Evangelio según san Mateo, 9: 32- 34 Después que ellos salieron, presentaron a Jesús un hombre mudo poseído del demonio. Y arrojado éste, habló el mudo: admiráronse las turbas, y decían: «Jamás ha acontecido en Israel una cosa parecida»; mas los fariseos, por el contrario, decían: «arroja al demonio en nombre del príncipe de los demonios». (vv. 32- 34)
En sentido místico podemos decir, que así como los dos pueblos, el judío y el gentil, estaban representados por los dos ciegos, así también todo el género humano, en general, está representado por el hombre mudo y poseído del demonio
De ente et ess. c.5; In Sent. 1 d.8 q.4 a. 12; d.24 q.1 a.l; In De hebdom. lect.2; Cont. Gentes 1 22; 2 52; De Pot. q:7 a.2; De spir. creat. a.1; Quodl. 2 q.2 a.1.
Objeciones por las que parece que en Dios no es lo mismo esencia y existencia: 1. De ser así, nada se añadiría al ser divino. Como quiera que el ser al que no se le añade nada no es más que el ser en abstracto aplicable a todo,se sigue que Dios es el ser en abstracto aplicable a todo. Pero esto es falso, según aquello de Sab 14,21: A leños y piedras les impusieron aquel Nombre sublime. Por lo tanto, la existencia de Dios no es lo mismo que su esencia. 2. Más aún. De Dios podemos saber si existe, como se dijo (q.2 a.2). Pero no qué es. Por lo tanto, no es lo mismo la existencia de Dios que su esencia o naturaleza, es decir, lo que es
En cambio está lo que dice Hilario en VII De Trin.’ El Ser en Dios no es un accidente, sino la verdad subsistente. Lo que subsiste en Dios es su mismo ser.
Solución. Hay que decir: Dios no es sólo su esencia, como quedó demostrado (a.3), sino también su existencia. Lo cual se puede demostrar de muchas maneras.
1) Porque todo lo que se da en un ser y no pertenece a su esencia, tiene que ser causado, bien por los principios de su esencia, como ocurre con los accidentes de la especie. Ejemplo: El poder reir es propio del hombre y brota de los principios de Su esencia. O bien por algo externo. Ejemplo: El calor del agua está causado por el fuego. Si, pues, en un ser su existencia es distinta a su esencia, es necesario que la existencia de dicho ser esté causada por algo externo a él o por los principios propios de su esencia. No obstante, es imposible que los propios principios de la esencia de un ser causen su existencia, porque todo ser creado no es causa de su propio existir; por eso, siendo distintas en él esencia y existencia, la existencia tiene que ser causada por otro. Nada de todo esto se puede aplicar a Dios, pues sostenemos que Dios es la primera causa eficiente. Por lo tanto, es imposible que en Dios una cosa sea su existencia y otra su esencia.
2) Existir es la forma o naturaleza en acto. De hecho, la bondad o la humanidad no estarían en acto si no tuvieran lo que nosotros entendemos por existir. Es necesario, pues, que entre la existencia y esencia en un ser veamos la misma relación que hay entre la potencia y el acto. Como quiera que en Dios nada es potencial, como quedó demostrado (a.1), se deduce que en El no hay distinción entre su esencia y su existencia. Asi, pues, su esencia es su existencia
3) Asi como lo que tiene fuego y no es fuego es fuego por participación, de la misma forma lo que tiene existencia y no es existencia, es ser por participación. Por Su parte, Dios es SU esencia, como quedó demostrado (a.3). Si, en cambio no fuera su propia existencia, sería ser por participación, no por esencia. Tampoco seria el primer ser; y sostener esto es absurdo. Por lo tanto, Dios es su propio existir y no sólo su esencial
Respuesta a las objeciones: 1. A la primera hay que decir: Algo a lo que no se añade nada es una expresión que puede entenderse de dos maneras. Una, cuando por naturaleza no se admite algo. Ejemplo: Propio del animal irracional es que no tenga razón. Otra, cuando no se añade nada a algo porque por naturaleza no hay por qué hacerlo. Ejemplo: el animal en general no tiene razón porque no es de su naturaleza tenerla, como tampoco no tenerla. El primer sentido expresado, ser sin adición, corresponde al ser divino; el segundo, al ser en general. 2. A la segunda hay que decir: Ser puede tener dos sentidos. Uno, con el significado de existir; otro, con el significado de unión en una proposición, esto es, cuando el entendimiento une el predicado con el sujeto. Con la primera acepción de ser no podemos conocer el ser de Dios, tampoco su esencia. Pero con la segunda acepción sí, pues sabemos que la proposición que hacemos de Dios al decir Dios existe, es verdadera. Esto lo sabemos por SUS efectos, como quedó dicho (q.2 a.2)
Mateo 2:11 Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra
yo, criatura indigna y miserable, postrada delante de tu Cruz y con la ayuda de tu gracia, confirmo y ratifico mi promesa de querer padecer con los mismos fines que Tú en ella padeciste
San Mateo 16:13-19 Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas.» Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.» Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»
Evangelio según san Mateo, 9: 32- 34 Después que ellos salieron, presentaron a Jesús un hombre mudo poseído del demonio. Y arrojado éste, habló el mudo: admiráronse las turbas, y decían: «Jamás ha acontecido en Israel una cosa parecida»; mas los fariseos, por el contrario, decían: «arroja al demonio en nombre del príncipe de los demonios». (vv. 32- 34)
Los escribas y fariseos negaban, siempre que podían, los milagros del Señor, e interpretaban de maliciosa manera los que no podían negar, según aquello: «A causa de tu gran fuerza, te mentirán tus enemigos» ( Sal 65,3 )
Dios Eterno y Todopoderoso que constituíste a tu hijo único Redentor del mundo, y que quisiste ser apaciguado por su sangre, haz que venerando el precio de nuestra salvación y estando protegidos por él sobre la tierra contra los males de esta vida, recojamos la recompensa eterna en el Cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor
San Juan 16:16-22 «Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver.» Entonces algunos de sus discípulos comentaron entre sí: «¿Qué es eso que nos dice: `Dentro de poco ya no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver’ y `Me voy al Padre’?» Y decían: «¿Qué es ese `poco’? No sabemos lo que quiere decir.» Se dio cuenta Jesús de que querían preguntarle y les dijo: «¿Andáis preguntándoos acerca de lo que he dicho: `Dentro de poco no me veréis y dentro de otro poco me volveréis a ver?’ En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo. La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo. También vosotros estáis tristes ahora, pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón y vuestra alegría nadie os la podrá quitar.
Evangelio según san Mateo, 9: 32- 34 Después que ellos salieron, presentaron a Jesús un hombre mudo poseído del demonio. Y arrojado éste, habló el mudo: admiráronse las turbas, y decían: «Jamás ha acontecido en Israel una cosa parecida»; mas los fariseos, por el contrario, decían: «arroja al demonio en nombre del príncipe de los demonios». (vv. 32- 34)
El pueblo estimaba a Jesús más que a todos los demás, no sólo porque curaba, sino porque curaba con facilidad y prontitud todas las enfermedades, aunque fueran incurables. Esto era lo que más irritaba a los fariseos. Porque no sólo era preferido antes que todos los que vivían en Israel, sino incluso a todos los nacidos antes que El en Israel. Por esto los fariseos, movidos por malos sentimientos, procuraran infamarle, según aquellas palabras: «Mas los fariseos decían, arroja a los demonios en virtud del príncipe de los demonios».
San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 32,1- 2
Las confesiones no católicas y las religiones no cristianas no son medios de salvación, sino de perdición. Ciertamente, los adeptos de las falsas religiones pueden salvarse en ellas si, viviendo según su conciencia y esforzándose en cumplir la voluntad de Dios en tanto la conozcan, reciben de Dios las virtudes teologales; pero solamente Dios sabe cuándo se realiza esto. Nosotros podemos decir solamente que es posible salvarse en las falsas religiones o más bien a pesar de ellas, pero jamás por ellas.
¿Las comunidades no católicas (protestantes, por ejemplo) proporcionan a sus miembros de un cierto número de bienes útiles a la salvación (bautismo, Sagrada Escritura, etc.); no son éstos medios de salvación?
Todo lo que se puede encontrar de verdadero y bueno en el protestantismo o en el cisma pertenecen por derecho a la Iglesia. Incluso el decreto conciliar sobre el ecumenismo, Unitatis redintegratio, tuvo que precisar éste punto, en el no. 3, por mandato expreso del papa Paulo VI.
Catecismo de la crisis de la iglesia. Matthias Gaudron