Evangelio

17 de octubre de 2023

Mis queridos hijos e hijas en Cristo,

Ha sido un honor y una alegría compartir algunas verdades básicas y esenciales de la fe católica con ustedes a través de esta serie de Cartas Pastorales. Hoy me gustaría discutir la séptima y última verdad que enumeré en mi Carta Pastoral del 22 de agosto de 2023:

Del Catecismo de la Iglesia Católica, entendemos que: «La gracia especial del sacramento de la Unción de los Enfermos tiene como efectos: la unión de la persona enferma a la pasión de Cristo, por su propio Dios y por toda la Iglesia; el fortalecimiento, la paz y el coraje para soportar de manera cristiana los sufrimientos de la enfermedad o la vejez; el perdón de los pecados, si la persona enferma no fue capaz de obtenerlo a través del sacramento de la Penitencia; la restauración de la salud, si es que lo es. conducente a la salvación de su alma; la preparación para pasar a la vida eterna». (CIC 1532). Una persona no necesariamente tiene que estar cerca de la muerte para recibir la Unción de los Enfermos, y este sacramento puede ser recibido tantas veces como sea apropiado a lo largo de la vida de una persona cuando se busca la curación física y / o espiritual de Dios. Para aquellos cercanos a la muerte, un sacerdote puede realizar un conjunto específico de oraciones y actividades sacramentales conocidas como Últimos Ritos, que incluyen el Sacramento de la Unción de los Enfermos, y típicamente una Reconciliación final (si es posible), y una recepción final de la Eucaristía (si es posible), que se conoce como Viaticum.. 

Que Dios Todopoderoso te bendiga, y que recibas el fortalecimiento, la sanidad y la perseverancia que Nuestro Señor desea para ti al ofrecerle tus sufrimientos.

Sigo siendo tu humilde padre y siervo,

Reverendísimo Joseph E. Strickland Obispo de Tyler

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Creencias fundamentales: deísmo, sincretismo, panteísmo y gnosis



Una amalgama de todas ellas con alguna más que requiere tratamiento separado – constituye lo que bien puede llamarse <religión masónica>; un popurrí de elementos compatibles entre sí, de los que ninguno lo es, en cambio, con la fe de la Iglesia Católica. Ni, realmente, con el resto de confesiones cristianas o monoteístas en general- por más que algunas se adaptaron como pudieron o hicieran la vista gorda ante las prácticas de la secta, a veces durante siglos. El ser una religión polifacética es lo que hizo que resultara tan disolvente: cada grupo o individuo, cada Obediencia masónica, puede fijarse preferentemente en el aspecto que más le convenga o le atraiga. Podría parecer algo muy cómodo, abierto, interpretable.. Una religión a la carta para quien se aproxime a ella por vez primera. Pero no lo es; por el contrario, resulta sumamente exigente e intolerante, aunque se haya presentado siempre como el paradigma del respeto por las creencias ajenas. No es esa la realidad; la «corrección política» es un invento masónico: el amordazar al adversario afectando respetarle mientras se le exige el máximo respeto. Esta es una de las claves del secreto masónico, un secreto tan celosamente guardado como veremos enseguida. Las Constituciones de Anderson son un texto sumamente revelador, donde se contienen las obligaciones fundamentales del masón, los landmarks, que caracterizan a la llamada Masonería regular, precisamente por respetarlos. Aparecía ya entre ellas la obligación de guardar el secreto masónico asumiendo el candidato, en el grado primero de su iniciación, el de aprendiz, los más graves castigos si llegara a violarlo: Además prometo solemnemente que no escribiré estos secretos, ni los dictaré, esculpiré, marcaré o dibujaré de ningún modo. Tampoco incitaré a otros a hacerlo ni toleraré que otros lo hagan, si está en mi mano evitarlo, sobre cualquier cosa móvil o inamovible bajo la bóveda del Cielo, dondequiera que una letra, carácter o dibujo o la más mínima traza de letra, carácter o dibujo se pueda leer o comprender [..] para que nuestras artes secretas y misterios ocultos no sean inadecuadamente conocidos por culpa de mi imprudencia. Juro solemnemente observar todos estos puntos sin subterfugio, equívoco o restricción mental alguna bajo una pena no menor – si violase alguno de ellos que mi cabeza sea cortada, mi lengua arrancada de raiz y enterrada en la arena del mar sobre la línea de la marea baja, o a la distancia de un cable desde la playa, donde la marea regularmente fluye y refluye dos veces en 24 horas.

No olvidemos el juramento y el secreto que volveremos a encontrar como una de las múltiples causas de las condenas pontificias.  En este primer reglamento se establece que el masón no podrá ser un <estúpido ateo>, sino profesar <lo común a todas las religiones>: <Nosotros (los masones) pertenecemos a la religión universal [.] la religión en la cual están de acuerdo todos los hombres>  dicen las Constituciones de Anderson, partiendo, además, de la creencia en el Gran Arquitecto del Universo, (G.A.D.U.) el Ser Supremo de los deístas, tan alejado del Dios de la Revelación; un creador del mundo, nebuloso, lejano, no providente, al que se adora aunque no se le reza. En el mejor de los casos, sería el Dios de los filósofos socráticos, al que llegaron los griegos del siglo V a.C. Volveremos sobre esta divinidad más adelante, porque analizaremos ahora lo que significaba ese <común a todas las religiones>: Quedaba ya establecido un claro sincretismo religioso que será el origen del relativismo masónico, el venenoso legado de la secta al pensamiento europeo, convertido con el tiempo en verdadero dogma; pensamiento único; origen de un totalitarismo excluyente de todo el que se adhiera a la Verdad. San Juan Pablo II lo denunció lúcidamente: Hoy se tiende a afirmar que el agnosticismo y el relativismo escéptico son la filosofia y la actitud fundamental correspondientes a las formas políticas democráticas, y que cuantos están convencidos de conocer la verdad y se adhieren a ella con firmeza no son fiables desde el punto de vista democrático, al no aceptar que la verdad sea determinada por la mayoría o que sea variable según los distintos equilibrios políticos. Es el mismo papa que hablaba de una verdadera <dictadura del relativismo>, cada vez más evidente, que imposibilita al católico a adecuarse a una realidad legal impuesta, frecuentemente, en total contradicción con la ley natural. Mucho antes, algunos de sus antecesores hablaban de los peligros del relativismo impuesto por la secta como otra causa de su condena. Lo que fue amenaza se ha convertido en una realidad.

Manuel Guerra, Masonería, religión y política, pp. 58-60
Walton Hannah, Darkness Visible…, p. 60, en Ricardo de la Cierva, La Masonería invisible..,. P. 67
Manuel Guerra, Masonería, religión y  política p. 53
Manuel Guerra, La trama masónica, p. 137
San Juan Pablo II, Carta Encíclica Centesimus annus, 46 (1991)
Por qué dejé de ser masón. Serge Abad-Gallardo

*El masón arrepentido Serge Abad-Gallardo, publicó en su libro Por qué dejé de ser masón, la siguiente fórmula de juramento, practicada actualmente en su logia: <-Yo, hermano (o hermana) juro y prometo solemnemente, en presencial de esta respetable asamblea, no revelar jamás a ningún profano ni tampoco a ningún aprendiz los secretos correspondientes al grado de compañero. Juro estudiar y practicar las enseñanzas que acaban de serme dadas y renuevo mi promesa de amar a mis hermanas y hermanos y de socorrerles en la necesidad. Y si cometo perjurio, que me sea arrancado el corazón para que no se hable de mí entre los masones>

La palabra de Dios



Evangelio según san Mateo, 10: 34- 36 «No creáis que he venido a traer la paz a la tierra; no he venido a traer la paz, sino la espada, porque yo he venido a separar al hombre de su padre, y a la hija de su madre, y la nuera de su suegra, y serán enemigos del hombre sus mismos domésticos». (vv. 34- 36)

de otra manera: «He venido a separar al hombre de su padre», significa aquel que renuncia al diablo, de quien él era hijo: «Y el hijo de su madre», es decir, al pueblo de Dios de la ciudad mundana, esto es, de la perniciosa sociedad humana, significada en la Escritura, ya por Babilonia, ya por el Egipto, ya por Sodoma y ya por una multitud de otras denominaciones. «A la nuera de su suegra», es decir, a la Iglesia de la Sinagoga, que produjo, según la carne, a Cristo, Esposo de la Iglesia. Y son ellos divididos por la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios: «Y los enemigos del hombre son sus domésticos», con quienes, por costumbre, antes había estado unido

San Agustín, quaestiones evangeliorum, 3O

Nuestro «maximo potencial»



Es precisamente la promesa de lograr nuestro máximo potencial la que nos ofrecen ideologías anti humanistas como el transhumanismo, la variante ideológica posmoderna, tecno-racionalista y vanguardista del progresismo. Ya en 1966, Michel Foucault advirtió que la materialización de la promesa del superhombre Nietzscheano – hoy promovido por los transhumanistas – significaría la muerte inminente del hombre. Siendo criaturas imperfectas e indeseables, la única alternativa que nos proponen es nuestro mejoramiento mediante aplicaciones tecnológicas al costo de dejar de ser lo que somos. Para lograr este objetivo resulta indispensable alentar la atelofobia y recurrir a interpretaciones fundadas en el relativismo que descarten nuestra naturaleza y condición. Las revoluciones no cambian cosas, las destruyen, y la principal revolución del siglo 21 no es política ni económica sino antropológica. Ni hombres ni personas sino neo entes’ seres indiferenciados reales o imaginarios – creados a imagen y semejanza del Homo deus, no de Dios.

En La desaparición del hombre’ (1966)- The Dissapearence of Man – Foucault afirma que el humanismo y el concepto de ser humano heredados del siglo 19 cambiarán debido al desarrollo de las ciencias.
Neo entes: Tecnología y cambio antropológico en el siglo 21. Miklos Lukacs de Pereny

Oración

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Oración

Jesús, En los desaciertos: ilumíname

Evangelio

San Mateo 25:1-13
«Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: `¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!’ Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: `Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan.’ Pero las prudentes replicaron: `No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.’ Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: `¡Señor, señor, ábrenos!’ Pero él respondió: `En verdad os digo que no os conozco.’ Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora

Palabra del Señor

Constituciones de Anderson



La Masonería nacía secreta pero también fuertemente jerarquizada en grados de iniciación, sometidos en última instancia a la autoridad de un gran maestro, elegido en la festividad de San Juan Bautista o de Verano perteneciente con frecuencia a la familia real inglesa, incluyendo al Principe de Gales, que lo fue entre 1792 y 1812. Uno de aquellos iniciales regidores, George Payne, encargó la creación del primer reglamento masónico a un clérigo presbiteriano, James Anderson, que redactó, con un grupo de asesores, las Constituciones que llevan su nombre, en 1723.23 Están dedicadas al anterior gran maestro, duque de Montagu, y supuestamente recogen información contenida en los <viejos archivos>, compilada y encuadrada en la Historia gracias al gran esfuerzo – de imaginación, cabría añadir — realizado por Anderson. Así lo afirmaba el autor de la dedicatoria, el pastor anglicano de origen hugonote Jean Théophile Désaguliers, gran maestro adjunto de la Logia de Londres, que también colaboró en la creación de la leyenda masónica. Según esa versión, la propia de la actual Masonería, esos conocimientos ocultos provienen de la anterior; una Masonería medieval u operativa que se remontaría a los gremios de albañiles de donde procede la palabra masón (magori) o francmasón. Esta última denominación no añade nada a la anterior, sino que viene a subrayar la libertad de aquellos «ancestros», constructores y albañiles, libres o francos> por la licencia de que gozaban para moverse dentro de uno o más reinos. En cualquier caso, de las antiguas fraternidades y sus escritos, aquellos clérigos ingleses borraron todo rastro de Cristianismo, utilizando leyendas anteriores de origen medieval como el Manuscrito Cooke, conservado en el Museo Británico, de las que eliminaron toda mención a Jesucristo. <Después del establecimiento de la Gran Logia, las Constituciones de Anderson en 1723 excluyen completa y enteramente toda alusión o referencia a Cristo y a su Iglesia… La intención clara de los trabajos masónicos era suministrar un sistema simbólico y alegórico para la formación del carácter y la moralidad que se basaba en modelos paganos que no puedan chocar y puedan constituir la base de la creencia en cualquier religión de prestigio>

Así explicaba el primer paso de su evolución anticristiana el <primer analista crítico de la Masonería, como le lamó Ricardo de la Cierva, Walton Hannah. Partiendo de ahí puede empezarse a explicar en qué consiste la religión masónica, supuestamente inexistente según la Masonería. Algo que el iniciado irá descubriendo en su larga ascensión de la pirámide, aunque desde el principio se le vayan inculcando las creencias de la <hermandad>: toda logia tiene dos Vigilantes, el Primero y el Segundo, sometidos a la autoridad de un Venerable Maestro; superados esos primeros grados, los <azules>, podrá traspasar el <Arco Real>, y con la mirada más clara, o más confusa, según se mire, enfrentarse a los 30, 86 u 89 que le aguardan, según el ritual observado en su Obediencia;, el Escocés Antiguo y Aceptado (REAA), el de Misraím Egipto en hebreo , o el de Memphis u Oriental; por citar solamente tres. En uno de ellos, el 29 del REAA, se dice al candidato: <Creed firmemente que lo aprendido hasta hoy es nada en comparación con los secretos que se os revelarán si sois Electo y si no os hacéis indigno>.

IGLESIA Y MASONERÍA. LAS DOS CIUDADES. Alberto Bárcena
DARKNESS VISIBLE. A Revelation and Interpretation of Freemasonry WALTON HANNAH

Lo que el dinero no puede comprar



El filósofo estadounidense Michael Sandel (1953-) aborda la problemática mercantilista en ‘Lo que el dinero no puede comprar’ (2012) en el cual plantea dos preguntas centrales:

¿Todo tiene precio en el mercado? y;
Si la respuesta es afirmativa, ¿Es esto moralmente aceptable?

Algunos ejemplos aportados por Sandel incluyen pagos de presos que deseen celdas carcelarias más cómodas, U$$500,000 para adquirir la ciudadanía estadounidense, US$1 10,000-170,000 – precio actualizado – para alquilar un vientre en Estados Unidos y sumas de dinero variables para asegurar admisión a universidades de prestigio. Sandel responde negativamente a ambas preguntas. Los mercados deben tener límites morales porque su lógica transaccional terminará convirtiendo a las personas en productos no diferenciados y descartables. Además, creer que el mercado es el espacio excluyente para ejercer la libertad refleja un gran desconocimiento de las responsabilidades y potenciales consecuencias asociadas a su ejercicio. Una libertad sometida a las reglas del mercado donde predominen incentivos perversos puede derivar fácilmente en prácticas autodestructivas. La libertad conducente a la autodestrucción es una libertad deficiente porque nos impide desarrollar y expresar nuestro máximo potencial.

La paz

La Paz

Evangelio según san Mateo, 10: 34- 36 «No creáis que he venido a traer la paz a la tierra; no he venido a traer la paz, sino la espada, porque yo he venido a separar al hombre de su padre, y a la hija de su madre, y la nuera de su suegra, y serán enemigos del hombre sus mismos domésticos». (vv. 34- 36)

En sentido místico, la espada es el arma más acerada de todas las armas y es figura del poder y del juicio, de la severidad y del castigo de los pecadores. También es emblema de la palabra de Dios, enviada a la tierra para penetrar en los corazones de los hombres. Esta espada divide entre sí los cinco habitantes de una misma casa: tres contra dos y dos contra tres. Estos tres los hallamos en el hombre y son su cuerpo, su alma y su voluntad; porque así como el alma fue dada al cuerpo, así el poder de usar de uno y otro ha sido dado al hombre. Y por esta razón la Ley fue propuesta a la voluntad, como se ve desde luego en los primeros que salieron de las manos de Dios. Mas por el pecado y la infidelidad del primer padre, el pecado llegó a ser para las siguientes generaciones el padre de nuestro cuerpo y la infidelidad la madre de nuestra alma y la voluntad se adhiere a uno y a otra. Luego ya tenemos cinco habitantes en una misma casa. Cuando somos renovados por las aguas bautismales, la virtud de la Palabra nos separa de los pecados de nuestro origen y por las aberturas que hace en nosotros la espada de Dios, nos separamos de las afecciones de nuestro padre y de nuestra madre y resulta una gran lucha en la casa permanecer en esta novedad del espíritu, mientras que si desea continuar en su antiguo origen, se detiene en los placeres de la concupiscencia

San Hilario, in Matthaeum, 10

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