Errores de la Teología de la Liberación


En esta concepción, la lucha de clases es el motor de la historia. La historia llega a ser así una noción central. Se afirmará que Dios se hace historia. Se añadirá que no hay más que una sola historia, en la cual no hay que distinguir ya entre historia de la salvación e historia profana. Mantener la distinción sería caer en el « dualismo ». Semejantes afirmaciones reflejan un inmanentismo historicista. Por esto se tiende a identificar el Reino de Dios y su devenir con el movimiento de la liberación humana, y a hacer de la historia misma el sujeto de su propio desarrollo como proceso de la autorredención del hombre a través de la lucha de clases. Esta identificación está en oposición con la fe de la Iglesia, tal como la ha recordado el Concilio Vaticano II[23].
En esta línea, algunos llegan hasta el límite de identificar a Dios y la historia, y a definir la fe como « fidelidad a la historia », lo cual significa fidelidad comprometida en una práctica política conforme a la concepción del devenir de la humanidad concebido como un mesianismo puramente temporal.
En consecuencia, la fe, la esperanza y la caridad reciben un nuevo contenido: ellas son « fidelidad a la historia », « confianza en el futuro », « opción por los pobres »: que es como negarlas en su realidad teologal
Cf. Lumen gentium, n. 9-17

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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