¿Dios existe?



5 vias Santo Tomás de Aquino
4 vía, consideración


En esta vía Santo Tomás de Aquino cae ridículamente en una falacia non sequitur al suponer que el que algo sea el máximo de una escala u orden hace que sea la causa de todas las cosas de esa escala u orden. La estrella más grande del universo no es causa de que existan las demás. El elefante más grande de África no es el padre de todos los demás elefantes. Luego, no se prueba la conclusión de la cuarta vía.


Respuesta: Esta objeción demuestra nuevamente una completa ignorancia acerca del trasfondo metafísico en que se basa esta vía tomista. Y es que aquí el santo, al examinar los diversos grados de perfección en las cosas, no está partiendo de cualquier “más o menos”, sino de las perfecciones “simples” o “puras”, que indican cualidades absolutamente perfectas en su misma esencia y noción, sin posibilidad de defecto. De este modo, este tipo perfecciones deben entenderse como opuestas a las “mixtas” o “compuestas”, que contienen necesariamente deficiencias en su propio ser y concepto. Clara muestra de que en la presente vía Santo Tomás de Aquino toma como punto de partida el primer tipo de perfecciones y no el segundo es que comienza nombrando perfecciones puras tales como la bondad, la verdad y la nobleza (belleza) e inmediatamente luego de decirnos que se presentan en distintos grados en los seres añade que “lo mismo sucede con las demás perfecciones de este tipo” (6). Ahora bien, ¿qué tipo de perfecciones son las propias de la “mole corpórea” (como son las que refiere la objeción con los ejemplos de la “gran estrella” y el “gran elefante africano”)? Pues obviamente del segundo tipo. Y es que la cantidad, el tamaño y la vastedad espacial implican necesariamente imperfección, composición y defecto desde su propia definición y concepto pues no pueden darse nunca de modo ilimitado. Así, por ejemplo, es absurdo pensar en un cuerpo infinitamente grande dado que todo cuerpo implica medida y, por tanto, límite. Y no solo eso. Postular tal cosa como un cuerpo infinitamente grande (o, si se quiere, un universo espacialmente infinito) puede llevarnos a varios absurdos lógicos como el sostener que si desapareciera la mitad de dicho cuerpo quedaría todavía una cantidad infinita de este, es decir, ¡tanto como al comienzo!

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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