El ajuste fino y el cerebro de Boltzmann



En este sentido, si el ateo sigue insistiendo en que el ajuste fino ocurrió por azar podríamos responder a su posición haciendo una reducción al absurdo y diciéndole que si un tren entero le pasara por encima y él sobreviviera, en su necedad no se preguntaría por qué está vivo sino que simplemente diría “Estoy vivo, por tanto no tengo de qué sorprenderme”. Obviamente absurdo. Las probabilidades de que hubiera muerto son tremendamente superiores a las probabilidades de que esté vivo. Por tanto, si dijera “¡ Sobreviví porque no morí!” y no se preguntara por qué sobrevivió, sería simple y llanamente porque es un necio. ¿O qué pensaría de un biólogo que le dijera que no hay que estudiar el origen de la vida “¡ porque el hecho es que sí estamos vivos!”? A este respecto, resulta pertinente referir también la llamada paradoja de los cerebros de Boltzmann la cual problematiza la cuestión de cómo pueden haber seres corpóreos conscientes e interactivos como nosotros que observan un ambiente claramente ordenado (de baja entropía) si ello es tremendamente improbable bajo la hipótesis de que hayamos surgido por accidente. Una solución que se podría dar es apelar al sesgo de selección: si observamos este universo sumamente improbable es simplemente porque se dieron las condiciones sumamente improbables para que estemos aquí observándolas.

Pero el punto es que, aparte de las dificultades filosóficas que ya hemos señalado, este tipo de “solución” tiene un gran problema: si meramente hubiéramos surgido por accidente como consecuencia de una fluctuación aleatoria ¡es muchísimo más probable que hubiera surgido un único observador consciente tipo “cerebro de Boltzmann” (entidad de corporeidad vacua) con un universo (o región observable de universo) relativamente pequeño a que hubieran surgido varios observadores interactivos en un universo relativamente grande!

Como, más allá de cualquier especulación, es evidente que estamos en el segundo caso, ello va fuertemente en contra de la idea de que el ajuste fino que observamos solo se explique a posteriori por mero “sesgo de selección” pues si así fuera deberíamos ser simples y solitarios “cerebros de Boltzmann” en vez de ser lo que somos. Así que sigue requiriéndose una explicación…

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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