Pero no sólo los religiosos se han ocupado de Cristo en los pobres



hubo un tiempo, como decía el papa León XIII, en que la <filosofia del evangelio gobernaba los estados> (Immortale Dei, 9). cQué gobernante moderno? A qué presidente actual se lo puede llegar a ver siquiera haciendo lo que los antiguos gobernantes cristianos?

A lo largo de toda la Edad Media se suceden numerosos ejemplos de reyes y reinas y de otros miembros de familias regias de vida especialmente piadosa, muchos de ellos santos, que destacaron también por su caridad con los necesitados.

Santa Isabel de Hungría (1207-1231), que se hizo terciaria franciscana y vivió con gran pobreza sirviendo a los menesterosos y a los enfermos en el hospital que había hecho construir, donde también recogía a los niños pobres, los cuales la llamaban ‘madre’ por el cariño con que les trataba.

Isabel se quedó viuda siendo aún joven, dedicó su riqueza a los pobres, construyó hospitales y allí atendía personalmente a los necesitados. A partir de su canonización en 1236 por Gregorio IX se convirtió en un símbolo de caridad cristiana para toda Europa, extendiéndose su culto muy rápida y profundamente desde los territorios germánicos, polacos, húngaros checos, hasta los italianos, ibéricos y franceses.

Santa Patrona de la ciudad de Bogotá, capital de la República de Colombia. Patrona de las enfermeras en España. Se celebra su fiesta y Día de las Enfermeras en España el 17 de noviembre

A ella ha sido dedicada a la iglesia más pequeña del mundo con un metro 92 cm, en Málaga

La obra representa a Santa Isabel de Hungria, curando a unos tiñosos, cuadro realizado en 1672 por el pintor español Bartolomé Esteban Murillo. El pintor era terciario franciscano del siglo XVII

A los que perseveran



Evangelio según san Mateo, 10: 21- 22 «Y el hermano entregará a su hermano, y el padre a su hijo, y los hijos se insurreccionarán contra sus padres, y los harán morir; y os tendrán odio todos los hombres, a causa de mi nombre; mas el que perseverare hasta el fin, ése será salvo». (vv. 21- 22)

Y no se da el premio a los que principian, sino a los que perseveran

Remigio

Y a vosotros os tendrán odio todos los hombres

Y a vosotros os tendrán odio todos los hombres

Evangelio según san Mateo, 10: 21- 22 «Y el hermano entregará a su hermano, y el padre a su hijo, y los hijos se insurreccionarán contra sus padres, y los harán morir; y os tendrán odio todos los hombres, a causa de mi nombre; mas el que perseverare hasta el fin, ése será salvo». (vv. 21- 22)

Añade en seguida lo más horrible de todo, diciendo: «Y a vosotros os tendrán odio todos los hombres»; porque se empeñarán en arrojaros de todas partes, como si fuerais enemigos del género humano. Pero en seguida los consuela con las palabras «a causa de mi nombre» y con aquellas otras: «El que perseverare hasta el fin, será salvo». Dice hasta el fin, porque acostumbran muchos a tener mucho fervor al principio y luego decaen completamente; porque ¿qué utilidad se saca de las semillas que dan flores al principio y después se secan? Por esta razón les exige una perseverancia suficiente

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 33,3

Dr Jesús Poveda

¿Necesita o no necesita el entendimiento creado alguna luz creada para ver la esencia divina?

¿Necesita o no necesita el entendimiento creado alguna luz creada para ver la esencia divina?
q.58 a.6.7: q.94 a.1 ad 3; In Sent. 3, d.14 a.1 q: 3. 4 d.49 q:2 a.6; De Verit. q8 a.3; q.18 a.1 ad 1; q:20 a.2; Quodl. 7 q:1 a.1; Cont. Gentes 3,53.54; Compend, Theol. c.105

Objeciones por las que parece que el entendimiento creado no necesita ninguna luz creada para ver la esencia divina:

1. En las cosas sensibles, aquello que es luminoso no necesita ningún otro tipo de luz para ser visto. Luego tampoco en las cosas inteligibles. Pero Dios es luz inteligible. Luego no se le ve con ninguna luz creada.
2. Más aún. Como quiera que Dios es visto por mediaciones, no se le ve en su esencia. Pero ver algo con luz creada es verlo por mediación. Luego no se le ve en su esencia.
3. Todavía más. Nada impide que lo creado sea connatural a alguna criatura Si a Dios se le ve por alguna luz creada dicha luz podría ser connatural a alguna criatura. De este modo, aquella criatura no necesitaría ningún otro tipo de luz para ver a Dios. Esto es imposible. Por lo tanto, no es necesario que toda criatura requiera una luz añadida para ver la esencia de Dios.

En cambio está lo que dice el salmo 35,10; Con tu luz veremos la luz

Solución. Hay que decir: Todo aquello que es elevado hasta algo que está por encima de su naturaleza, necesita que se le prepare con alguna disposición que esté por encima de la naturaleza. Ejemplo: Si el aire tiene que tomar la forma del fuego, es necesario que se le disponga para ello. Cuando algún entendimiento creado ve a Dios en su esencia, la misma esencia de Dios es lo que produce la forma inteligible del entendimiento. De ahí que sea necesario que se le añada al entendimiento alguna disposición sobrenatural para que pueda ser elevado hasta tanta sublimidad. Así, pues, como quiera que la capacidad natural del entendimiento creado no es suficiente para ver la esencia de Dios, algo ya demostrado (a.4), es necesario que su capacidad de entender aumente por la gracia divina. Este aumento de capacidad intelectiva la llamamos iluminación del entendimiento, como a lo inteligible se le llama luminosidad o luz. Y ésta es la luz de la que se dice en Apoc 21,23: La claridad de Dios la iluminará, esto es, iluminará a la comunidad de bienaventurados que ven a Dios. Por esa misma luz se convierten en deiformes, es decir, semejantes a Dios d, según aquello de 1 Jn 3,2: Cuando aparezca, seremos semejantes a Él y le veremos tal como es.

Respuesta a las objeciones:
1. A la primera hay que decir: La luz creada es necesaria para ver la esencia de Dios; y no porque esa luz haga inteligible la esencia de Dios, la cual en sí misma es inteligible, sino porque capacita al entendimiento para entender al modo como la potencia se capacita más para obrar con un hábito, también como es necesaria la luz corporal en la visión exterior, pues hace al medio transparente en acto, para que la vista pueda ser afectada por el color
2. A la segunda hay que decir: Esta luz no es necesaria para ver la esencia de Dios como si fuera una semejanza en la que se contempla a Dios, sino como una cierta perfección del entendimiento que le da más capacidad para ver a Dios. Así, puede decirse que es un medio no el que Dios es visto, sino bajo el que se en le ve. Esto no quita inmediatez a la visión de Dios.
3. A la tercera hay que decir: La disposición para tener forma de fuego sólo puede ser natural al que tenga la forma de fuego. De ahí que la luz de la gloria no pueda ser natural a la criatura. a no ser que la criatura sea de naturaleza divina, lo cual es imposible. Pues por esta luz precisamente la criatura racional se hace deiforme, como hemos dicho (sol.).

Summa theologiæ, Thomas Aquinos

#tomásdeaquino #summatheologiæ 

Oración

Señor, dame un corazón magnánimo con los hombres: leal con todos, más sacrificado por los humildes y por los pequeños, celoso por arrastrar hacia Ti a todos los que me aman

Evangelio

San Lucas 19:41-47
Al acercarse y ver la ciudad, lloró por ella, diciendo: «¡Si también tú conocieras en este día el mensaje de paz! Pero ahora ha quedado oculto a tus ojos Porque vendrán días sobre ti en que tus enemigos te rodearán de empalizadas, te cercarán y te apretarán por todas partes, te estrellarán contra el suelo a ti y a tus hijos que estén dentro de ti y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has conocido el tiempo de tu visita.» Entró en el Templo y comenzó a echar fuera a los que vendían, diciéndoles: «Está escrito: Mi Casa será Casa de oración. ¡Pero vosotros la habéis hecho una cueva de bandidos!» Enseñaba todos los días en el Templo. Por su parte, los sumos sacerdotes, los escribas y también los notables del pueblo buscaban matarle,

Palabra del Señor

Historia de los hospitales



Con el tiempo, surgirán otras órdenes religiosas para el cuidado de los enfermos, como la de los Hermanos Hospitalarios, que darían su vida para atender a los heridos en las Cruzadas, tanto cristianos como musulmanes o judíos:

<Son tantos los individuos de dentro y de fuera a los que la casa alimenta, y tantas las limosnas que ofrece a los pobres que se acercan hasta sus puertas o permanecen en el exterior, que aun quienes la dirigen y sostienen no pueden calcular la cuantía del gasto decia por entonces el sacerdote Juan de Würzburg.

La esmerada organización del Hospital de San Juan, junto a su decidida vocación de servicio a los enfermos, serviría como modelo para Europa, donde, tanto en pequeños pueblos como en grandes ciudades, surgirían centros de salud inspirados en el gran hospital de Jerusalén.

<el alcance de la caridad de la Iglesia se aprecia a veces con mayor claridad cuando esta labor se interrumpe>, cosa que sucedió en la época de la Reforma protestante donde, separados del tronco de la Iglesia, la <caridad> fue muy diversa, Enrique VII, rey de Inglaterra, al prohibir la vida monástica confiscando sus bienes y distribuyéndolos entre los poderosos del reino, hizo que una enorme cantidad de la población se viese desprovista de la medicina monacal. Pero qué digo! ino sólo de la medicina, sino de la misma economía que serviía a los pobres! Aunque no podemos detenernos sobre el tema, sólo digamos que las abadías y los monasterios engendraban vida en los pueblos aledaños pues <el monasterio era un propietario que nunca moría; sus tierras eran las de un señor inmortal; ni sus tierras ni sus casas cambiaban jamás de propietario; quienes las arrendaban no se hallaban sujetos a ninguna de las muchas (…) incertidumbres que afrontaban otros arrendatarios>. Y la Reforma terminó con esto, no sólo con la vida de los monjes y de los pobres.

El individualismo que produjo el alejarse de la verdadera Iglesia trajo aparejado el enfriamiento de la caridad, como el mismo Lutero lamentaba:

Bajo el papado, la gente era al menos caritativa y no era preciso recurrir a la fuerza para obtener limosnas. Hoy, bajo el reinado del Evangelio (es decir, del protestantismo), en lugar de darse se roban los unos a los otros, y parece que nadie cree poseer nada hasta que se hace con la propiedad de su vecino.

Es que los paises protestantes lejos de acordarse de los pobres, se habian olvidado de ellos para pensar en acrecentar la propia riqueza. ¿Por qué? Porque veían en ellas un signo de predestinación (Calvino, por ejemplo, sostenía que, el poseer riquezas aquí en la tierra, era signo de que Dios lo
quería en el Cielo, de allí que le mandara de antemano la felicidad de aquí abajo). Fue la Iglesia, y no el paganismo ni el protestantismo, la que dio lugar a esas órdenes religiosas de los Trinitarios o de la Merced, que a partir del siglo XII se dedicaban específicamente a redimir a los esclavos y secuestrados del mundo musulmán; nunca se ha visto nada igual. Fue la Iglesia, y no el paganismo o el ateísmo marxista, la que, incluso hasta hoy, sigue asombrando al mundo con testimonios como el de la Madre Teresa de Calcuta o el de San Damián de Veuster, que en la India o en Molokai dieron un enorme testimonio de caridad. En cuanto al cuidado social de los pobres, de un modo particular, los franciscanos fomentaron el nacimiento de cofradías con fines caritativo – sociales originando así a partir del siglo XV, los <Montes de Piedad>: cooperativas que brindaban ayuda crediticia en dinero y granos a campesinos y necesitados.

Guenter B. Risse, op. cit.,138
THOMAS E. Woods, op cit., 223
WILLIAM COBBETT, A History of the Protestant Reformation in England and Ireland, TAN, Rockford, Il. 1998, 112
Cajetan Baluffi, op. cit., 185

Que no te la cuenten II: La Falsificación de la historia. P. Olivera Ravasi

#iglesiacatolica

Los tormentos del cuerpo se unen a la pena de haber perdido el cariño



Evangelio según san Mateo, 10: 21- 22 «Y el hermano entregará a su hermano, y el padre a su hijo, y los hijos se insurreccionarán contra sus padres, y los harán morir; y os tendrán odio todos los hombres, a causa de mi nombre; mas el que perseverare hasta el fin, ése será salvo». (vv. 21- 22)

Son menores los tormentos que experimentamos, cuando provienen de los extraños, que los que sufrimos cuando proceden de aquellos que creíamos nos tenían cariño y buena voluntad; porque en este segundo caso, los tormentos del cuerpo se unen a la pena de haber perdido el cariño

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 35,3

¿Puede o no puede algún entendimiento creado, por su capacidad natural, ver Ia esencia divina?

¿Puede o no puede algún entendimiento creado, por su capacidad natural, ver Ia esencia divina?
q.56 a.3; q:64 a.1 ad 2; q:88 a.3; 1-2 q:5 a.5; q:62 a.1; In Sent. 2 d.4 al; d23 q.2 a.1; 4 d.49 q:2 a.6; De Verit. q.8 a.3; In 1 Tim. c.6 lect.3; Cont. Gentes 1,3; 2,49.52. In De Anima a.17 ad 10.

Objeciones por las que parece que algún entendimiento creado por su capacidad natural puede ver la esencia divina:
1. Dionisio dice en el c.4 De Div. Nom.’t: El angel es un espejo puro, limpisimo que recibe, si se puede hablar así, toda la belleza de Dios. Pero al mirar un espejo se ve lo que en él se refleja. Así, pues, como quiera que el ángel, por su capacidad natural se comprende a sí mismo, parece que también, por su capacidad natural, comprende la esencia divina.
2. Más aún. Lo que es visible en grado sumo, resulta menos visible para nosotros por la deficiencia de nuestra visión bien corporal, bien intelectual. Pero el entendimiento angélico no tiene deficiencias. Luego, como quiera que Dios es inteligible en grado sumo, parece que también en grado sumo sea inteligible por el entendimiento angélico. Así, pues, si por su capacidad natural puede entender otras cosas inteligibles, mucho más a Dios.
3. Todavía más. El sentido corporal no puede ser elevado para entender la sustancia incorpórea porque está por encima de su naturaleza. Así, pues, si ver a Dios en su esencia está por encima de la naturaleza de cualquier entendimiento creado, parece que ningún entendimiento creado pueda llegar a ver la esencia de Dios. Esto es falso por lo dicho anteriormente (a.1). Luego parece que es propio del entendimiento creado ver la esencia divina.

En cambio está lo que se dice en Rom 628: La gracia de Dios es vida eterna. Pero la vida eterna consiste en la visión de la esencia divina, según aquello de Jn 17,3: Esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, etc. Luego ver a Dios es algo que le corresponde por gracia y no por naturaleza al entendimiento creado.

Solución. Hay que decir: Es imposible que un entendimiento creado por su capacidad natural vea la esencia de Dios. Pues el conocimiento se realiza según el modo como lo conocido está en el que conoce. Y lo conocido está en el que conoce según su modo de conocer. De ahí que todo conocimiento se ajuste a la naturaleza del que conoce. Así, pues, si el modo de ser de alguna cosa conocida excede el modo de ser de la naturaleza del que conoce, es necesario que el conocimiento de aquello esté por encima de la naturaleza de aquel. Y hay un múltiple modo de ser de las cosas. Hay algunas cuya naturaleza no existe más que en la materia individual. Así son todos los seres corporales. Hay otras, sin embargo, cuya naturaleza subsiste en si misma, no en alguna materia, y que, sin embargo, no son su propio ser, sino que tienen ser. Así son las sustancias incorpóreas llamadas ángeles. El modo de ser exclusivo de Dios es que es su propio ser subsistente. Así, pues, aquellas cosas que no tienen su ser más que en la materia individual, las conocemos por connaturalidad, pero nuestra alma, a través de la que conocemos, es forma de alguna materia. Y, además, tiene dos facultades cognoscitivas. Una, la correspondiente al acto de algún órgano corporal. A éste le corresponde conocer por connaturalidad las cosas tal como están en la materia individual. De ahí que el sentido no conozca más que lo singular La otra facultad cognoscitiva es el entendimiento, que no es ningún acto de un órgano corporal. De ahí que al entendimiento le corresponda conocer por connaturalidad las naturalezas que no tienen su ser más que en la materia individual, pero no en cuanto concretadas en la materia individual, sino en cuanto son abstraídas de la materia por el entendimiento. De ahí que por el entendiniento podamos conocer de este modo lo universal, algo que está por encima de la facultad del sentido. Por su parte connatural al entendimiento angélico es conocer las naturalezas no existentes en la materia, algo que está por encima de la capacidad del entendimiento del alma humana, por cuanto en la presente vida está unida al cuerpo

Consecuentemente, hay que concluir que conocer al mismo ser subsistente es connatural sólo al entendimiento divino que está por encima de la capacidad natural de cualquier entendimiento creado, porque ninguna criatura es su propio ser, sino que participa del ser. Así, pues, el entendimiento creado no puede ver a Dios en su esencia, a no ser que Dios, por su gracia, se una al entendimiento creado haciéndose inteligible

Respuesta a las objeciones:
1. A la primera hay que decir: El modo de conocer a Dios connatural al ángel lo es porque en el ángel resplandece su semejanza. Pero conocer a Dios por alguna semejanza creada no es conocer la esencia de Dios, como quedó demostrado (a.2). De donde no se sigue que el ángel, por su capacidad natural, pueda conocer la esencia de Dios.
2. A la segunda hay que decir: El entendimiento angélico no tiene deficiencia si por deficiencia se entiende privación, es decir, que carezca de lo que tiene que tener. Si se entiende, en cambio, como negación, toda criatura es deficiente si se la compara a Dios, pues en ninguna se encuentra aquella excelencia que se encuentra sólo en Dios.
3. A la tercera hay que decir: El sentido de la vista, por ser completamente material, de ningún modo puede ser elevado hasta lo inmaterial. Pero tanto nuestro entendimiento como el angélico, que de algún modo están por encima de la materia, puede ser elevado por gracia hasta algo superior a Su propia naturaleza. Prueba de esto es que la vista de ningún modo puede conocer lo abstracto de lo que conoce en concreto, pues de sólo puede conocer una naturaleza, si es una naturaleza concreta. Pero nuestro entendimiento puede tratar en abstracto lo que conoce en concreto. Pues aunque conozca las cosas que tienen forma en la materia, sin embargo, separa los compuestos y trata la misma forma tal cual.

Algo parecido sucede con el entendimiento angélico, al que le es connatural conocer el ser concretado en alguna naturaleza; sin embargo, puede distinguir intelectualmente incluso el existir, al advertir que una cosa es él mismo, y otra su existir. De este modo, como quiera que connatural al entendimiento creado sea aprehender la forma concreta y al ser concreto por abstracción, mediante un proceso analítico, por gracia puede ser elevado para que conozca la sustancia separada subsistente y el ser separado subsistente.

Summa theologiæ, Thomas Aquinos

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Mientras tanto, en la abadía de San Bernardo

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