Postrándose le adoraron

Evangelio según san Mateo, 2: 10- 11 Y cuando vieron la estrella se regocijaron en gran manera. Y entrando en la casa hallaron al niño con María su Madre, y postrándose, le adoraron; y abiertos sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, incienso y mirra. (vv. 10- 11)

No coronada su cabeza con diadema imperial, ni tampoco recostada sobre dorado lecho, sino teniendo apenas una sola túnica, no con que adornar su cuerpo, sino con que cubrir la desnudez, como la debía tener para viajar la esposa de un carpintero. Si ellos hubieran venido buscando a un rey terrenal indudablemente, se hubieran llenado más bien de confusión que de alegría, por haber sufrido sin resultado las molestias e incomodidades de un camino tan largo. Pero como ellos buscaban un rey celestial, y aun cuando con los ojos corporales no veían allí nada propio de rey, satisfechos, sin embargo, de lo que la estrella les decía, se regocijaban a la vista de este pobre niño, cuya majestad resplandecía en sus corazones y veían con los ojos del espíritu. Por eso, “postrándose le adoraron”. Veían a un hombre, pero reconocían a Dios

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum super Matthaeum, hom. 2

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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