Sobre el Concilio de Florencia, Antigua y Nueva ley



presenta la inmutable y constante enseñanza del Evangelio, afirmando que después de la Pasión de Cristo nadie puede poner su esperanza en las prescripciones legales del Antiguo Testamento y someterse a ellas como necesarias para la salvación. Si alguien después de la promulgación del Evangelio no cree en Cristo y en su lugar observa las prescripciones legales del Antiguo Testamento, perderá la salvación eterna (cf. Eugenio IV, Bula Cantate Domino)17. Pío XII transmitió la misma constante doctrina, enseñando que «El Nuevo Testamento tomó el lugar de la Antigua Ley que había sido abolida» (Encíclica Mystici Corporis, 29)

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Cristiano Católico Apostólico y Romano

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