Yo instruí a mis profetas

Escucha, hijo mío, mis palabras, palabras suavísimas, que trascienden toda la ciencia de los filósofos y letrados de este mundo. Mis palabras son espíritu y son vida, y no se pueden ponderar partiendo del criterio humano. No deben usarse con miras a satisfacer la vana complacencia, sino oírse en silencio, y han de recibirse conSigue leyendo «Yo instruí a mis profetas»

Alegría de saberme hijo tuyo

1 1 ¡Feliz el hombreque no sigue el consejo de los malvados,ni se detiene en el camino de los pecadores,ni se sienta en la reunión de los impíos,2 sino que se complace en la ley del Señory la medita de día y de noche!……6 porque el Señor cuida el camino de los justos,pero el caminoSigue leyendo «Alegría de saberme hijo tuyo»