Confundiendo conceptos: cultura


El pedagogo Paulo Freire, en su libro La educación como práctica de libertad, comenta una anécdota sobre cómo le enseñó a un campesino lo que «verdaderamente» significaba ser «culto». «Sé ahora que soy culto —afirmó enfáticamente un viejo campesino—. Y al preguntársele cómo lo sabía, respondió con el mismo énfasis: “Porque trabajo y trabajando transformo el mundo”». Jorge Bosch hace una interesante crítica sobre este punto:

Freire había enseñado a este humilde personaje que «ser culto» quiere decir «trabajar» (acepción pseudo-antropológica muy personal del señor Freire); y que además el trabajo transforma el mundo. Ergo, aquel viejo campesino era culto; el pobre hombre quedó (supongo) encandilado por esta revelación, y como las pautas tradicionales imperantes en su medio asignaban valor y prestigio a las personas cultas, se sintió orgulloso y realizado, sin advertir (precisamente porque no era culto) que había sido víctima de una perversa trampa semántica

Jorge Bosch, Cultura y contracultura (Buenos Aires: Emecé, 1992), pp. 16-17

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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