será el punto de partida más inteligible para nosotros. De ahí que el aquinate comience esta vía diciendo: “La primera y más manifiesta vía se funda en el movimiento”

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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