¿Qué es la Leyenda Negra?



En relación con la propaganda, los antiguos abogados de la instrucción universal y la prensa libre preveían únicamente dos posibilidades: la propaganda podía ser cierta podía ser falsa. No previeron lo que en realidad ha sucedido, O sobre todo en nuestras democracias capitalistas occidentales: el desarrollo de una vasta industria de comunicaciones en masa, interesada principalmente, no en lo cierto ni en lo falso, sino en lo irreal, en lo más o menos totalmente fuera de lugar. En pocas palabras, no tuvieron en cuenta el casi infinito apetito de distracciones que tiene el hombre

Aldous Huxley

Cinco cosas deben quedar claras sobre la inquisición

Cinco cosas deben quedar claras sobre la inquisición

1. Que Juan Pablo II -junto a renombrados cardenales, incluido el futuro Benedicto XVI- no sólo nunca condenó al Tribunal de la Inquisición, sino que, contrariamente, destacó su carácter generalmente benigno y caritativo, apoyado para ello en evidencia categórica, analizada por un equipo interreligioso durante el Simposio y sus postreras investigaciones.

2. Que los distintos pedidos de perdón o reconocimientos no alcanzan a las doctrinas o instituciones de la Iglesia, sino sólo a aquellos casos particulares en los que se hubieran registrado -y probado- abusos. Por estos hijos pide la Iglesia perdón. Así, en ocasión a los preparativos para el Jubileo del año 2000, expresaba Juan Pablo I: «Para preparar este Gran Jubileo, la Iglesia necesita metanoia es decir, discernir entre las carencias históricas y las negligencias de sus hijos respecto a las exigencias del Evangelio» La Comisión Teologica Internacional a su vez, nos dice: «La Iglesia es invitada a «asumir con conciencia más viva el pecado de sus hijos». Ella «reconoce como suyos a los hijos pecadores», y los anima a «purificarse, en el arrepentimiento, de los errores, infidelidades, incoherencias y lentitudes»

3. Que el documento de la Comisión Teológica Internacional antes citado que analiza el alcance y gesto del Mea Culpa pontificio- no menciona en ninguna parte, ni da a entender, que aquel pedido de perdón implique una condena hacia el Tribunal de la Inquisición, Aun si lo hubiera hecho -o lo hiciere en el futuro- su interpretación no supondría en forma alguna dogma de fe, pues no es documento de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, ni, por tanto texto de la Santa Sede ni tampoco del Papa. La misma Comisión precisa que el documento «no es más que el resultado de un grupo de teólogos». Se sabe que ni siquiera el pontifice es infalible cuando se pronuncia en cuestiones que tras cienden al ámbito estrictamente religioso. En materia religiosa, su acto constituye dogma de fe cuando lo hace ex cathedra, esto es, hablando como doctor de todos los cristianos, con todo el peso de su autoridad apostólica, con la firme intención de declarar una doctrina concerniente a la fe o a la moral como verdad inalterable

4. Ergo, ningún valor (mas que su propio juicio) tienen las afirmaciones de teólogos o supuestos «católicos» de prensa diaria como Hans Küng y organizaciones afines.

5. Que la conclusión general del Simposio Internacional sobre la Inquisición fue unánime: la Inquisición fue un tribunal justo. Solo se condenó a muerte (el Estado, no la Inquisición o la Iglesia) al 1.8% de los procesados por herejía, aplicándosele tormento al 2.3%, y eso luego de un juicio justo, dotado de numerosas garantías procesales -únicas en la época- hacia los acusados

Consistorio extraordinario, 13 de junio de 1994, discurso de apertura. Cit. en Luigi Accattoli, ob., cit. p.102

Comisión Teológica Internacional, Memoriay Reconciliación: La Iglesia y las Culpas del Pasado, Madrid, Editorial Biblioteca de Autores Cristianos, 2000, 1, 2. Consultar versión digital en http://www.vatican. va/roman_curia/congregations/cfaith/cti_documents/rc_con_cfaith_doc_20000307_memory-reconc-itc_sp.html.

*El Papa es infalible en lo doctrinal sólo y únicamente cuando se cumplen estas cuatro condiciones: 1. Cuando habla como Papa, es decir, como Pastor y Doctor de la Iglesia; 2. No basta lo anterior. Tiene que ser enseñando a toda la Iglesia universal; 3. Tampoco basta con esto. Tiene que se haciendo uso de toda su autoridad; 4. E incluso todo lo anterior tampoco basta. Tiene que ser en sentencia última e irrevocable en materia de fe o de costumbres. Por lo tanto, el Papa puede equivocarse cuando habla de política, de medicina, de física, de economía, de historia, etc. En todo menos en asuntos religiosos. Pero incluso también puede errar en asuntos religiosos, si habla de ellos en charlas de sobremesa, o en un paseo con amigos, o discutiendo privadamente de religión.  E incluso cuando habla como Fulano de Tal y expone sus propias teorías personales, aunque fuera en un libro de venta pública puede equivocarse. De hecho, las acusaciones puntuales que pueden hacer los enemigos de Dios señalando algunos casos en los 20 siglos de historia de la Iglesia, carecen de una, dos, tres o las cuatro condiciones. Fuente: Revista Cristiandad (Catholic.net)

Oración

Hacedme, oh Jesús, amor mío y mi vida, obediente sin contradicción, pobre sin rebajamiento, casto sin corrupción, paciente sin disipación, maduro sin pesadumbre, diligente sin inconstancia, temeroso de Vos sin desesperación, veraz sin doblez; haced que practique el bien sin presunción que corrija al prójimo sin soberbia, que le edifique con palabras y obras sin fingimientos

Evangelio

San Mateo 13:31-35
Otra parábola les propuso: «El Reino de los Cielos es semejante a un grano de mostaza que tomó un hombre y lo sembró en su campo. Es ciertamente más pequeña que cualquier semilla, pero cuando crece es mayor que las hortalizas, y se hace árbol, hasta el punto de que las aves del cielo vienen y anidan en sus ramas.» Les dijo otra parábola: «El Reino de los Cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y la metió en tres medidas de harina, hasta que fermentó todo.» Todo esto dijo Jesús en parábolas a la gente, y nada les hablaba sin parábolas, para que se cumpliese lo dicho por el profeta: Abriré con parábolas mi boca, publicaré lo que estaba oculto desde la creación del mundo.

Palabra del Señor

Oración

Dadme, oh Dios mío, levantar a Vos mi corazón frecuente y fervorosamente, hacerlo todo con amor, tener por muerto lo que no pertenece a vuestro servicio, hacer mis obras no por rutina, sino refiriéndolas a Vos con devoción

Evangelio

San Mateo 25:1-13
«Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: `¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!’ Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: `Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan.’ Pero las prudentes replicaron: `No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.’ Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: `¡Señor, señor, ábrenos!’ Pero él respondió: `En verdad os digo que no os conozco.’ Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.

Palabra del Señor

Oración

Séame deleitoso, Señor, cualquier trabajo por Vos, y enojoso el descanso sin Vos

Evangelio

San Mateo 5:13-19
«Vosotros sois la sal de la tierra. Mas si la sal se desvirtúa, ¿con qué se la salará? Ya no sirve para nada más que para ser tirada afuera y pisoteada por los hombres. «Vosotros sois la luz del mundo. No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte. Ni tampoco se enciende una lámpara y la ponen debajo del celemín, sino sobre el candelero, para que alumbre a todos los que están en la casa. Brille así vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. «No penséis que he venido a abolir la Ley y los Profetas. No he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Os lo aseguro: mientras duren el cielo y la tierra, no dejará de estar vigente ni una i ni una tilde de la ley sin que todo se cumpla. Por tanto, el que traspase uno de estos mandamientos más pequeños y así lo enseñe a los hombres, será el más pequeño en el Reino de los Cielos; en cambio, el que los observe y los enseñe, ése será grande en el Reino de los Cielos.

Palabra del Señor

Miremos con los ojos del alma



Así pues, la humildad y sumisión de tantos hombres y tan importantes, que de este modo consiguieron un buen nombre por medio de la obediencia, nos ha hecho mejores no sólo a nosotros, sino también a las generaciones que fueron antes que nosotros, a saber, las que recibieron sus palabras en temor y verdad. Siendo, pues, que somos participes de tantos hechos grandes y gloriosos, apresurémonos
a volver al objetivo de la paz que nos ha sido entregado  desde el principio, y miremos fijamente al Padre y Autor de todo el mundo, y mantengámonos unidos a sus excelentes dones de paz y beneficios. Contemplémosle en nuestra mente, y miremos con los ojos del alma su voluntad paciente y sufrida. Notemos cuán libre está de ira hacia todas sus creaturas

Clemente de Roma, Epistola a los Corintios
Padres Apostólicos Siglo I

Oración

Disgústeme, Señor, todo gozo sin Vos, y no ambicione cosa ninguna fuera de Vos