Pierre Teilhard de Chardin y el punto Omega

Pierre Teilhard de Chardin y el punto Omega

Uno de los precursores intelectuales más polémicos del transhumanismo es el paleontólogo y sacerdote jesuita francés Pierre Teilhard de Chardin (1881-1955). En ‘El fenómeno humano (1955) y El futuro de la humanidad’ (1959), Teilhard de Chardin combinó la doctrina cristiana, el evolucionismo darwiniano y su afición por la tecnología para proyectar un hipotético punto de unión entre el hombre evolucionado y Dios al cual denominó «punto omega». Para Teilhard de Chardin, las tecnologías de comunicación televisión, radio y computadoras conforman una «tecnosfera» que envuelve a la tierra acelera la integración de todos los seres humanos. En determinado momento, dicha tecnósfera adquiere una conciencia colectiva para transformarse en noósfera, término que toma prestado de Vladimir Vernadsky (1863-1945), otro de los grandes referentes del cosmismo ruso. A partir de este nuevo organismo sintiente surgen superhumanos superinteligentes que se integran y evolucionan colectivamente en secuencias progresivas hasta el punto de encuentro y fusión con Dios. No sorprende que sus trabajos hayan sido vistos con recelo y preocupación por la Iglesia Católica al punto que, en 1962, fue sancionado con un monitum, advertencia que se emite a clérigos errantes y que puede llevarlos a la excomunión temporal o permanente

El fenómeno humano (1955)
El futuro de la humanidad’ (1959)

Solo la inmaculada

Oración

¡Señor! Vuelve hacia nosotros tus ojos misericordiosos; pon en nuestros pensamientos una ráfaga de la luz de tu Rostro, y en nuestros corazones una centellita siquiera del fuego que abrasa tu dulcísimo Corazón

Evangelio

San Juan 1:9-28
La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre, viniendo a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; los cuales no nacieron de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de hombre sino que nacieron de Dios. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Unigénito, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y clama: «Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo.» Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo Unigénito, que está en el seno del Padre, él lo ha contado. Y este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: «¿Quién eres tú?» Él confesó, y no negó; confesó: «Yo no soy el Cristo.» Y le preguntaron: «¿Qué pues?; ¿Eres tú Elías?» Él dijo: «No lo soy».» – «¿Eres tú el profeta?» Respondió: «No.» Entonces le dijeron: «¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?» Dijo él: «Yo soy la voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías». Habían sido enviados por los fariseos. Y le preguntaron: «¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo ni Elías ni el profeta?» Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia.» Esto ocurrió en Bethabara, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando

Palabra del Señor

Oración

Nos sentimos felices de hallarnos junto a Ti, y queremos aprovechar todos los momentos de esta Hora Santa para hacerte compañía, que tu presencia nos hace tan agradable

Evangelio

San Lucas 1:26-28
Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y, entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»

Palabra del Señor

Oración

Alabado sea Jesucristo

Evangelio

San Juan 1:9-28
La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre, viniendo a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; los cuales no nacieron de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de hombre sino que nacieron de Dios. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Unigénito, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y clama: «Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo.» Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo Unigénito, que está en el seno del Padre, él lo ha contado. Y este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: «¿Quién eres tú?» Él confesó, y no negó; confesó: «Yo no soy el Cristo.» Y le preguntaron: «¿Qué pues?; ¿Eres tú Elías?» Él dijo: «No lo soy».» – «¿Eres tú el profeta?» Respondió: «No.» Entonces le dijeron: «¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?» Dijo él: «Yo soy la voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías». Habían sido enviados por los fariseos. Y le preguntaron: «¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo ni Elías ni el profeta?» Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia.» Esto ocurrió en Bethabara, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

Palabra del Señor

Los que se violentan son quienes lo toman



Evangelio según san Mateo, 11: 12- 15 «Desde el tiempo de Juan Bautista hasta el presente se consigue el reino de los cielos por la violencia, y aquéllos que se violentan lo arrebatan: así lo profetizaron todos los Profetas y la Ley hasta Juan: y si lo queréis comprender, él es aquel Elías que ha de venir; el que tenga oídos para entender, que entienda». (vv. 12- 15)

Si Juan fue el primero que anunció la penitencia a los pueblos, diciendo: «Haced penitencia, porque se aproxima el reino de los cielos» ( Mt 3,2 ) con razón se dice, que desde su tiempo padece violencia el reino de los cielos y que los que se violentan son quienes lo toman. Debemos hacernos gran violencia los que hemos sido engendrados en la tierra para alcanzar el trono de los cielos y poseerlo por una virtud, que no tuvimos por nuestra naturaleza

San Jerónimo

Oración

Venimos a consagrarte esta Hora Santa, gozándonos de estar aquí, en tu acatamiento, a gustar de tu compañía y a conversar contigo, que tienes palabras de vida eterna