Tormento



Evangelio según san Mateo, 10: 37- 39 «El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí: y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí; el que halla a su alma, la perderá; y el que perdiere su alma por mí, la hallará». (vv. 37- 39)

La palabra cruz viene de cruciatu (tormento o mortificación). Nosotros podemos cargar con la cruz de dos maneras: o bien dominando nuestra carne por medio de la abstinencia o bien haciendo nuestras por compasión las neecesidades del prójimo. Pero es preciso tener presente, que hay algunos que hacen alarde de la mortificación, no por Dios, sino por una gloria vana y hay también algunos que se entregan por compasión al servicio del prójimo de una manera carnal y no espiritual, de suerte que le conducen como con cierta compasión, no a la virtud sino al pecado. Y así parece que ellos llevan la cruz, pero no siguen al Señor y. Por esto dice: «Y me sigue»

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 57

De rodillas

Oración

Jesús, Cuando me desprecien: anímame

Evangelio

San Mateo 1:1-16
Libro del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán: Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos, Judá engrendró, de Tamar, a Fares y a Zara, Fares engendró a Esrón, Esrón engendró a Arán, Arán engendró a Aminadab, Aminadab engrendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz, Booz engendró, de Rut, a Obed, Obed engendró a Jesé, Jesé engendró al rey David. David engendró, de la mujer de Urías, a Salomón, Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abiá, Abiá engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amón, Amón engendró a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando la deportación a Babilonia. Después de la deportación a Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquín, Eliaquín engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Ajín, Ajín engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo.

Palabra del Señor

Sobre el señuelo de la gnosis



Ese relativismo, que se presentaba revestido de tolerancia y respeto a todos las creencias, muestra ya sus afilados colmillos; la Masonería, que sigue presentándose como la madre de todas las conquistas democráticas, niega ya abiertamente los derechos humanos; los de pensamiento y expresión desde luego, pero también los de la familia, y el más sagrado de todos: el de la vida. No es casualidad que la misma señora Clinton sea partidaria de la financiación pública de Planned Parenthood, la mayor central abortista de los Estados Unidos, fabuloso negocio de los Rockefeller, familia que constituye un pilar de todas las organizaciones pantalla de la Masonería. Tampoco es casual que la repetida señora y su marido, el masón Bill Clinton, (Orden Internacional DeMolay), fueran beneficiarios en su día de las becas Cecil Rhodes, que llevan el nombre del multimillonario masón fundador de la <Tabla Redonda>, (una de las organizaciones pantalla) de más solera que impulsan proyectos masónicos. A otra de esas organizaciones, el CFR ( Council on Foreing Relations), pertenece el mismo expresidente americano

El sincretismo masónico originario se ha interpretado en ocasiones como una fórmula de compromiso adquirida al pertenecer los fundadores de la Masonería a diferentes confesiones reformadas, pero lo cierto es que la cuestión va mucho más lejos: las Constituciones de Anderson están impregnadas de la peor de todas las herejías; la más perversa. Porque no parte del error de un heresiarca, más o menos extraviado y soberbio, sino que se basa en una mentira elaborada conscientemente: la gnosis; una creencia inducida en un supuesto conocimiento salvífico que sus <maestros> van suministrando al iniciado hasta convertirle en su propio redentor; elevándolo sobre los demás -<profanos> llama a la Masonería a los no iniciados en sus misterios convirtiéndolo en un ser «perfecto», independiente de ningún Dios; la <piedra cúbica> empleando otro término masónico, al final de ese proceso iniciático que, grado a grado, lo va puliendo. La gnosis cristiana surgió en el siglo I, como una rebelión contra Yahvé, contra su obra y su ley, en una comunidad herética de Samaría. Su dios era el Ser Supremo, desconocido, que no había creado el mundo, llegando a sostener que la salvación consistía en llegar a ese Ser a través de ritos y fórmulas mágicas. Incluso llegaron a propagar entre los suyos algo tan contrario al Evangelio como que Jesucristo habría revelado un doble mensaje: el que contiene el Nuevo Testamento, para la mayoría, y otro más elevado y auténtico para un grupo de elegidos que lo habrían ido transmitiendo en secreto a sus propios escogidos. Lo mismo que sostiene toda gnosis, incluyendo la masónica: siempre, desde su origen, ha sido ese uno de sus principales señuelos; el mismo que emplea también hoy su heredera directa, Nueva Era, surgida en los Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX.

Manuel Guerra, La trama masónica, p. 344

El ordenó en mí el amor



Evangelio según san Mateo, 10: 37- 39 «El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí: y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí; el que halla a su alma, la perderá; y el que perdiere su alma por mí, la hallará». (vv. 37- 39)

Aquel que había dicho antes: «No he venido a traer la paz sino la espada y a separar al hombre de su padre, de su madre y de su suegra», añade a fin de que nadie anteponga el sentimiento a la fe, lo siguiente: «El que ama al padre o a la madre más que a Mí, no es digno de Mí». También en el «Cantar de los cantares» se dice: «El ordenó en mí el amor» ( Cant 2,4 ). En todo amor es indispensable este orden: Ama, después de Dios, al padre, a la madre y a los hijos. Y si fuere necesario elegir entre el amor de los padres y de los hijos y el de Dios y no se pudiese amar al mismo tiempo a todos, el abandono de los primeros no es más que una piedad para con Dios. No prohibió, pues, amar al padre, a la madre y a los hijos, pero añade de una manera significativa «más que a Mí»

San Jerónimo

Dualismo cartesiano y sus consecuencias



Mientras las ideas fueron centrales para la concepción platónica del alma, Aristóteles resaltó la experiencia práctica del hombre. Consideró que, si bien somos seres racionales, es a través de nuestros sentidos que acumulamos conocimiento, pero rechazó que las ideas sean formas visuales separadas de los objetos observados. No obstante, al igual que su maestro Platón Aristóteles diferenció la actividad perceptiva o sensorial de la actividad intelectual sosteniendo que todas las ideas se derivan de nuestra experiencia. Por lo tanto, el mundo material no es solo una realidad pasiva sino también causa de nuestras ideas. Obtenemos todo nuestro conocimiento mediante la experiencia, aunque siempre acompañada por la razón. Es esta capacidad de experimentar el mundo racionalmente la que nos diferencia de los animales. La concepción platónica de ‘idea’ como objeto de conocimiento auténtico y el empirismo sensorial aristotélico tuvieron un impacto decisivo en la concepción cristiana del alma. A la esencia racional del ser humano, los teólogos cristianos afirmaron que las ideas no residen en nuestras almas sino en Dios. Según Agustín de Hipona (354-430), uno de los principales exponentes de la teología antropológica -el estudio del ser humano y su relación con Dios — los seres humanos somos una unidad perfecta entre cuerpo y alma. Sin embargo, fuertemente influenciado por la obra de Platón, Agustín de Hipona reconoció que ambas son metafísicamente distintas. Para el filósofo escolástico Santo Tomás, quien tuvo a Aristóteles como principal referente intelectual, Dios es condición necesaria para adquirir cualquier tipo de conocimiento del mundo natural. Ahora bien, si el alma posee capacidades cognitivas, entonces no es solo un elemento pasivo porque también nos permite hacer inferencias, tomar decisiones y act uar en consecuencia. Del vínculo entre las valoraciones que nos ayudan a tomar decisiones y las acciones guiadas por estas deliberaciones se desprenderá nuestra moral. La representación de objetos externos mediante ideas no convenció a René Descartes quien argumentó que las ideas alojadas en nuestra mente- término equivalente al ‘alma’ de los griegos antiguos – no garantizan que los objetos que observamos sean representados fielmente. En ‘Discurso del método’ (1637) Descartes acuñó la famosa locución Cogito ergo sum- Pienso, luego existo – con la cual estableció los fundamentos del racionalismo occidental. Decidido a fundar una filosofía tan precisa y rigurosa como la fisica y matemática, Descartes desarrolló un nuevo método filosófico que fuese universalmente aceptable. Desde un inicio buscó eliminar todo tipo de error mediante un enfoque novedoso al que denominó ‘duda metódica’. Este enfoque intenta suspender completamente la actividad sensorial para poder reflexionar con una conciencia interior libre de toda idea derivada del mundo externo.

Descartes puso en práctica la ‘duda metódica’ estableciendo una reflexión de la cual es imposible dudar: si pienso, existo.De esta manera, aisló la mente del mundo externo dando origen al dualismo cartesiano; el ser humano deja de ser una totalidad y se convierte en una mente alojada en el cuerpo, interpretación similar a la distinción entre alma y cuerpo planteada por Platón. La duda metódica de Descartes se apartó radicalmente de las posiciones realistas de Aristóteles y Santo Tomás y marcó el inicio de la filosofia moderna al introducir la pugna entre subjetividad y objetividad. Descartes especificó las diferencias entre las propiedades de las ideas mentales y los objetos del mundo externo. Las ideas son subjetivas; 1os objetos externos, objetivos. El dualismo mente-cuerpo es usado actualmente como argumento por quienes sostienen que los hombres que se sienten mujeres son mujeres y viceversa. La mente es un elemento independiente del cuerpo que la aloja

Neo entes: Tecnología y cambio antropológico en el siglo 21. Miklos Lukacs de Pereny

Jesús

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Oración

Jesús, En mis enfermedades: fortaléceme

Evangelio

San Lucas 1:41-50
En cuanto oyó Isabel el saludo de María, saltó de gozo el niño en su seno, Isabel quedó llena de Espíritu Santo y exclamó a gritos: «Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu seno; y ¿de dónde a mí que venga a verme la madre de mi Señor? Porque apenas llegó a mis oídos la voz de tu saludo, saltó de gozo el niño en mi seno. ¡Feliz la que ha creído que se cumplirían las cosas que le fueron dichas de parte del Señor!» Y dijo María: «Alaba mi alma la grandeza del Señor y mi espíritu se alegra en Dios mi salvador porque ha puesto los ojos en la pequeñez de su esclava, por eso desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada, porque ha hecho en mi favor cosas grandes el Poderoso, Santo es su nombre y su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen.

Palabra del Señor