¿Deseas honrar el cuerpo de Cristo?



No lo desprecies, pues, cuando lo contemples desnudo en los pobres, ni lo honres aquí, en el templo, con lienzos de seda, si al salir lo abandonas en su frío y desnudez. Porque el mismo que dijo: <Esto es mi cuerpo>, y con su palabra llevó a realidad lo que decía, afirmó también: <Tuve hambre y no me disteis de comer>, y más adelante: <Siempre que dejasteis de hacerlo a uno de estos pequeñuelos, a mí en persona lo dejasteis de hacer>. El templo no necesita vestidos y lienzos, sino pureza de alma; los pobres, en cambio, necesitan que con sumo cuidado nos preocupemos de ellos (…). No digo esto con objeto de prohibir la entrega de dones preciosos para los templos, pero sí que quiero afirmar que, junto con estos dones y aun por encima de ellos debe pensarse en la caridad para con los pobres (..) ¿De qué serviría adornar la mesa de Cristo con vasos de oro, si el mismo Cristo muere de hambre? Da primero de comer al hambriento y luego, con lo que te sobre, adornarás la mesa de Cristo (…). Con esto que estoy diciendo, no pretendo prohibir el uso de tales adornos, pero sí que quiero afirmar que es del todo necesario hacer lo uno sin descuidar lo otro

San Juan Crisóstomo, Homilías sobre el Evangelio de San Mateo (Homilía 50, 3-4: PG 58, 508-509)

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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