Pero no sólo los religiosos se han ocupado de Cristo en los pobres



hubo un tiempo, como decía el papa León XIII, en que la <filosofia del evangelio gobernaba los estados> (Immortale Dei, 9). cQué gobernante moderno? A qué presidente actual se lo puede llegar a ver siquiera haciendo lo que los antiguos gobernantes cristianos?

A lo largo de toda la Edad Media se suceden numerosos ejemplos de reyes y reinas y de otros miembros de familias regias de vida especialmente piadosa, muchos de ellos santos, que destacaron también por su caridad con los necesitados

Isabel de Portugal (Zaragoza, 1271-Estremoz, 1336), o Isabel de Aragón, fue reina consorte de Portugal entre 1282 y 1325, declarada santa por la Iglesia católica. Hija del rey Pedro III de Aragón y de la reina Constanza II de Sicilia, se le puso el nombre de Isabel en honor a su tía-abuela, Isabel de Hungría. La Iglesia católica la conmemora el 4 de julio, fundó varios hospitales y albergues para enfermos, niños pobres a los que se debía criar y enseñar un oficio, mujeres cuya economía había venido a menos, prostitutas redimidas… y ella misma atendía a los leprosos limpiándoles y besándoles las llagas; según decía, < Dios me ha hecho reina para tener más que dar> (..)

Tras su muerte se dice que se produjeron milagros. Fue beatificada en 1526 y canonizada por el papa Urbano VIII en 1625. Su festividad fue introducida en el santoral católico, celebrándose el 4 de julio, día de su muerte. Posteriormente, en 1694 el papa Inocencio XII movió la fiesta al día 8 de julio, de modo que no coincidiera con la celebración de la Octava de los santos Pedro y Pablo (del 29 de junio al 6 de julio). En 1955, Pío XII abolió la octava. El misal romano de 1962 cambió la categoría litúrgica de la festividad de santa Isabel de Portugal de «Doble» a «Tercera clase»

Con arrogancia a la persecución



Evangelio según san Mateo, 10: 23- 23 «Cuando os persiguieren en una ciudad, huid a otra. Porque os digo, en verdad, que no habréis acabado de instruir todas las ciudades, antes de que llegue el Hijo del hombre». (v. 23)

Después de haberles hecho las terribles profecías de lo que había de acontecer después de su crucifixión, de su resurrección y de su ascensión, les conduce a otros pensamientos más dulces; porque no les mandó el que fueran con arrogancia a la persecución, sino que huyeran de ella. Por eso les dice: «Y cuando os persiguieren, huid»; usa este lenguaje condescendiente porque estaban ellos aún al principio de su conversión

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 34,1

Quienes ven a Dios en su esencia, ¿le comprehenden?


1-2 q:4 a.3c. ad 1; 3 q:7 a.10 ad 3; q:10 a.1; In Sent 1, d.1 q.1 a.1c; 3, d.14 q:2 a.1; d.27 q:3 a.2; 4, d.49 q.2 a.3; q.4 a.5 9. 3 a; De Verit. q2 a.2 ad 5.6; q.8 a.2; q:20 a.5; In De Div. Nom. a.1 lect.1.2; In Ephes. c.5 lect.2; In 1 Tim c.6 lect.3; Cont. Gentes 3, 55; De Caritate, a.10 ad 5; Compend. Theol. c.106; In Io. c.1 lect.11.

Objeciones por las que parece que los que ven a Dios en su esencia le comprehenden:
1. Dice el Apóstol en FIp 3,12: Sigo, a ver si de algún modo le comprehendo. Y no le seguía en vano, pues él mismo dice en 1 Cor 9,26: Corro asi, pero no a la deriva. Luego él mismo comprehendió. E invita a otros por el mismo motivo, diciendo (9,24): Corred así, para que comprehendáis.
2. Más aún. Dice Agustin a Paulina en el libro De videndo Deum’6: Se comprehende aquello que se ve totalmente, de tal forma que nada de ello queda velado al que lo ve. Pero si a Dios se le ve en su esencia, se le ve totalmente y nada de Él queda velado al que le ve, pues Dios es simple Luego todo el que ve a Dios en su esencia, le comprehende.
3. Todavía más. Si se dice que se ve todo, pero no totalmente, replicamos: Totalmente se dice del modo de ver o de lo visto. Pero aquel que ve a Dios en su esencia, lo ve totalmente si se refiere a lo visto, porque lo ve tal como es, según se dijo (a.6 ad 1). Igualmente lo ve totalmente, si se refiere al modo de ver, porque verá la esencia de Dios con toda la capacidad de su entendimiento. Luego el que ve a Dios en su esencia, lo verá totalmente. Luego lo comprehende.

En cambio está lo que dice Jer 32,18s: Señor de los ejércitos, tu nombre es de gran fuerza, inmenso, poderoso. Tu consejo, inconmensurable. Tu pensamiento, incomprensible. Luego Dios no puede ser comprehendido.

Solución. Hay que decir: A cualquier entendimiento creado le resulta imposible comprehender a Dios. Aunque. como dice Agustin’ , alcanzar algo de Dios con el espíritu, representa gran dicha Para entender esto, hay que saber que comprehender significa conocer perfectamente. Y se conoce perfectamente algo tanto cuanto es cognoscible. De ahí que, si de lo que es cognoscible por demostración nos formamos una opinión fundada sólo en lo probable, no se le puede llamar comprehensión. Ejemplo: el que sabe por demostración que los tres ángulos de un triángulo equivalen a dos rectos, lo comprehende. Pero si alguien tiene de ello una opinión aceptándolo como probabilidad porque así lo enseñan los sabios o porque así lo sostienen muchos, no lo comprehende porque no llega a tener un conocimiento perfecto en la medida que aquello es cognoscible. Ningún entendimiento creado puede llegar a tener un conocimiento perfecto de la esencia divina en lo que tiene de cognoscible. Esto es así por lo siguiente, Cualquier cosa es cognoscible en la medida en que es un ser en acto. Dios, como quiera que es infinito, según quedó demostrado (q.7 a.1), es infinitamente cognoscible. Y ningún entendimiento creado puede conocer a Dios infinitamente. Pues un entendimiento creado en tanto conoce más o menos perfectamente la esencia divina en cuanto está inundado de mayor o menor luz de gloria. Como quiera que toda luz de gloria creada presente en cualquier entendimiento creado no puede ser infinita, es imposible que algún entendimiento creado conozca a Dios infinitamente. Por lo tanto, es imposible que a Dios se le comprehenda.

Respuesta a las objeciones:
1. A la primera hay que decir: La comprehensión puede ser entendida de dos maneras Una, la comprehensión estricta y propia, por la cual algo está incluido en el que comprehende. A Dios no se le comprehende así, ni con el entendimiento ni con otra cosa, porque, siendo infinito, nada finito le puede abarcar para que algo finito le entienda infinitamente como infinito es Ėl. Esta es la comprehensión de la que estamos hablando ahora. Otra manera es la comprehensión en sentido amplio, y que es la comprehensión opuesta a consecución. Pues quien tiene algo cuando ya lo alcanza, se dice que lo comprehende. Asi es como Dios es comprehendido por los bienaventurados. según aquello de Cant. 3,4: Lo tengo y no lo abandonaré. Asi tienen que ser entendidas las autoridades del Apóstol acerca de la comprehensión. De este modo, la comprehensión es una de las tres prendas del alma, la que corresponde a la esperanza; como la contemplación le corresponde a la fe; y el gozo a la caridad. No obstante, para nosotros no todo lo que se ve se tiene o posee, bien porque hay distancia por en medio, bien porque no están bajo nuestro poder. Tampoco gozamos de todo aquello que poseemos, bien porque no encontramos placer en ello, bien porque no colman nuestros deseos. Pero estas tres cosas los bienaventurados las encuentran en Dios: porque le ven; porque viéndole, le tienen presente seguros de verle siempre; y teniéndolo, porque lo disfrutan como el que colma el último fin de todo deseo.
2. A la segunda hay que decir: No porque haya algo en Dios que no se ve, se dice que es incomprehensible. Sino porque no se le ve tan perfectamente como visible es. Es parecido a lo que sucede cuando se conoce por probabilidad alguna proposición demostrable: pues sabemos de su sujeto, su predicado y la relación entre ambos; en cambio no se le conoce tan perfectamente como cognoscible es. Por eso, Agustín, definiendo la comprehensión, dice: Se comprehende perfectamente cuando nada de lo que se mira queda oculto al que mira, cuando los limites se ven con la mirada. Sólo se abarcan con la mirada los límites de algo cuando se alcanza lo último que puede ser conocido de ese algo.
3. A la tercera hay que decir: Totalmente se dice por parte del objeto. No porque todo el modo de ser del objeto no caiga dentro del campo de conocimiento, sino porque el modo del objeto no es el modo del que conoce. Así, pues, quien ve a Dios en su esencia ve en Él lo que existe infinitamente y que es infinitamente cognoscible. Pero este modo infinito no le corresponde a él, es decir, que le conozca infinitamente. Esto es lo que le sucede a quien sabe con probabilidad que una proposición es demostrable, pero no la conoce demostrativamente.

Summa theologiæ, Thomas Aquinos

#tomásdeaquino #summatheologiæ 

Oración

Señor, dame un corazón Magnánimo contigo: Oh Cristo Rey: orgulloso de vivir para servirte, dichoso de morir, para perderme en Ti

Evangelio

San Mateo 19:3-12
Y se le acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, le dijeron: «¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?» Él respondió: «¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre.» Dícenle: «Pues ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla?» Díceles: «Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. Ahora bien, os digo que quien repudie a su mujer -no por fornicación- y se case con otra, comete adulterio.» Dícenle sus discípulos: «Si tal es la condición del hombre respecto de su mujer, no trae cuenta casarse.» Pero él les dijo: «No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que fueron hechos tales por los hombres, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda.»

Palabra del Señor

Oración

Señor, dame un corazón magnánimo conmigo mismo: jamás replegado sobre mí, siempre apoyado en Ti

Evangelio

San Lucas 22:24-30
Entre ellos hubo también un altercado sobre quién de ellos parecía ser el mayor. Él les dijo: «Los reyes de las naciones las dominan como señores absolutos y los que ejercen el poder sobre ellas se hacen llamar bienhechores; pero no así vosotros, sino que el mayor entre vosotros sea como el más joven y el que gobierna como el que sirve. Porque, ¿quién es mayor, el que está a la mesa o el que sirve? ¿No es el que está a la mesa? Pues yo estoy en medio de vosotros como el que sirve. «Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas; yo, por mi parte, dispongo un Reino para vosotros, como mi Padre lo dispuso para mí, para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino y os sentéis sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.

Palabra del Señor

El que perseverare hasta el fin, esto es, en Cristo



Evangelio según san Mateo, 10: 21- 22 «Y el hermano entregará a su hermano, y el padre a su hijo, y los hijos se insurreccionarán contra sus padres, y los harán morir; y os tendrán odio todos los hombres, a causa de mi nombre; mas el que perseverare hasta el fin, ése será salvo». (vv. 21- 22)

Esto es, aquel que no abandonare los preceptos de la fe y no desfalleciere en las persecuciones, será salvo; porque recibirá el reino de los cielos como premio de las persecuciones de los hombres. Y es de notar, que la palabra fin no siempre significa conclusión, sino perfección, conforme con aquellas palabras: «El fin es Cristo» ( Rom 10,4 ), de donde resulta, que las anteriores palabras pueden tener el siguiente sentido: El que perseverare hasta el fin, esto es, en Cristo

Remigio

Entre los que ven Ia esencia divina, ¿la ven o no la ven unos mejor que otros?


q62 a.9; 3 q:10 a.4; In Sent. 4 d.44 q:2 a.4; Cont. Gentes 3,58.

Objeciones por las que parece que, entre los que ven la esencia divina, unos no la ven mejor que otros:
1. Dice 1 Jn 3,2: Le veremos tal como es. Pero El es sólo de una manera. Luego sólo podrá ser visto de una manera por todos. Por lo tanto, no de una forma más perfecta o menos perfecta
2. Más aún. En el libro Octogintatrium quaest.’5, Agustín dice que una cosa no puede ser más entendida por uno que por otro. Pero todos los que ven a Dios en su esencia, comprenden la esencia de Dios; pues a Dios se le ve con el entendimiento y no con el sentido, como quedó establecido (a,3). Luego, entre los que ven la esencia divina uno no la ve más claramente que otro 3. Todavía más. Que uno vea algo más perfectamente que otro depende de dos cosas: Del objeto que se ve y de la capacidad de visión del que ve. Por parte del objeto, por cuanto se capta mejor. es decir, se crea una imagen más perfecta. No es aplicable al caso que estamos tratando, pues Dios no está presente en el entendimiento por alguna semejanza, sino que por su esencia se hace presente al entendimiento del que le ve. Por lo tanto, que uno le vea más perfectamente que otro responde a la diferente capacidad de entender. De este modo, quien por naturaleza tenga una capacidad intelectiva superior, le verá con mayor claridad. Esto no es admisible, puesto que al hombre se le ha prometido, en la felicidad eterna, la igualdad con los ángeles.

En cambio está el hecho de que la vida eterna consiste en contemplar a Dios, según aquello de Jn 17,3: Esta es la vida eterna, etc. Luego, si todos ven igualmente la esencia de Dios, en la vida eterna todos serán iguales. Esto es contrario a lo que dice el Apóstol en 1 Cor 15,41: Dos estrellas se distinguen por su claridad.

Solución. Hay que decir: Entre los que vean a Dios en su esencia, uno le verá más perfectamente que otro. No obstante, eso no será así porque en uno haya una imagen más perfecta que en otro. puesto que la futura visión no será por imagen, como se dijo (a.2). Sino que será porque un entendimiento estará más capacitado que otro para ver a Dios. Y la capacidad para ver a Dios no le corresponde al entendimiento creado por naturaleza, sino por la luz de la gloria, como quedó demostrado (a.5). De ahí que el entendimiento que más participe de la luz de la gloria, más perfectamente verá a Dios. Y tanto más participará de la luz de la gloria cuanto más amor tenga, pues donde el amor es mayor, mayor es el deseo; y el deseo, de alguna manera capacita y prepara al que desea para conseguir lo deseado. Por lo tanto, aquel que tenga más amor, más perfectamente verá a Dios y más feliz será.

Respuesta a las objeciones
1. A la primera hay que decir: Cuando se dice le veremos tal como es, el adverbio tal como determina el modo de ver por parte de lo visto; el sentido del texto es: Le veremos tal cual es porque veremos su mismo ser, que es su esencia. Pero no determina el modo de ver por parte del que ve, como si el sentido del texto incluyera que el modo de ver sea tan perfecto como es en Dios su modo de ser.
2. A la segunda hay que decir: Ahi está incluida la respuesta a la segunda objeción. Pues cuando se dice que uno no puede conocer mejor que otro un objeto, se está diciendo algo verdadero siempre que se esté refiriendo al modo de ser de lo conocido, porque quien entienda algo distinto a lo que es en realidad, no está entendiéndolo correctamente. Pero no estaría diciendo algo verdadero si se refiriera al modo de entender, porque el entender de uno puede ser más perfecto que el entender de otro.
3. A la tercera hay que decir: La diversidad en el modo de ver no se encuentra en el objeto, pues a todos se les ofrece el mismo objeto, esto es, la esencia de Dios. Tampoco se encuentra en la diversa participación del objeto por diferentes semejanzas. Sino que se encuentra en la distinta capacidad intelectual, no la natural, sino la gloriosa, como se dijo (sol.)

Summa theologiæ, Thomas Aquinos

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