Cirugía para «rēåsignāción de sėxô»



La ciencia demostró hace rato que todo ser humano es biológicamente hombre o mujer, más allá de que un número ínfimo de personas nacen con anomalías genéticas (como los individuos inter sexüªles). El ser hombre o mujer se debe no solo a la estructura genética y cromosómica, sino al hecho de desempeñar papeles complementarios en la reproducción. Como consecuencia de estas diferencias genéticas y hormonales, existen múltiples diferencias psicológicas y fisiológicas entre el hombre y la mujer. Por eso los hombres en su inmensa mayoría se identifican como hombres y las mujeres como mujeres.

En el caso de la trānsęxüãlidad, vimos cómo hay que distinguir los casos de los niños (dįsføria de gènėrø) y el caso de adultos “trāns”.

En los niños, el trastorno de identidad de gènėrø puede ser causado por distintos factores psicosociales, el ambiente familiar e incluso distintas psicopatologías concurrentes (tales como el autismo). En el caso de adultos “trāns”, existen dos grupos bien determinados: el hömōsèxûæl reprimido y aquellos individuos que padecen un trastorno llamado autøginęfilia.

El problema con la ideología de gènėrø es que a pesar de que de fondo hay serios
problemas psicológicos que atender, se trata de normalizar estas conductas afirmando la “orientación sexual” y el “gènėrø” preferido por medio de intervenciones drásticas y peligrosas.

Es particularmente preocupante cuando los pacientes sometidos a peligrosas intervenciones hormonales y quirúrgicas son niños de apenas 6 años. Pero el activismo L&BT no se conforma con eso y propone de hecho intervenciones terapéuticas a partir de los 2 años. Esto es terriblemente peligroso, además del hecho que un niño no capta el gènėrø como algo estable y constante hasta recién los 7 años, por lo que pueden ser manipulados por su entorno. Si ya a esa edad el niño no sabe reconocer su gènėrø como alineado con su sėxô biológico, lo más probable es que padezca un trastorno psiquiátrico, el cual requiere de atención psicológica y médica.

Por eso los tratamientos hormonales y quirúrgicos no son más que una forma de ªbüsō, ya que no hacen más que profundizar una patología en el niño y, por lo tanto, no es de sorprenderse que lleven a la depresión e incluso el suîcidįõ. Y esto es más grave aún cuando se tiene en cuenta que la mayoría de los niños que se identifican con un gènėrø opuesto al biológico dejan de hacerlo al llegar a la edad adulta.

Pablo Muñoz Iturrieta Atrapado en el cuerpo equivocado La idęolögīa de gėnērø frente a la ciencia y la filosofía

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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