Santa Catalina de Siena

Santa Catalina de Siena
25 de marzo de 1347
29 de abril de 1380
(33 años)

aquella hermosa virgen que hizo rodar la Cristiandad en el siglo XIV haciendo que el Papa volviese a Roma, luego de setenta años de destierro en Avignon

Siendo joven, laica y analfabeta, el mismo Dios le había pedido virilidad:

<Sé viril y enfréntate valientemente con todas las cosas que de aquí en adelante mi Providencia te presentará>

Exhortaba públicamente a las autoridades políticas y religiosas sin ser por ello reprendida. Quien desee dar un breve recorrido por su correspondencia verá cuán lejos estaba la mujer de una sumisión servil e irracional respecto del hombre. Eran tiempos en que, por haberse separado el Papa de Roma, en Europa existían dos o tres facciones (franceses, italianos y españoles) de cardenales que, apoyando a sus distintos candidatos creian tener todos sus propios Sumos Pontífices. Catalina tenía por misión divina terminar con este dilema que tanto daño hacía a la Iglesia, por lo que, sin complejos, hacía escribir palabras durísimas para finalizar con el altercado, A tres cardenales italianos que se habían separado de Urbano VI, el Papa legítimo, les escribía:

<Cuál es la causa de dicho apartamiento? El veneno del amor propio, que ha envenenado al mundo. Aquel amor es lo que a vosotros, columnas, os ha vuelto peor que paja. No flores que exhalan olor, sino hedor>.

A un obispo de Florencia le dirá que el drama de la Iglesia se debe a que muchos obispos aman con amor mercenario, se aman a sí mismos y por sí mismos, y si aman a Dios y al prójimo, es por amor a sí. A un sacerdote de las cercanías de Siena le dirá:

<mucho me extraña que un hombre de vuestra condición pueda vivir lleno de odio. Dios os ha apartado del siglo y os ha hecho ángel en la tierra en virtud del sacramento, y hete aquí que adoptáis de nuevo las costumbres del mundo. No comprendo cómo os atrevéis a celebrar misa>.

Las cartas al Papa son del todo llamativas. Santa Catalina amaba profundamente el papado, como era, una fiel hija de la Iglesia, pero no por ello dejaba de decir la verdad, tal como Dios se lo mandaba. Tanto lo amaba que llegaba a decir en sus oraciones, hablándole a Dios:

<Si es tu voluntad, tritura mis huesos y mis tuétanos por tu vicario en la tierra, único esposo de tu Esposa>. Sabía que, como le decía a cierto noble que se había rebelado contra el Santo Padre, que <aún cuando el Papa fuese un demonio encarnado, no debería levantar la cabeza contra él, sino inclinarme ante su autoridad y pedirle esa Sangre de la que no puedo participar de otro modo>.

Pero todo ello no le impedía reprenderlo con una verdadera libertad de espíritu cuando el Santo Padre obraba según el mundo y no según Dios. Gregorio XI era un Papa débil y demasiado inclinado a su familia. A él le escribe: Mi dulcísimo Padre – dolcissimo Babbo mio- no debemos ocuparnos de los amigos, de los parientes, de los intereses temporales, sino únicamente de la virtud, del acrecentamiento de los intereses espirituales.. Si hasta hoy no habéis sido bastante enérgico, os pido y quiero en verdad que en lo sucesivo obréis virilmente y sigáis con valentía a Cristo, de quien sois Vicario. No temáis, Padre, las borrascas que os amenazan.

Poco antes le había dicho:

Deseo veros cual portero viril y sin ningún temor. Portero sois de las bodas de Dios, esto es, de la sangre del unigénito Hijo suyo, cuyas veces hacéis en la tierra; y por otras manos no se puede tener la sangre de Cristo sino por las vuestras.

Como bien señala el padre Sáenz, <en nuestros días, el lenguaje de la Santa sería difícilmente acogido en las curias, aun cuando estuviese dictado por intenciones igualmente buenas. Aquellos tiempos, contra lo que se piensa, eran infinitamente más libres que los nuestros>

ALFREDO SÁENZ, El pendón la aureola, Gladius, Buenos Aires 2002, 78

Oración

La Misa es la continuación del Calvario

Evangelio

San Mateo 6:24-33
«Nadie puede servir a dos señores; porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al Dinero. «Por eso os digo: No andéis preocupados por vuestra vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo: no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellas? Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un solo codo a la medida de su vida? Y del vestido, ¿por qué preocuparos? Observad los lirios del campo, cómo crecen; no se fatigan, ni hilan. Pero yo os digo que ni Salomón, en toda su gloria, se vistió como uno de ellos. Pues si a la hierba del campo, que hoy es y mañana se echa al horno, Dios así la viste, ¿no lo hará mucho más con vosotros, hombres de poca fe? No andéis, pues, preocupados diciendo: ¿Qué vamos a comer?, ¿qué vamos a beber?, ¿con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los gentiles; pues ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura.

Palabra del Señor

Oración

De todo pecado, Líbranos, Jesús

Evangelio

San Lucas 6:12-19
Por aquellos días, se fue él al monte a orar y se pasó la noche en la oración de Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y eligió doce de entre ellos, a los que llamó también apóstoles: A Simón, a quien puso el nombre de Pedro, y a su hermano Andrés; a Santiago y Juan, a Felipe y Bartolomé, a Mateo y Tomás, a Santiago de Alfeo y Simón, llamado Zelota; a Judas de Santiago y a Judas Iscariote, que fue el traidor. Bajó con ellos y se detuvo en un paraje llano; había un gran número de discípulos suyos y gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Y los que eran molestados por espíritus inmundos quedaban curados. Toda la gente procuraba tocarle, porque salía de él una fuerza que sanaba a todos.
Palabra del Señor

Oración

Altísimo y omnipotente buen Señor,
tuyas son las alabanzas,
la gloria y el honor y toda bendición

Evangelio

San Lucas 12:32-34
«No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a vosotros el Reino. «Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla corroe; porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.

Palabra del Señor

Luciferismo



Cuesta creerlo, pero en la Masonería se adora a Lucifer. Antes o después; de una manera más o menos consciente; como «símbolo» o realidad personal; con mayor o menor implicación. Los papas lo denunciaron de manera más o menos expresa a lo largo de los siglos XVIII y XIX. Uno de los más claros en este punto fue Pio VII que al hablar de la Masonería dijo textualmente: Secta satánica que tiene por única ley la mentira, por su dios al demonio, y por culto y religión lo que hay de más vergonzoso y depravado sobre la faz de la tierra. 

Cuesta creerlo, pero es así. Uno de los mayores expertos en Masonería de Españia, Manuel Guerra refiriéndose a la conexión entre la secta, Lucifer y el luciferismo, dice: <Cuando oia hablar de su relación, durante bastante tiempo no la acepté. Me ha hecho cambiar de opinión la información verdaderamente fiable, facilitada por masones sobre varios grados del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, así como libros de Grandes Maestres y fundadores de las Ordenes que abordan esta cuestión>. Proporciona un ejemplo concreto: <M. Hernández, masón (grado 14) en la Masonería mixta (hombres/mujeres) internacional, Derecho Humano [la de Abad-Gallardo] reconoce, en carta privada, que «la Francmasonería solo tiene relación con el luciferismo en el Grado Maestro 3o, en su leyenda, jamás con el satanismo».

Lo mismo reconoce también Juan Carlos Daza, iniciado en 1987 en la logia vallisoletana Hermes-Amistad, maestro masón y miembro del Gran Consejo Simbólico de la Gran Logia Simbólica Española [..] La Obediencia Oriente Luciferino, fundada recientemente en Murcia (España) por masones del Derecho Humano, pone de relieve la dimensión luciferina de la Masonería. No la disimula ni en el nombre>. Interesante matiz el aquí introducido: el culto a Lucifer es admitido por algunos masones, pero a la vez tratan de distinguir entre Satanás (el culto a este, en principio, nunca se admite) y Lucifer, pero dicha diferenciación no resiste un estudio medianamente riguroso. Son la misma criatura; aunque a Lucifer lo disfracen con atributos propios y positivos, lo que hacen es buscar en el demonio lo que pueda convertir su culto en atractivo para sus adoradores. Aunque en esas disquisiciones frecuentemente se traicionen y caigan en contradicción. Lo luciferino ha estado presente en la Masonería desde el principio: ya en la leyenda de Hirán Abif, el gran maestro y referente de su gnosis, este recibió el conocimiento directamente de Tubalcaín que le revela ser él – el propio Hirán – el <último descendiente de Caín, último príncipe de la sangre de la línea del Angel de la Luz («Lucifer’-Portador de la Luz)>; Hirán descendía del demonio. De modo que al final de la cadena, de todo ese proceso iniciático, el masón llegará a poseer la luz luciferina; de ahí procede ese conocimiento oculto y celosamente preservado y transmitido, según la Masonería; desde Adán hasta que en el siglo XVIII, aquellos respetables clérigos ingleses lo rescataron para transmitirlo a las nuevas generaciones de la hermandad masónica.

No debería monseñor Ravasi haber invocado a James Anderson como punto de unión con el Catolicismo, tal como lo hizo en su lamentable artículo donde dice: <Una de las primeras y fundamentales «constituciones» masónicas fue redactada por el pastor presbiteriano James Anderson, muerto en 1739. En ella, entre otras cosas, se afirmaba que un adepto «no será nunca un ateo estúpido ni un libertino irreligioso»>.  Y no solamente por ser el autor de una descomunal mentira, También porque ese texto contenía una propuesta abiertamente contraria no ya al Catolicismo sino a toda fe revelada; un camino iluminado por <El Portador de la Luz>. Según Ravasi, tenemos los católicos en común con los masones, entre otras cosas, el ser <creyentes>, y que el autor de su primer reglamento fuera un clérigo cristiano. Huelgan comentarios, pero me permito solo uno: parece estar en sintonía con la pretensión masónica de que la Iglesia, ante el tercer centenario de la Masonería, <se abra al diálogo> y… anule la Declaración de 1983, la última de las condenas pontificias, como ha solicitado al papa Francisco el masón Jean-Claude Féraud-Gargantini, el 8 de marzo de 2016. Sería la victoria final de la secta,; la puerta abierta a la mayor confusión de los católicos; < humo de Satanás>.

Como sigue diciendo Manuel Guerra, en las sectas Satanás y Lucifer <son seres diferentes>, pero, en tal caso, cuando los masones hablan de Lucifer, ¿a quién se refieren? Generalmente lo representan como Baphomet, «dios andrógino», o sea, el dios masculino (falo erecto), femenino (pechos) y teriomórfico o animal (cabeza y cuernos de chivo) [que] según la tradición masónica habría sido venerado en secreto por los templarios medievales […]>. Es decir, su imagen es la de un ser «humano», al menos en su torso (aunque tenga ambos sexos) y brazos, con cabeza y patas de macho cabrío y cuernos bien desarrollados. En otras palabras, una de las representaciones más frecuentes del demonio en la cultura occidental. Y esa divinidad es la que preside ciertos rituales masónicos.

En la iniciación en el grado 29 del Rito Escocés Antiguo y Aceptado (uno de los mayoritarios) se le rinden honores: <«El Baphomet, dios andrógino, penetra en el templo [de la logia] llevado por el Vigilante Primero y por el Segundo», o sea por las dos máximas autoridades después del Venerable Maestro. «Es paseado en forma circular por la logia siguiendo las agujas del reloj». A su paso se rinde veneración (genuflexión de la pierna izquierda, etc.)>. Sigue contando el experto que Baphomet queda situado en el centro de la logia mirando hacia Oriente y hasta allí es conducido candidato con el los ojos vendados. Cuando está frente a él, se le quita la venda. De modo que en este momento de su recorrido iniciático el masón se encuentra cara a cara con esta representación del <Portador de la Luz>, para continuar el ritual: es ahora cuando debe escoger entre la cruz cristiana, <símbolo de muerte y destrucción> y la de <la Luz y la Vida>, en forma de X, asociada a Baphomet, dios de la Luz. <La elección se manifiesta «pisando la cruz [cristiana] con el pie izquierdo y con el derecho en este orden». [..] A continuación, el candidato recita la fórmula del juramento «con los brazos en forma de X sobre el pecho, el derecho sobre el izquierdo»>. Serán conscientes todos los que pasan a este grado de que se están consagrando al demonio? Puede que no

Pío VIII, Carta Encíclica Traditi humilitati nostrae, 1829. Publicada en el inicio de su pontificado lamentando el avance del indiferentismo religioso y del laicismo, e invitando a los obispos a vigilar a las sociedades secretas y la difusión de libros nocivos para la educación de los jóvenes

Manuel Guerra. Doctor en Teología Patrística y en Filología Clásica, Consultor del Secretariado de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales de la Conferencia Episcopal Española, profesor emérito de la Facultad de Teología del Norte de España de España, que presidió; miembro de la Real Academia de Doctores de España.

Manuel Guerra, La trama masónica, p. 165

(Desde el siglo XIX el ateismo es compatible con la pertenencia a la Masonería; con las logias que dependen del Gran Oriente de Francia concretamente; luego en ese punto, las Constituciones de Anderson no se aplican ya en todas las Obediencias)

Gianfranco Ravasi, «Cari fratelli massoni», Il Solé 24 Ore, (La Chiesa & La Loggia), 14-2-2016, p 29

Manuel Guerra, La trama masónica, p. 155
<Las palabras entrecomilladas están tomadas del ritual del grado 29, usado en Nueva York>

Por eso el médico…



Evangelio según san Mateo, 10:34-36 «No creáis que he venido a traer la paz a la tierra; no he venido a traer la paz, sino la espada, porque yo he venido a separar al hombre de su padre, y a la hija de su madre, y la nuera de su suegra, y serán enemigos del hombre sus mismos domésticos». (vv. 34-36)

Pues ¿cómo les mandó que diesen la paz las casas donde entrasen? ( Mt 10,12; Lc 10,5 ) Pues cómo los ángeles dijeron: «Gloria a Dios en las alturas y paz a los hombres en la tierra ( Lc 2,14 )? Aquí se manda la paz como el supremo remedio para evitar todo lo malo y alejarse de todo lo que produce la división, pues con sólo la paz se une la tierra con el cielo.

Por eso el médico, a fin de conservar el cuerpo, corta lo que tiene por incurable. Y una horrorosa división fue causa de que terminara en la torre de Babel la paz infernal que allí había ( Gén 11 ). Y San Pablo dividió a todos los que se habían unido contra él ( Hch 23), porque no siempre la concordia es buena y los ladrones también se unen. No es del propósito de Cristo este combate, sino de sus enemigos

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 35, 1

Orar sin cesar



El domingo 24 después de la Trinidad, entré en la iglesia a orar, mientras se recitaba la liturgia. Leían la carta del apóstol Pablo a los Tesalonicenses, en aquel versículo donde se dice: «Oren sin cesar». Esta palabra penetró en mi alma, muy profundamente. Entonces me pregunté cómo sería eso posible. Orar sin cesar! Cada uno de nosotros tiene que atender múltiples ocupaciones para poder mantenerse en la vida.

Busqué en la Biblia y leí con mis propios lo que había escuchado: «Conviene orar sin cesar (1 Tes 5, 17); orar con el espíritu en toda ocasión (Ef 6, 18), orar en todo lugar con manos puras, libres de cólera y discordia(1 Tim 2, 8)

RELATOS DE UN PEREGRINO RUSO. Anónimo