El acto de creación es inadmisible (2)



Argumento:
Crear es sacar algo de la nada. Pero ello es imposible porque de la nada, nada sale. Por tanto, no puede haber un Ser creador. Luego, Dios no existe.

La falacia de blanco móvil Faure. Y es que, contrariamente a lo que parece atribuir Faure a los teístas cuando dice que “no se encuentra ni una sola persona dotada de razón que pueda concebir y admitir (…) que con la nada sea posible hacer alguna cosa”, no existe ningún creyente con dos dedos de frente que afirme que Dios creó las cosas con la nada, ya que con la nada no se puede hacer nada simplemente porque la nada no es. Y es justamente ahí donde radica el problema de Faure porque él, en lugar de entender la “nada” como aquello que no es, la conceptúa (erróneamente) como un “algo” realmente existente y piensa en la creación como un “formar” algo con esa “nada” (baste con recordar su analogía del matemático que luchaba con los ceros para obtener una cantidad positiva). Pero eso no es lo que postula el teísmo.

Así, por ejemplo, Santo Tomás de Aquino nos dice que “al decir que se hace algo de la nada, la preposición ‘de’ no designa una causa material, sino solamente un orden”. Por tanto, el teísmo no dice propiamente que Dios hace las cosas con la nada sino más bien desde la nada, es decir, sin partir de algo pre- existente. En otras palabras, no da el ser al no- ser (lo cual sería absurdo y contradictorio) sino simple y llanamente da el ser.

Finalmente, para acabar con este “argumento” hay que decir que, si quiere ser coherente consigo mismo, termina poniendo al ateo en graves aprietos. Y es que al postular como premisa central que “de la nada, nada sale”, frente al hecho de la existencia del universo solo le deja al ateo dos posibilidades: 1) que haya existido siempre, y 2) que haya sido creado. En caso de que tome la primera, tendrá que resolver todas las objeciones que hemos planteado a la tesis de eternidad del universo en el segundo capítulo de la parte anterior. Y en caso de que tome la segunda, dado que “de la nada, nada sale” -como él mismo habría admitido-, tendrá que descartar la posibilidad de que el universo se haya creado a sí mismo a partir de la nada y, por tanto, será necesario que acepte la existencia de un ser distinto y ontológicamente anterior al universo que le haya dado el ser. En otras palabras, el ateo ¡tendría que aceptar la existencia de Dios! Queda, pues, refutado el “argumento”.

Santo Tomás de Aquino, Suma Teológica, Ia, 45, art. sol

Sebastián Faure, Doce Pruebas de la Inexistencia de Dios, París, 1 926, 2do argumento

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: