Oración

Amar al prójimo como a sí mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios

Evangelio

Tus palabras, Señor, son espíritu y vida; tú tienes palabras de vida eterna.
EVANGELIO

Lc 6, 36-38.
Perdonad, y seréis perdonados.
 Lectura del santo Evangelio según san Lucas.
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros». 
Palabra del Señor

La dicha de vivir

 Clara Lejeune, Ed. RIALP

  


«Mi padre es médico de la cabeza a los pies», dice Clara. Pero en su breve y extraordinario retrato también queda claro que estamos ante un profesor eminente, un investigador genial, un hombre profundamente enamorado de su esposa y de sus cinco hijos, dedicado en cuerpo y alma a sus pequeños enfermos.

Cuando la genética empieza a despuntar como ciencia, Jérôme Lejeune descubre la «Trisomía 21», aberración cromosómica que provoca el Síndrome de Down. La Sorbona crea para él, en 1964, la Cátedra de Genética Fundamental, que ocupa con 38 años. Es el catedrático más joven de Francia.

Un día explicó en la ONU el estatuto humano del embrión -también del afectado por trisomía 21-, y lamentó la degradación de algunas instituciones sanitarias que sustituían health por death. Conocía de antemano las consecuencias de su denuncia. Entre otras, la que anunció en un telegrama a su mujer: -Esta tarde he perdido el premio Nobel.

Al fallecer Gregory Peck, un periodista resumió su inmenso papel en «Matar a un ruiseñor» con estas palabras: «Átticus Finch es el padre que todos hubiéramos querido tener, y también el que todos querríamos ser». Es lo que pensarán muchos lectores al terminar esta magnífica semblanza. Y quizá piensen, también, que me he quedado corto.

San Josemaría le nombró Doctor Honoris Causa por la Universidad de Navarra
Está abriéndose su Proceso de Beatificación

Cristo

La creación es el fundamento de «todos los designios salvíficos de Dios», «el comienzo de la historia de la salvación», que culmina en Cristo. Inversamente, el Misterio de Cristo es la luz decisiva sobre el Misterio de la creación; revela el fin en vista del cual, «al principio, Dios creó el cielo y la tierra» (Gn 1,1): desde el principio Dios preveía la gloria de la nueva creación en Cristo (cf. Rm 8,18-23). 

Oración

Señor, Padre santo, tú que nos has mandado escuchar a tu Hijo, el predilecto, alimenta nuestro espíritu con tu palabra, así, con mirada limpia, contemplaremos gozosos la gloria de tu rostro. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

En el esplendor de la nube se oyó la voz del Padre: «Éste es mi Hijo, el amado; escuchadlo.»
EVANGELIO

Mt 17, 1-9.
Su rostro resplandeció como el sol.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
EN aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. De repente se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía: «Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo». Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: «Levantaos, no temáis». Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó: «No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos». 
Palabra del Señor

La vida es un destello

6 Inicia al niño en el camino que debe seguir, y ni siquiera en su vejez se apartará de él. Proverbios 22 6

Evangelio

Ahora es tiempo favorable, ahora es el día de la salvación.
EVANGELIO

Mt 5, 43-48.
Sed perfectos, como vuestro Padre celestial.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
 
EN aquel tiempo,  dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: “Amarás a tu prójimo’ y aborrecerás a tu enemigo”. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto». 
 
Palabra del Señor

Oración

Por la almas de aquellos pequeños niños, y la pronta acción humana para la dignificación de la vida en Cristo, Roguemos al Señor

Evangelio

Apartad de vosotros todos vuestros delitos —dice el Señor—, renovad vuestro corazón y vuestro espíritu.
EVANGELIO

Mt 5, 20-26.
Vete primero a reconciliarte con tu hermano.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: “No matarás”, y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano “imbécil” tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama “necio”, merece la condena de la “gehena” del fuego. Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo». 
Palabra del Señor