inexplicable

[el nombre de Dios] es inexplicable porque las lenguas todas no bastan para expresarlo [suficientemente] Sabemos que también es luz, porque ilumina: así como la luz aclara las tinieblas, así el nombre de Dios disipa las tinieblas de nuestro entendimiento. Salmo 17, 29: «Dios mío, ilumina mis tinieblas» Comentarios sobre el Padre Nuestro y losSigue leyendo «inexplicable»

¿Pero qué fuisteis a ver?

Evangelio según san Mateo, 11: 7-10 Después que se marcharon ellos comenzó Jesús a hablar a las turbas acerca de Juan. «¿Qué salisteis a ver en el desierto? ¿A una caña agitada por el viento? ¿A un hombre vestido de ropas delicadas? Mirad, los que visten ropas delicadas están en las casas de los reyes;Sigue leyendo «¿Pero qué fuisteis a ver?»

Había sido yo tan devota toda mi vida de Cristo

Porque esto era ya a la postre (digo a la postre de antes que el Señor me hiciese estas mercedes de arrobamientos y visiones), y en tanto extremo duró muy poco estar en esta opinión y así siempre tornaba a mi costumbre de holgarme con este Señor, en especial cuando comulgaba. Quisiera yo siempre traerSigue leyendo «Había sido yo tan devota toda mi vida de Cristo»

La infiltración de la Iglesia por las sociedades secretas y el modernismo

La infiltración de la Iglesia por las sociedades secretas y el modernismo Tres años después de la visión del papa León XIIl de los demonios reuniéndose en Roma, se erigía en la ciudad, en Campo de Fiori, una estatua de Giordano Bruno. Este era un fraile dominico que, públicamente, predicó y negó las doctrinas católicasSigue leyendo «La infiltración de la Iglesia por las sociedades secretas y el modernismo»

El papel de los factores «tendenciales» en la marcha del proceso revolucionario: Mucho se ha escrito sobre las doctrinas y los hechos de las grandes revoluciones que han marcado la historia contemporánea. Poco o nada, sin embargo se ha dicho de un aspecto previo y más profundo: aquello que Plinio Corrêa de Oliveira lama elSigue leyendo

Evangelio

San Mateo 16:13-19Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas.» Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» SimónSigue leyendo «Evangelio»