¿Dios existe?



5 vias Santo Tomás de Aquino
2 vía, consideración y refutación a Hume

Para refutar del todo a Hume basta con demostrar que el principio de causalidad es algo objetivo de la realidad. Pero antes señalaremos una importante incoherencia de esta filosofía con respecto a nuestra experiencia, a saber: que no basta la mera sucesión temporal repetida de los fenómenos para que nos formemos puramente por hábito la idea de causa- efecto, como es que piensa Hume, sino que también son necesarias otras condiciones. Y es justamente en base a eso que el prestigioso filósofo español Jaime Balmes refuta la idea humeana de que una sucesión constante genera la idea de causalidad poniendo el ejemplo de cierto país en el que el frutal X florece siempre después de que lo ha hecho el frutal Y (de otra especie) pero en el que no por ello los campesinos creen que el florecimiento de X es la causa del florecimiento de Y (5). Sin más preámbulos, pasemos a la demostración de la objetividad del principio de causalidad. En particular esta constará de cuatro premisas y una conclusión: 1. El conjunto de seres posibles (o modos de ser posibles de estos seres) es potencialmente infinito. 2. Si los seres posibles (o sus modos de ser) no requirieran una razón suficiente para existir (o ser como son), entonces sería posible que existieran todos a la vez (y en todos los modos posibles). 3. Eso significaría que sería posible la existencia simultánea de un conjunto infinito actual (efectivo) de seres (o modos de ser). 4. Pero ello es imposible dado que no puede haber un conjunto infinito real formado por seres finitos. 5. Por consiguiente, los seres posibles, para pasar a ser reales, requerirán necesariamente de una razón suficiente objetiva para existir (o ser como son), es decir, de una causa. Luego, la causalidad existe. Expliquemos lo anterior con un ejemplo sencillo. Piénsese en un lápiz. Si existe un lápiz, entonces es posible la existencia de otros lápices semejantes a él, y no hay límite posible en el número de los mismos, puesto que las especificaciones de tamaño y forma son potencialmente infinitas. Si pensamos en cualquiera de ellos, veremos que un fabricante de lápices no tendría inconveniente en fabricarlo, de modo que pasaría a ser un ser real. Pero si no existiese una razón suficiente para la existencia efectiva de los lápices entonces sería perfectamente posible que existan todos a la vez ya que no habría ninguna razón para que lo hagan en un número o forma determinados. Por tanto, nos encontraríamos con la existencia simultánea de infinitos lápices. Pero ello simplemente no es posible porque si existiera una cantidad infinita actual de lápices llegaríamos necesariamente a resultados absurdos y contradictorios. Por ejemplo, si tuviéramos un número infinito de lápices y numeráramos cada uno de ellos en correspondencia biunívoca con los números naturales: lápiz 1, lápiz 2… hasta el infinito, y luego nos quitaran todos los lápices con número impar, ¿cuántos nos quedarían? Pues infinitos, o sea tenemos ¡tantos como al comienzo! Lo cual es evidentemente un absurdo. Mostremos ahora una contradicción: si nos quitan todos los lápices de número impar nos quedan infinitos. De modo que infinito menos infinito, es infinito. Ahora supongamos que nos quitan todos los lápices con número mayor a 5. ¿Cuántos nos quedan? Bueno… ¡5! De modo que infinito menos infinito (hay infinitos números naturales mayores que 5), es 5. ¡Un momento! ¿Acaso no era infinito? Vemos, pues, que en cada caso se ha quitado un número idéntico de lápices pero se llega a resultados contradictorios. No razón para que lo hagan en un número o forma determinados.
es posible, entonces, una multitud infinita actual de lápices. Por tanto, para pasar de los lápices posibles a los lápices realmente existentes es necesario que haya una razón suficiente, es decir, una causa. Queda entonces contundentemente demostrado el principio de causalidad. Ha sido derrumbada la crítica de Hume. No es extraño, pues, que se vea forzado a conceder que es posible que existan cualidades desconocidas en los objetos materiales e inmateriales, a las que podría llamarse “poder” o “eficacia” (“ causalidad eficiente”), responsables de la actividad natural independientemente de nuestra mente (6). Por tanto, podemos concluir que Hume ha caído y que Santo Tomás de Aquino sigue en pie. Queda, pues, en pie la segunda vía.

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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