Luis gonzaga

Oración

Enciende en nosotros la llama de tu mismo amor al Padre y a los hombres

Evangelio

San Mateo 22:29-40
Jesús les respondió: «Estáis en un error, por no entender las Escrituras ni el poder de Dios. Pues en la resurrección, ni ellos tomarán mujer ni ellas marido, sino que serán como ángeles en el cielo. Y en cuanto a la resurrección de los muertos, ¿no habéis leído lo dicho por Dios : Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob? No es un Dios de muertos, sino de vivos.» Al oír esto, la gente se maravillaba de su doctrina. Mas los fariseos, al enterarse de que había tapado la boca a los saduceos, se reunieron en grupo, y uno de ellos le preguntó con ánimo de ponerle a prueba: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?» Él le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente Este es el mayor y el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas.»

Palabra del Señor

¿Cómo es nuestra oración?



Seria muy de desear que, alguna vez, hiciéramos un esfuerzo especial, inmediatamente después de acabar un rato de oración., para traer de nuevo a la memoria todo lo que pensamos durante el tiempo que hemos estado rezando. ¿Qué locuras y necedades veríamos allí? ¿Cuánta vana distracción -y, algunas veces, hasta asquerosidades- podríamos captar? Nos quedaríamos de verdad asombras de que todo eso fuera posible; de que, en tan corto espacio de tiempo, pudiera la imaginación disiparse por tantos lugares, tan dispares y lejanos entre sí; o entre tantos asuntos y cosas tan variopintos como carentes de importancia. Si alguien (como quien hace un experimento) se propusiera esforzar su mente para distraerse en el mayor grado posible y de la manera más desordenada, estoy seguro que no lo lograría tan bien como de hecho lo hace nuestra imaginación cuando, medio abandonada, desvaría por todas partes mientras la boca masculla las horas del oficio y otras oraciones vocales muy usadas. Así, si uno se pregunta o tiene alguna duda sobre la actividad de su mente mientras los sueños conquistan la consciencia -al dormir, no encuentro mejor comparación que ésta: su mente se ocupa de la misma manera que se ocupan las mentes de aquellos que están despiertos (si se puede decir que están «despiertos» los que de esta guisa rezan), pero cuyos pensamientos vagan descabelladamente durante la oración revoloteando con frenesí en un tropel de absurdas fantasías. Mas hay una diferencia con el que sueña dormido; porque algunas de las extrañas visiones del que sueña despierto (rezando), y que su imaginación abraza en sus viajes mientras la lengua corre por la oraciones como si fueran sonidos sin sentido, son monstruosidades tan sucias y abominables que, de haber sido vistas estando dormido, ciertamente nadie, por muy desvergonzado, se atrevería a contarlas al despertar; ni siquiera entre un grupo de golfos

LA AGONÍA DE CRISTO
Por Santo Tomás Moro

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Es preciso tener mucha prudencia hasta en esta misma casa



Evangelio según san Mateo, 10: 11- 15 «En cualquier ciudad o villa en que entrareis, preguntad qué persona digna se encuentra en ella, y permaneced en ella hasta vuestra marcha. Saludad, al entrar en la casa, con las palabras: La paz sea en esta casa. Y si efectivamente fuere digna aquella casa, vuestra paz vendrá sobre ella, y si no lo fuera, vuestra paz se volverá a vosotros. Y si alguno no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, sacudid el polvo de vuestros pies, y marchaos de la casa o de la ciudad. Os digo en verdad, que Sodoma y Gomorra serán tratadas en el día del juicio con menos rigor que esta ciudad». (vv. 11- 15)

Nos enseña el Señor en sentido místico, que no debemos tener intimidad entrando en las casas de aquellos que, o se declaran contra Cristo, o le ignoran y. Y debemos preguntar en todas las ciudades, qué personas hay en ellas dignas de recibirnos, esto es, si hay en ellas alguna iglesia y si en esta iglesia habita Cristo, a fin de no ir a otra; porque merece ésta el que os detengáis en ella, pues su dueño es justo. Encontraréis muchos entre los judíos, cuyo respeto a la ley será tal, que a pesar de creer en Cristo a causa de la admiración que produce en ellos la grandeza de los milagros, continuarán, sin embargo, practicando las obras de la ley. Otros, por el contrario, atraídos por la curiosidad de la libertad que les promete Cristo, simularán que abrazan la ley del Evangelio. Finalmente, habrá otros muchos que, guiados por la perversidad de su inteligencia, caerán en el error. Y como casi todos éstos presumen que en ellos está la verdad católica, es preciso tener mucha prudencia hasta en esta misma casa, esto es, en esta Iglesia católica

San Hilario, in Matthaeum, 10

Cardenal zen

¿No se puede decir que Juan Pablo II ha fomentado estas oraciones y estos cultos no en tanto que son falsos sino en tanto que son expresiones de la religión natural?



No se trataba, en Asís, de la oración individual del hombre en su relación personal con Dios, sea como creador, sea como santificador, sino de la oración de las diversas religiones como tales con su rito propio dirigido a su propia divinidad. Estos cultos, siendo la expresión pública de falsas creencias, son, en sí, injurias a Dios. Por otra parte, en la sagrada Escritura, tanto en el antiguo como en el nuevo Testamento, se enseña que a Dios no le es agradable mas que la oración al que El mismo ha establecido como único mediador entre El y los hombres, Nuestro Señor Jesucristo, y que ésta oración no se encuentra más que en la verdadera religión.

¿Juan Pablo II no trató de justificar su iniciativa de Asís?

Juan Pablo lI se avocó varias veces a justificar la reunión de Asís, particularmente en el discurso que dirigió a los cardenales el 22 de diciembre de 1986.

¿Qué tuvo de caracteristico éste discurso del 22 de diciembre de 1986?

Lo que más Ilama la atención en este discurso, es que el papa se refiere 35 veces al concilio Vaticano Il sin mencionar ningún otro texto magisterial. Afirma en particular que «la llave apropiada de lectura para acontecimiento tan grande brota de la enseñanza del Concilio Vaticano II» Y más todavía: EI evento de Asís puede así ser considerado como una ilustración visible, una enseñanza de cosas, una catequesis inteligible a todos de lo que presupone y significa la reunión para el diálogo interreligioso recomendado y promovido por el Concilio Vaticano ll

¿Cómo Juan Pablo ll justifica teológicamente en éste discurso el encuentro interreligioso de Asís?

Además de las 35 referencias al Vaticano ll, Juan Pablo Il justifica el encuentro interreligioso de Asís afirmando: Toda oración auténtica es suscitada por el Espíritu Santo, que está misteriosamente presente en el corazón de todo hombr

Qué podemos decir de esa frase?

Esta frase contiene dos afirmaciones en la que la primera es ambigua («Toda oración auténtica es suscitada por el Espíritu Santo»), y la segunda manifiestamente falsa («el Espíritu Santo está misteriosamente presente en el corazón de todo hombre»).

¿Por qué es ambiguo afirmar que toda oración auténtica es suscitada por el Espíritu Santo?.

La sentencia es ambigua porque su verdad o su falsedad dependen del sentido que se le dé a la palabra «auténtica». Si se entiende por «oración auténtica» una oración que permite adherirse realmente a Dios, la sentencia es incontestablemente cierta. Pero si se entiende por ella «toda oración sincera», es gravemente errónea (la oración del budismo delante del ídolo Buda, o la del brujo animista o del terrorista musulmán pueden ser sinceras; pero no son suscitadas por el Espíritu Santo).


¿Por qué es falso decir que el Espíritu Santo está misteriosamente presente en el corazón de todo hombre?

En el lenguaje de la teología católica, como en la sagrada Escritura, la expresión «presencia del Espíritu Santo» o «habitación del Espíritu Santo» designa la presencia sobrenatural de Dios por la gracia santificante. E incluso si la palabra «misteriosamente» puede cambiar algo, es cierto que el Espíritu Santo no está presente así en el corazón de todo hombre

Catecismo de la crisis de la iglesia. Matthias Gaudron

JUAN PABLO I1, «La situación del mundo y el espíritu de Asis» , discurso a los cardenales y a la curia el 22 de diciembre de 1986; DC 1933 (1° de febrero de 1987) p. 133

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Oración

«Gloria a Dios y paz a los hombres»

Evangelio

San Mateo 16:13-19
Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas.» Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.» Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»

Palabra del Señor

oracion

Hacemos nuestro tu anhelo: que haya un solo rebaño y un solo pastor, para que todos nos reunamos en tu reino glorioso

Evangelio

San Mateo 25:1-13«Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: `¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!’ Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: `Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan.’ Pero las prudentes replicaron: `No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.’ Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: `¡Señor, señor, ábrenos!’ Pero él respondió: `En verdad os digo que no os conozco.’ Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.Palabra de Dios