El santo no odia, ofrece:
El incremento en la vida espiritual, nos debe llevar, a asumir todos los dolores uniéndolos a Cristo en la cruz. De esta forma, el dolor en vez de sembrar odio, fortalece la voluntad, nos une más a Dios, y logra la conversión de aquellos mismos que nos ultrajan, tal como la muerte de san Esteban cooperó en la conversión del joven Saulo que después se convirtió en san Pablo
