¿Qué debemos pensar de los que dicen: Una vez muertos se acabó todo?

Los que se atreven a decir que todo acaba con la muerte son insensatos que tienen el loco orgullo de contradecir todo el género humano y de conculcar la razón y la conciencia. Son criminales, y no desean el destino del animal sino para poder vivir sin el temor y los remordimientos. Son infelices, puesSigue leyendo «¿Qué debemos pensar de los que dicen: Una vez muertos se acabó todo?»

Todos los pueblos de la tierra, ¿han admitido siempre la inmortalidad del alma?

Sí; es un hecho testificado por la historia antigua y moderna que los pueblos del mundo entero han admitido la inmortalidad del alma, como lo prueba el culto de los muertos, el respeto religioso de los hombres por las cenizas de sus padres y los monumentos que ha erigido sobre sus sepulcros. Esta creencia universalSigue leyendo «Todos los pueblos de la tierra, ¿han admitido siempre la inmortalidad del alma?»

La sabiduría de Dios demanda que nuestra alma sea inmortal.

Esto es porque un legislador sabio debe imponer una sanción a su ley, es decir, debe establecer premios para que los que la observan y castigos para los que la violan. Esta sanción de la ley divina debe necesariamente hallarse en esta vida o en la futura. Pero nosotros no vemos en la vida presenteSigue leyendo «La sabiduría de Dios demanda que nuestra alma sea inmortal.»

¿No podría Dios aniquilar el alma?

Sí; absolutamente hablando, Dios podría aniquilarla en virtud de su omnipotencia; pero no lo hará, porque no la ha creado inmortal por naturaleza para destruirla después. Además de esto, sus atributos divinos, su sabiduría y su justicia a ello se oponen. El alma no existe necesariamente; Dios la ha creado libremente y, por lo tanto,Sigue leyendo «¿No podría Dios aniquilar el alma?»

Los deseos y las aspiraciones del alma, ¿prueban que es inmortal?

Sí; el deseo natural e irresistible que tenemos de una felicidad perfecta y de una vida sin fin prueba la inmortalidad del alma; porque este deseo no puede ser satisfecho en la vida presente y, por lo mismo, debe ser satisfecho en la vida futura; si no, Dios, autor de nuestra naturaleza, se habría burladoSigue leyendo «Los deseos y las aspiraciones del alma, ¿prueban que es inmortal?»

¿Cómo probamos por la naturaleza del alma que es inmortal?

Un ser es naturalmente inmortal cuando es incorruptible y puede vivir y obrar independientemente de otro. Ahora bien, el alma es incorruptible, porque es simple, indivisible; puede vivir y obrar independientemente del cuerpo, porque es un espíritu; luego es inmortal por naturaleza. Un espíritu no puede morir. Si nuestra alma debiera perecer, sería: 1º oSigue leyendo «¿Cómo probamos por la naturaleza del alma que es inmortal?»

¿Quiénes niegan la libertad del alma?

Los fatalistas, los positivistas y ciertos herejes. Los antiguos fatalistas atribuían a una divinidad ciega, llamada hado (del latín fatum), todas las acciones del hombre. Aun hoy, los mahometanos dicen: Estaba escrito; es decir, todo lo que acontece debía necesariamente acontecer. En nuestros días, los positivistas caen en el mismo error, al decir que nuestraSigue leyendo «¿Quiénes niegan la libertad del alma?»

El argumento de la milagrosa expansión del Cristianismo

Enunciación: La cuarta vía para mostrar la veracidad de la religión cristiana se basa en el claro carácter milagroso de la expansión inicial del Cristianismo y se estructura como sigue: 1. Si una religión exhibe singularmente una clara “ayuda divina” en su expansión inicial, debe ser la religión verdadera. 2. Teniendo prácticamente todo en suSigue leyendo «El argumento de la milagrosa expansión del Cristianismo»

El argumento de la milagrosa expansión del Cristianismo

Enunciación: La cuarta vía para mostrar la veracidad de la religión cristiana se basa en el claro carácter milagroso de la expansión inicial del Cristianismo y se estructura como sigue: 1. Si una religión exhibe singularmente una clara “ayuda divina” en su expansión inicial, debe ser la religión verdadera. 2. Teniendo prácticamente todo en suSigue leyendo «El argumento de la milagrosa expansión del Cristianismo»

¿Es libre nuestra alma?

Nuestra alma es libre: tiene la facultad de poder determinarse por su libre elección, de hacer u omitir, de elegir el bien o el mal. El libre albedrío se prueba: 3º Consecuencias funestas que resultan del error contrario. Si el hombre no es libre, no es dueño de sus actos, y, por consiguiente, no esSigue leyendo «¿Es libre nuestra alma?»