Dignitatis humana omite totalmente hablar de Cristo Rey; y en vista de lo que hemos tratado, es una grave omisión. El texto no prohíbe a los Estados profesar el catolicismo (eso sería muy contrario a la Tradición), pero tampoco anima a los Estados a hacerlo. No hace mas que tolerar esta profesión pública de catolicismo, igualmente que como hace con las falsas religiones. En la práctica, desde 1965, el Vaticano ha trabajado en la supresión de los Estados católicos
EI Concilio Vaticano II se contenta con decir: «Si, en razón de las circunstancias particulares en las que se encuentran los pueblos, un reconocimiento juridico especial se acuerda en el orden jurídico de la ciudad a una comunidad religiosa dada, es necesario que al mismo tiempo, para todos los ciudadanos y todas las comunidades religiosas, que el derecho a la libertad religiosa sea reconocido y respetado (Dignitatis humana,7.)
EI Vaticano Il pretende prohibir toda discriminación fundada en la religión, llegando hasta ponerla en el mismo nivel que una discriminación en razón de la raza, del color, o de la clase: «La Iglesia reprueba entonces, como contrario al espíritu de Cristo, toda discriminación o vejación operada hacia los hombres en razón de su raza, su color, de su clase o de su religión»
(VATICANO II, Nostra Aetate, 5. Ver también Dignitatis humana, 7)
