Luego del bombardeo

1 Escuchen, hijos, la instrucción de un padre,        presten atención, para poder comprender: 2 lo que yo les doy es una sana doctrina, no abandonen mi esperanza. 3 Yo también fui un hijo para mi padre, tierno y muy querido a los ojos de mi madre. 4 Él me decía para instruirme: Que tu corazón retenga mis palabras, observaSigue leyendo “Luego del bombardeo”

Magnificat

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. ÉlSigue leyendo “Magnificat”