El Reino de Dios

Ardientemente he deseado comer esta pascua con vosotros, antes de padecer, porque os digo que no la volveré a comer hasta que tenga su cumplimiento en el Reino de Dios. Y tomando el cáliz, dio gracias y dijo: Tomadlo y distribuidlo entre vosotros; pues os digo que a partir de ahora no beberé el fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios (Lucas 22, 15-18)

Jesús recalca aquí que, de alguna manera, la Cena se relaciona con el Reino y con la llegada de éste; y también con el hecho de que el Reino está llegando a ese momento. Asocia el Reino con el comer y beber, como se observa en algunos versículos posteriores, al asegurar a sus discípulos que ellos “comerán y beberán… a mi mesa en mi Reino (v. 30). Aquellos dos declaraciones enmarcan el relato de la Cena, y establecen una promesa: comer y beber con Jesús será manifestación de la presencia del reino. Pocos días después, Cristo resucitado como con los discípulos. Al compartir esa comida, Jesús les ofrece garantías de que el Reino ya estuvo presente allí realmente.

La fe es razonable (Scott Hahn)

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