Sacerdotes

«Estos imitadores de los Apóstoles predicarán con gran fuerza y poder; tan grande y resplandeciente, que conmoverán las almas y los corazones en los lugares en donde prediquen. A ellos darás tu palabra, tu misma boca y sabiduría, a las que ninguno de sus enemigos podrá resistir» Súplica ardiente para pedir misioneros (S. Luis M.Sigue leyendo «Sacerdotes»

Te pido Señor

Hijos: Esclavos de tu amor y de tu voluntad; hombres según tu corazón, que sin voluntad propia que los manche y los detenga, cumplan todos tus designios y arrollen a todos tus enemigos, como nuevos Davides, con el báculo de la cruz y la honda del santo rosario en las manos 1 Re 17,40Sal 22,4SanSigue leyendo «Te pido Señor»

El Reino de Dios

Ardientemente he deseado comer esta pascua con vosotros, antes de padecer, porque os digo que no la volveré a comer hasta que tenga su cumplimiento en el Reino de Dios. Y tomando el cáliz, dio gracias y dijo: Tomadlo y distribuidlo entre vosotros; pues os digo que a partir de ahora no beberé el frutoSigue leyendo «El Reino de Dios»

Santo Sacrificio de la Misa

La Sangre que salió del costado del Salvador, está en el cáliz; y está en él para ser ofrecida una vez más por la remisión de los pecados, como lo indican las palabras de la ConsagraciónESTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE, DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR MUCHOS OTROS, PARA LA REMISIÓN DE LOS PECADOSElSigue leyendo «Santo Sacrificio de la Misa»

El Libro del Apocalipsis y la Santa Misa

En el libro del Apocalipsis describe esta asamblea como la cena de las bodas del cordero (Apocalipsis 19,9). La cena tiene lugar en el altar del cielo (Apocalipsis 8,3), donde los cálices son derramados (Apocalipsis 14,10). En el Apocalipsis, al igual que en la primera Carta de San Pablo a los Corintios, vemos que losSigue leyendo «El Libro del Apocalipsis y la Santa Misa»

El velo del cáliz

es un pequeño paño del mismo color y tela de la casulla (o siempre blanco), que sirve para cubrir todo el cáliz desde el comienzo de la misa hasta el ofertorio; y luego, después las abluciones. No es obligatorio usarlo, pero la Instrucción General del Misal dice que es un uso loable (núm. 118).La presenciaSigue leyendo «El velo del cáliz»