LA LEY MORAL



¿Prueba la existencia de Dios el hecho de la ley moral?

Sí, la existencia de la ley moral prueba irrefragablemente que Dios existe. Existe, en efecto, una ley moral, absoluta, universal, inmutable, que manda hacer el bien, prohíbe el mal y domina en la conciencia de todos los hombres. El que obedece esta ley, siente la satisfacción del deber cumplido; el que la desobedece, es víctima del remordimiento. Ahora bien, como no hay efecto sin causa, ni ley sin legislador, esa ley moral tiene un autor, el cual es Dios. Luego, por la existencia de la ley moral llegamos a deducir la existencia de Dios.

Él es el Legislador supremo que nos impone el deber ineludible de practicar el bien y evitar el mal; el testigo de todas nuestras acciones; el juez inapelable que premia o castiga, con la tranquilidad o remordimientos de conciencia. Nuestra conciencia nos dicta:

1° que entre el bien y el mal existe una diferencia esencial;
2° que debemos practicar el bien y evitar el mal;
3° que todo acto malo merece castigo como toda obra buena es digna de premio;
4° esa misma conciencia se alegra y aprueba a sí misma cuando procede bien, y se reprueba y condena cuando obra mal.

Luego existe en nosotros una ley moral, naturalmente impresa y grabada en nuestra conciencia. ¿Cuál es el origen de esa Ley? Evidentemente debe haber un legislador que la haya promulgado, así como no hay efecto sin causa. Esa ley moral es inmutable en sus principios, independiente de nuestra voluntad, obligatoria para todo hombre, y no puede tener otro autor que un ser soberano y supremo, que no es otro que Dios

Además de lo dicho, se ha de tener presente que si no existe legislador, la ley moral no puede tener sanción alguna; puede ser quebrantada impunemente. Luego, una de dos: o es Dios el autor de esa ley, y entonces existe; o la ley moral es una quimera, y en ese caso no existe diferencia entre el bien y el mal, entre la virtud y el vicio, la injusticia y la iniquidad, y la sociedad es imposible. El sentimiento íntimo manifiesta a todo hombre la existencia de Dios. Por natural instinto, principalmente en los momentos de ansiedad o de peligro, se nos escapa este grito: ¡Dios mío!..

Es el grito de la naturaleza. “El mas popular de todos los seres es Dios – dijo Lacordaire – El pobre lo llama, el moribundo lo invoca, el pecador le teme, el hombre bueno le bendice. No hay lugar, momento, circunstancia, sentimiento, en que Dios no se halle y sea nombrado. La cólera no cree haber alcanzado su expresión suprema, sino después de haber maldecido este Nombre adorable; y la blasfemia es asimismo el homenaje de una fe que se rebela al olvidarse de sí misma”. Nadie blasfema de lo que no existe. La rabia de los impíos como las bendiciones de los buenos, dan testimonio de la existencia de Dios

R. P. Hillaire, la religión demostrada LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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