Evangelio

Aleluya, aleluya.
Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor.  
Aleluya. 

 

EVANGELIO
Jn 7, 37‑39.

Manarán torrentes de agua viva.

  Lectura del santo evangelio según san Juan.  

El último día, el más solemne de las fiestas, Jesús, en pie, gritaba: — «El que tenga sed, que venga a mí; el que cree en mí, que beba. Como dice la Escritura: de sus entrañas manarán torrentes de agua viva.» Decía esto refiriéndose al Espíritu que habían de recibir los que creyeran en él. Todavía no se había dado el Espíritu, porque Jesús no había sido glorificado.  

Palabra del Señor

Oración

Oh Dios, que quisiste agregar a san Matías al colegio de los apóstoles; concédenos, por sus ruegos, que podamos alegrarnos de tu predilección y ser contados entre tus elegidos. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo os he elegido del mundo, para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure -dice el Señor-.
Aleluya.

 


EVANGELIO
Jn 15,9-17.

No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido.

Croce Lectura del santo Evangelio según san Juan.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé.
Esto os mando: que os améis unos a otros.»

Palabra del Señ

Oración

Oh Dios, que por la glorificación de tu Hijo Jesucristo y la venida del Espíritu Santo nos has abierto las puertas de tu reino, haz que la recepción de dones tan grandes nos mueva a dedicarnos con mayor empeño a tu servicio y a vivir con mayor plenitud las riquezas de nuestra fe. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Aleluya, aleluya.
El Espíritu Santo será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
Aleluya.

EVANGELIO
Jn 21, 15-19.

Apacienta mis corderos, apacienta mis ovejas.

 Lectura del santo Evangelio según san Juan.

Habiéndose aparecido Jesús a sus discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro: – «Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?» Él le contestó: – «Sí, Señor, tú sabes que te quiero.» Jesús le dice: –Apacienta mis corderos. Por segunda vez le pregunta: –Simón, hijo de Juan, ¿me amas? Él le contesta: –Sí, Señor, tú sabes que te quiero. Él le dice: –Pastorea mis ovejas. Por tercera vez le pregunta:
–Simón, hijo de Juan, ¿me quieres? Se entristeció Pedro de que le preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó: –Señor, tú conoces todo, tú sabes que te quiero. Jesús le dice: –Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro: cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras. Esto dijo aludiendo a la muerte con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió: –Sígueme.

Palabra del Señor

Trabajar en unas manos trabajadoras

Ayer se lastimó Ceferino, hombre reacio y trabajador, no conozco mucho de él, bueno tengo de conocerlo 3 minutos, se encontraba trabajando en el tren de aseo, y al intentar levantar una bolsa de basura se corta con una navaja de barbero, la basura quedó esparcida en el suelo pero ahora envuelta con sangre de mi amigo. Una herida que no es muy grande, pero ya conocemos la ingrata sangre escandalosa, ahora sus manos entre las mias me hacen sentir incómodo, veo sus manos ásperas, gruesas, rústicas, sucias y ensangrentadas, ¿quien soy yo para atender a mi Señor? Si las manos que tengo no sin puras, no son más limpias que las de él, no llenan la talla del trabajo duro, ¿acaso soy digno de trabajar en ellas?,

Proverbios 6,6 nos recuerda el ejemplo de las hormiga.

Me recuerda en la jornada de trabajo en sus de San José Obrero y aquella oración plasmada en la Lectio Divina al medio día cuando tomamos un pequeño respiro para la jornada vespertina:

TE ESTÁ CANTANDO EL MARTILLO

Te está cantando el martillo
y rueda en tu honor la rueda.
Puede que la luz no pueda
librar del humo su brillo.
¡Qué sudoroso y sencillo
te pones a mediodía,
Dios de esta dura porfía
de estar sin pausa creando,
y verte necesitando
del hombre más cada día!

Quién diga que Dios ha muerto
que salga a la luz y vea
si el mundo es o no tarea
de un Dios que sigue despierto.
Ya no es su sitio el desierto
ni en la montaña se esconde;
decid, si preguntan dónde,
que Dios está -sin mortaja-
en donde un hombre trabaja
y un corazón le responde. Amén.

Oración

Que tu Espíritu, Señor, nos penetre con su fuerza, para que nuestro pensar te sea grato y nuestro obrar concuerde con tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Aleluya, aleluya.
Que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti somos uno. Así el mundo creerá que tú me has enviado, dice el Señor.
Aleluya.

EVANGELIO
Jn 17, 20-26.

Que sean completamente uno.

 Lectura del santo Evangelio según san Juan.

En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, oró, diciendo: «Padre santo, no sólo por ellos ruego, sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí, y yo en ti, que ellos también lo sean en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado. También les di a ellos la gloria que me diste, para que sean uno, como nosotros somos uno; yo en ellos, y tú en mí, para que sean completamente uno, de modo que el mundo sepa que tú me has enviado y los has amado como me has amado a mí. Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste, porque me amabas, antes de la fundación del mundo. Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido, y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer y les daré a conocer tu nombre, para que el amor que me tenías esté con ellos, como también yo estoy con ellos.»

Palabra del Señor

image

Oración

Padre, lleno de amor, concede a tu Iglesia congregada por el Espíritu Santo, dedicarse plenamente a tu servicio y vivir unida en el amor, según tu voluntad. Por nuestro Señor Jesucristo