OBJECIONES DEL ATEÍSMO



Todos los argumentos que presentan los falsarios sabios para librarse de creer en Dios, y particularmente para no hacer lo que Él manda, se reducen a los dos siguientes:

1° A Dios no se le ve.
2° No se le comprende.

1° Yo no creo sino lo que veo. Pero a Dios yo no le he visto. Luego Dios no existe. Respuesta. – Se les podría preguntar: ¿Han visto ustedes el Asia, el África, la Oceanía? ¿Han visto ustedes a Napoleón o a Carlos V? – ¿Han visto al relojero que construyó el reloj que usan? – ¿Ven el aire que respiran y que los hace vivir? ¿El fluido eléctrico que pasa rápido como el relámpago por el hilo telegráfico para transmitir el pensamiento hasta los últimos rincones del mundo? ¿Ven la fuerza que en la pólvora o en la dinamita hace pedazos las rocas más grandes? ¡Cuántas cosas admiten ustedes sin verlas, solo porque ven sus efectos! Pues bien, nosotros, por nuestra parte, creemos en Dios porque vemos en el mundo los efectos de un poder y de una sabiduría infinitos. Es cierto que a Dios no se le puede ver con los ojos del cuerpo, porque es un puro espíritu que no se puede ver, ni tocar, ni percibir con los sentidos. Pero, ¿acaso no tiene el hombre diferentes medios para conocer lo que existe? ¿No existe la inteligencia, que ve la verdad con evidencia, sea que se manifieste al espíritu como la luz se manifiesta al ojo, sea que resulte de una demostración o raciocinio? Los que solo quieren creer lo que ven, rebajan la dignidad del hombre y se colocan en un plano inferior a los brutos. ¿Te atreverías a negar la luz porque no la puedes percibir mediante el oído? ¿Puede un ciego negar la existencia del sol porque no lo ve? Pues de la misma manera, si no se ve a Dios con los ojos del cuerpo, se le ve con la razón, se le conoce por sus obras.

Un misionero preguntaba a un árabe del desierto: – “¿Por qué creen en Dios? – Cuando yo percibo, respondió él, huellas de pasos en la arena, me digo: alguien ha pasado por aquí. De la misma manera, cuando veo las maravillas de la naturaleza, me digo: una gran inteligencia ha pasado por aquí, y esta inteligencia infinita es Dios”. Uno de los mas célebres naturalistas, Linneo, decía: “En medio de las maravillas del mundo he visto la sombra de un Dios eterno, inmenso, todopoderoso, soberanamente inteligente, y me he prosternado para adorarle”.

NARRACIÓN. – Poco tiempo hace que vivía un viejo que no tenía menos de cien años; y este anciano, que había estudiado durante toda su vida, era uno de los hombres más sabios de Francia y del mundo entero. Se llamaba Chevreul. Un día que había hecho oración en público, un joven atolondrado de veinte años le dijo: – “¿Usted, pues, cree en Dios?¿Le ha visto usted?– Claro que sí, joven, yo he visto a Dios, no en sí mismo, porque es un espíritu puro, pero sí en sus obras. ”Sí; yo he visto su omnipotencia en la magnitud de los astros y en su rápido movimiento”

R. P. Hillaire, la religión demostrada LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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