Categoría: Santísima Trinidad

Concilio de Trento: Sobre la Misa


Que prediquen con frecuencia sobre el Santo Sacrificio, que expliquen ellos mismos o hagan explicar a otros durante su celebración, algunos pasajes de las oraciones y misterios que contiene prefiriendo para ellos los domingos y días festivos Trento Sesión XXII
La causa principal de este mal es el silencio de los sacerdotes. Ellos responderán delante de Dios, porque si ellos obedecieran las órdenes de la Iglesia y hablasen a los menos algunas veces cada año sobre un asunto tan importante, el pueblo apreciaría muy altamente este preciosos tesoro y le harían acudir a la Misa con más devoción y reverencia.
Los sacerdotes que quieren hacer de la misa una reunión social donde se cuentan chistes o se predican teoŕias revolucionarias o sociales, faltan gravemente a sus deberes; pecan contra Dios, contra la Iglesia y contra el pueblo fiel que va a Misa para santificarse, purificarse de sus pecados, instruirse y conocer la voluntad de Dios y procurar nuestra santificación y salvación eterna.Abuso litúrgico

Arrodillarse

Nos arrodillamos ante la humildad de nuestro señor Jesucristo, que siendo hijo de Dios, murió en una cruz, por nuestra salvación.
Arrodillarse eres una expresión propia del cristianismo, no sabía de otras culturas, ya que era considerada una actitud bárbara.
En la traducción del griego del nuevo testamento, encontramos 59 veces los palabra προσκύνησις (pros y kuteo, literalmente ‘besando hacia”) 24 de estás en apocalipsis, libro de la liturgia celestial, el modelo de nuestra liturgia,
Se diferencia 3 posturas:

1) prosternación: es la acción o gesto ritual de doblar la rodilla para tumbarse a tierra (decúbito prono) en señal de adoración, sumisión, respeto o súplica

2) Caer de rodillas

3) Permanecer de rodillas

Sobre el Santo Sacrificio de la Misa

San Fulgencio de Ruspe (Telepte, Numidia, actual Tunicia, c. 468 – 1 de enero, c. 533)
“Creed sin duda alguna que el Hijo único de Dios que se hizo hombre por nosotros, se ofrece en sacrificio a Dios. A este Dios Altísimo es a quien la Iglesia Católica ofrece sin cesar en la fe y en la caridad el sacrificio del pan y del vino”

La Biblia en la Misa

Marcos 28, 19c en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo

El tercer mandamiento

tercer mandamiento («recibir el sacramento de la Eucaristía al menos por Pascua») garantiza un mínimo en la recepción del Cuerpo y la Sangre del Señor en conexión con el tiempo de Pascua, origen y centro de la liturgia cristiana (cf CIC can 920; CCEO can 708-881, 3)

El primer mandamiento

(«oír misa entera los domingos y demás fiestas de precepto y no realizar trabajos serviles») exige a los fieles que santifiquen el día en el cual se conmemora la Resurrección del Señor y las fiestas litúrgicas principales en honor de los misterios del Señor, de la Santísima Virgen María y de los santos, en primer lugar participando en la celebración eucarística en la que se congrega la comunidad cristiana y descansando de aquellos trabajos y ocupaciones que puedan impedir esa santificación de esos días (cf CIC can 1246-1248; CCEO can 881, 124)

Secularización

Francisco, Exhortación Apostólica «Evangelii Gaudium» nº 64:

«El proceso de secularización tiende a reducir la fe y la Iglesia al ámbito de lo privado y de lo íntimo. Además, al negar toda trascendencia, ha producido una creciente deformación ética, un debilitamiento del sentido del pecado personal y social y un progresivo aumento del relativismo, que ocasionan una desorientación generalizada, especialmente en la etapa de la adolescencia y la juventud, tan vulnerable a los cambios. Como bien indican los Obispos de Estados Unidos de América, mientras la Iglesia insiste en la existencia de normas morales objetivas, válidas para todos, ‘hay quienes presentan esta enseñanza como injusta, esto es, como opuesta a los derechos humanos básicos. Tales alegatos suelen provenir de una forma de relativismo moral que está unida, no sin inconsistencia, a una creencia en los derechos absolutos de los individuos. En este punto de vista se percibe a la Iglesia como si promoviera un prejuicio particular y como si interfiriera con la libertad individual’».