Dirigidos por la divina Providencia

Evangelio según san Mateo, 10:9-10 «No queráis poseer en vuestros cintos oro, ni plata, ni dinero: no llevéis en vuestros viajes alforja, ni dos túnicas, ni calzado, ni báculo, porque el operario merece que se le alimente». (vv. 9-10) San Jerónimo Aquel que prohibió las riquezas representadas por el oro, la plata y el cobre,Sigue leyendo «Dirigidos por la divina Providencia»

¿Hay o no hay diferencia entre tiempo y eternidad?

Infra a.5; In Sent. 1 d.8 q2 a.2; d.19 q.2, a.1; In De Div. Nom. c.10 lect.3; De Pot. q.3 a.14 ad 10.18. Objeciones por las que parece que la eternidad no es distinta del tiempo: 1. Es imposible que puedan aplicarse simultáneamente dos medidas de duración, a no ser que una Sea parte deSigue leyendo «¿Hay o no hay diferencia entre tiempo y eternidad?»

Evangelio

San Juan 19:30-35Cuando tomó Jesús el vinagre, dijo: «Todo está cumplido.» E inclinando la cabeza entregó el espíritu. Los judíos, como era el día de la Preparación, para que no quedasen los cuerpos en la cruz el sábado -porque aquel sábado era muy solemne- rogaron a Pilato que les quebraran las piernas y los retiraran.Sigue leyendo «Evangelio»

Por amor a la ganancia

Por amor a la ganancia Evangelio según san Mateo, 10:9-10 «No queráis poseer en vuestros cintos oro, ni plata, ni dinero: no llevéis en vuestros viajes alforja, ni dos túnicas, ni calzado, ni báculo, porque el operario merece que se le alimente». (vv. 9-10) Porque si ellos al predicar no reciben salario, demás está elSigue leyendo «Por amor a la ganancia»

Evangelio

San Marcos 8:1-9Por aquellos días, habiendo de nuevo mucha gente y no teniendo qué comer, llama Jesús a sus discípulos y les dice: «Siento compasión de esta gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Si los despido en ayunas a sus casas, desfallecerán en el camino, y algunosSigue leyendo «Evangelio»

¿Cómo es nuestra oración?

¿qué de bueno podéis esperar de tal modo de rogar? Consideraría sin duda alguna, absurdo e insensato defendernos así ante un príncipe de la tierra por un delito que pide la pena capital. Y un tal poderoso, una vez destruido nuestro cuerpo, nada más puede hacer. ¿Podremos acaso pensar que estamos en nuestro sano juicio,Sigue leyendo «¿Cómo es nuestra oración?»