Buscadlo por medio de la sencillez del corazón

Evangelio según san Mateo, 5: 8- 8 «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios». (v. 8) Son necios todos aquellos que desean ver a Dios con los ojos exteriores, cuando sólo puede verse con el corazón, según está escrito en el libro de la Sabiduría: «Buscadlo por medio de la sencillez delSigue leyendo «Buscadlo por medio de la sencillez del corazón»

El Breviario y San Pio X

El oficio divino fue siempre una labor predilecta de Pío X. Se cuenta que, cuando niño, veía a veces al cardenal Mónico con su Breviario en las manos y que preguntaba con indefinible admiración cómo serían las bellísimas historias que debía de encerrar aquel gran libro que tanto absorbía la atención del prelado. Más tarde,Sigue leyendo «El Breviario y San Pio X»

La Edad Media

tuvo desarrollos científicos importantes y, todavía más, el cristianismo jugó un papel crucial en lo que Weber llamó el «desencantamiento del mundo». Recordemos al respecto que el monoteísmo en general, y sobre todo el judeocristianismo, supusieron un corte radical con la idea de un mundo sujeto a la magia y los espíritus, en el queSigue leyendo «La Edad Media»

La sociedad masónica

En Nuestros días, todos los que favorecen la peor parte parecen conspirar a una y pelear con la mayor vehemencia, siéndoles guía y auxilio la sociedad que llaman de los Masones, extensamente dilatada y firmemente constituida. Sin disimular ya sus intentos, muy audazmente se animan contra la majestad de Dios, maquinan abiertamente y en públicoSigue leyendo «La sociedad masónica»

¿Por qué es necesaria la mortificación?

Porque nos sana de las consecuencias del pecado original “La vida del hombre sobre la tierra es una lucha” (Job 8,1). Esta batalla interior ha sido descrita en la tradición bíblica y espiritual de la Iglesia como la “lucha entre la carne y el espíritu”, entre el “hombre viejo y el hombre nuevo” (Ef 4,17-32),Sigue leyendo «¿Por qué es necesaria la mortificación?»

El deseo de la vida eterna, y los grandes bienes prometidos a los que luchan por ganarla

No pidas lo que te guste o acomode, sino lo que honre y agrade a Dios. Porque si rectamente juzgas, debes preferir y seguir mis disposiciones, más bien que tus deseos y todos los objetos de tus deseos. Conozco tus deseos y he oído tus frecuentes gemidos. Ya quisieras estar libre y gozando de laSigue leyendo «El deseo de la vida eterna, y los grandes bienes prometidos a los que luchan por ganarla»

Confiemos en Dios cuando murmuren de nosotros

Hay, cuánto sufre mi alma cuando en la oración una chusma de pensamientos carnales me asalta mientras la inteligencia contempla las cosas celestiales! Dios mío, de mí no te alejes, ni «en tu ira le vuelvas a tu siervo la espalda» (Salmo 26,9) Enciende tu resplandor y disipa esas imágenes sensuales; dispara tus flechas ySigue leyendo «Confiemos en Dios cuando murmuren de nosotros»

Disposiciones para la oración de intimidad

Postura La postura del cuerpo tiene una gran importancia en la oración. Sin duda es el alma quien ora, no el cuerpo; pero, dadas sus íntimas relaciones, la actitud corporal repercute en el alma y establece una especie de armonía y sincronización entre las dos. En general, conviene una postura humilde y respetuosa. Lo idealSigue leyendo «Disposiciones para la oración de intimidad»

Disposiciones para la oración de intimidad

Tiempo Dos cosas hay que tener muy en cuenta: la necesidad de señalar un tiempo determinado del día y la elección del momento más oportuno. En cuanto a lo primero, es evidente la conveniencia de señalar un tiempo determinado para dedicar a la oración. Si se altera el horario o se va dejando para másSigue leyendo «Disposiciones para la oración de intimidad»

De suyo la creatura no tiene nada bueno, y por consiguiente, no puede enorgullecerse de nada

Señor: ¿quién es el hombre para que de él te acuerdes? ¿Quién es el hijo del hombre para que le visites? (Salmo 8,5) ¿Qué ha hecho el hombre para que le des tu gracia? ¿De qué podré quejarme, Señor si me abandonas? ¿Con qué derecho podré reclamar, si no hicieres lo que te pida? LoSigue leyendo «De suyo la creatura no tiene nada bueno, y por consiguiente, no puede enorgullecerse de nada»