Evangelio

San Lucas 1:26-33
Al sexto mes envió Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y, entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.» Ella se conturbó por estas palabras y se preguntaba qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande, se le llamará Hijo del Altísimo y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin.»

Palabra del Señor

Oración

El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él

Evangelio

San Juan 6:56-59
El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.» Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaún.

Palabra del Señor

Todas las cosas, ¿son o no son buenas por bondad divina?


e In Sent. 1 d.19 q:5 a.2 ad 3; De Verit. q:21 a.4: Cont. Gentes 1 40.

Objeciones por las que parece que todas las cosas son buenas por bondad divina:  Dice Agustin en el VIII De Trin. Este y aquel bien. Elimina el éste y el aquél, y, si puedes, contempla el mismo bien. Asi verás a Dios, no bueno por algún bien, sino bien de todo lo bueno. Pero cada cosa es bien de su propio bien. Por lo tanto, cada cosa es buena con el mismo bien que lo es Dios. 2. Más aún. Boecio, en el libro De hebdomad.’ dice que todas las cosas son buenas en cuanto ordenadas a Dios, y esto por razón de la bondad divina. Por lo tanto, todas las cosas son buenas por la bondad divina.

En cambio está el hecho que todas las cosas son buenas en cuanto que existen. Pero no se dice que todas sean seres por el Ser divino, sino por su propio ser. Por lo tanto, no todas las cosas son buenas por bondad divina, sino por su propia bondad.

Solución. Hay que decir: Nada impide que los seres que tienen relación, reciban su denominación por algo externo a ellos; así, se dice localizado por el lugar o medido por la medida. Pero por lo que respecta a los términos absolutos, ha habido diversas opiniones. Así, Platón estableció las especies separadas de todas las cosas; de este modo los individuos son llamados tales en cuanto son participaciones de las especies separadas. Ejemplo: Sócrates es llamado hombre en cuanto es especie separada de hombre, Además, así como mantenía la idea separada, por ejemplo, de hombre,y lo llamaba hombre por sí, o de caballo, llamándolo caballo por sí, del mismo modo mantenía la idea separada de ser y lo llamaba ser por sí; y de uno, llamándolo uno por sí. Y por eso, cada una de sus participaciones es llamada ser uno. Aquello que es ser por si y uno por sí, él lo denominaba sumo bien. Como quiera que el bien se identifica con el ser y con el uno, decía que el bien por sí era Dios, siendo todas las demás cosas buenas por participación.

Aun cuando esta opinión pueda parecer sin fundamento, ya que no puede sostenerse que las especies separadas de las cosas naturales subsistan por sí mismas, como demuestra Aristóteles abundantemente`, sin embargo, es absolutamente cierto que, tal como dijimos (q2 a.3) y en eso se concuerda con Aristóteles o, lo primero es aquello que es ser .y bueno por esencia; y nosotros le llamamos Dios. De este primero, que es ser y bueno por esencia, todas las cosas pueden recibir su denominación tanto de seres como de buenas, pues, como dijimos (q.4 a.3) participan de él si bien lejana y deficientemente, con una cierta semejanza. Así, cada cosa puede ser llamada buena por bondad divina como principio primero, ejemplar, efectivo y final de toda bondad. Sin embargo, todo puede ser llamado bueno por la semejanza con la bondad divina que lleva inherente, que es formalmente su bondad, y por la que se le llama así. De este modo, hay una sola bondad de todo y, a un tiempo. muchas bondades.

Respuesta a las objeciones: Está incluida en lo dicho

Summa theologiæ, Thomas Aquinos

#tomásdeaquino #summatheologiæ 

Oración

Yo adoro vuestro amantísimo Corazón, en compañía de vuestra santísima Madre y de todos los ángeles y santos, especialmente de los que han sido más devotos de vuestra Pasión; y os suplico me concedáis por los dolores que por mí padecisteis, la gracia de mi conversión, si ha de ser para gloria vuestra y bien de mi alma

Evangelio

San Mateo 25:1-13
«Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: `¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!’ Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: `Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan.’ Pero las prudentes replicaron: `No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.’ Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: `¡Señor, señor, ábrenos!’ Pero él respondió: `En verdad os digo que no os conozco.’ Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.

Palabra del Señor

Sin preocupaciones



Evangelio según san Mateo, 10: 9- 10 «No queráis poseer en vuestros cintos oro, ni plata, ni dinero: no llevéis en vuestros viajes alforja, ni dos túnicas, ni calzado, ni báculo, porque el operario merece que se le alimente». (vv. 9- 10)

Aquel que prohibió las riquezas representadas por el oro, la plata y el cobre, viene a prohibir casi hasta lo necesario para la vida, a fin de que los apóstoles de la verdadera religión, que establecía que todo era dirigido por la divina Providencia, se manifestasen sin preocupación de ningún género por su porvenir

San Jerónimo

Maitines

La campana en ascenso suena a lo largo de los claustros del dormitorio a las 3:30 AM, y el día del monasterio ha comenzado. La hermana María, no dotada del carisma del levantamiento temprano, se viste con ojos pesados pero corazón devoto. «Mis ojos duermen pero mi corazón mira», podría decir con la Novia en el Cantar de los Cantares. En todo el monasterio se encienden las luces, las puertas se abren y se cierran, y los pasos se barajan por el pasillo, manifestando la prisa silenciosa con la que las hermanas se preparan para ir a la capilla de los Maitines, el primero de los Oficios de la Obra de Dios. «Que los monjes se levanten sin demora cuando se da la señal; que cada uno se apresure a llegar a la Obra de Dios antes que los demás, pero con toda la gravedad y la modestia». [RB 22:6]

Oración

La profunda lanzada con que fue atravesado vuestro costado y Sagrado Corazón, después de morir en ha Cruz, y por ha fuente de sangre y agua que brotó de esa bendita llaga, os suplico lavéis mi alma, mi cuerpo, mi vida y todo mi ser, y me revistáis del hombre nuevo, a vuestra imagen y semejanza, para que pueda amaros y serviros fielmente toda mi vida, buscando vuestra mayor gloria y la salvación de mi alma. Amén

Evangelio

San Lucas 10:1-9
Después de esto, designó el Señor a otros setenta y dos y los envió por delante, de dos en dos, a todas las ciudades y sitios adonde él había de ir Y les dijo: «La mies es mucha y los obreros pocos. Rogad, pues, al Dueño de la mies que envíe obreros a su mies. Id; mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias. Y no saludéis a nadie en el camino. En la casa en que entréis, decid primero: `Paz a esta casa.’ Y si hubiere allí un hijo de paz, vuestra paz reposará sobre él; si no, se volverá a vosotros Permaneced en la misma casa, comed y bebed lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No vayáis de casa en casa. En la ciudad en que entréis y os reciban, comed lo que os pongan; curad los enfermos que haya en ella, y decidles: `El Reino de Dios está cerca de vosotros.’

Palabra del Señor