1. Primeramente es un remedio eficaz y util contra los males a. En efecto, nos libra de los pecados cometidos. Salmo 31 , 5-6: «Tú perdonaste la iniquidad de mi pecado, por lo cual orará a ti todo hombre santo». Así oró el ladrón en la cruz, y obtuvo el perdón; porque Jesús le dijo: «Hoy estarás conmigo en el paraíso» (Lucas 23, 43). Así oró el publicano, y volvió a su casa justificado (Lucas 18, 14). b. Nos libra también del temor de los pecados que pueden sobrevenir, de las tribulaciones y de la tristeza (Santiago 5, 13: «:Hay alguno triste entre vosotros? Que ore (con el alma tranquila)» c. También nos libra de persecuciones y de enemigos. Salmo 108, 4: «En lugar de amarme me denigraban; mas yo oraba».
2. En segundo lugar es eficaz y útil para la obtención de todos nuestros deseos. Marcos 11, 24: «Todo cuanto orando pidiereis creed que lo recibiréis». Y si no somos escuchados es que no pedimos con insistencia: «En efecto, es necesario orar siempre y no desfallecer (Lucas 18, 1); o no pedimos lo que más conviene para nuestra salvación Dice Agustín: «Bueno es el Señor, que a menudo no nos concede lo que queremos para darnos lo que más nos favorece». Ejemplo de ello hallamos en Pablo, que tres veces pidió ser librado de un punzante tormento y no fue oído: 2a Corintios 12, 8
3. En tercer lugar, la oración es útil porque nos convierte en familiares de Dios. Salmo 140, 2: «Que mi oración esté ante ti como incienso».
Comentarios sobre el Padre Nuestro y los Diez Mandamientos. Santo Tomás de Aquino
En las fuentes bíblicas de la Antigua y Nueva Alianza no se encuentra, sorprendentemente, ninguna teoría sobre el sufrimiento del mundo. A no ser que se tome como tal el segundo relato de la creación (Génesis, capítulos 2 y 3), que apenas repercute en la propia Biblia. Según ese relato, el sufrimiento del hombre ha comenzado con su primera desobediencia a Dios, por lo que el hombre fue expulsado de un paraiso sin dolor y cuyo acceso queda defendido por una espada de fuego. El relato bíblico, integrado en narraciones legendarias, puede iluminar una parte del problema, es decir, la que vincula el sufrimiento con el alejamiento de Dios. Otros aspectos los deja en la oscuridad, como la existencia de una nat uraleza desde siempre saturada de sufrimiento miles de millones de años antes de la aparición del hombre, como también el hecho de que el hombre entra en la historia del mundo como un ser finito, limitado en la duración de su existencia terrena. El pecado pudo haber alterado y oscurecido el carácter de ese fin, pero no lo ha creado. Después de esta palabra de la Escritura sobre los inicios del sufrimiento humano anunciada en lenguaje legendario: ya nada esencial es aportado. Otros contenidos se agregan a esa palabra en forma de genealogías: la historia del primer asesinato (Caín y Abel), de la primera venganza sangrienta (Gn, 4,24), de la primera fornicación (Gn 6,1 ss.), del primer acto de orgullo que asalta los cielos (Gn 11,1-9).
Formas de pecado, no aclaraciones del sufrimiento. También se presupone el sufrimiento cuando Dios pone a prueba la fidelidad de un hombre. Y al final del Antiguo Testamento este tipo de prueba se transforma en la ocasión misma para dar gracias a Dios: <Por todo esto, debemos dar gracias al Señor nuestro Dios que ha querido ponernos a la prueba como lo hizo a nuestros padres. Recordad lo que hizo con Abraham, las pruebas por las que hizo pasar a Isaac, lo que aconteció a Jacob en Mesopotamia de Siria… Y como les puso a ellos en el crisol para sondear sus corazones, así el Señor nos hiere a nosotros, los que nos acercamos a Él, no para castigarnos, sino para amonestarnos> (Jdt 8,25-27). Dios nos prueba para amonestarnos o, mejor, nos prueba porque nos ama lleno de misericordia, como dice el Nuevo Testamento (1 Pe 1,7; Heb 12,6; Ap 3,19). Esto significa, por consiguiente, que Dios puede usar el sufrimiento – tenga el origen que tenga- para fines buenos, es más, para los mejores fines. Esto se refiere a casos excepcionales o esta frase puede ser, de alguna manera, generalizada? A veces el sufrimiento puede recibir un sentido positivo: es posible ampliar esta aseveración? Esto nos obliga a mirar a Jesucristo.
Dos figuras le preceden. Una es Job que, abrumado por un sufrimiento insoportable y casi sepultado bajo él, grita a Dios por una explicación, por justicia. Sin embargo, aunque finalmente Dios le justifica por su conducta (mientras que los amigos, que explican el sufrimiento por la pecaminosidad de Job, son condenados), la majestad inescrutable de Dios, con todo, solo le llama al silencio. La otra figura es el <siervo de Dios> (en Isaias, cap. 53) que por sus hermanos pecadores sufre la más pesada humillación y finalmente la muerte, y por esto mismo es glorificado por Dios y recibe <una multitud como parte>. Job es un predecesor que se queda a la zaga, el siervo de Dios es uno que ya camina espiritualmente con Cristo: y encuentra su figura histórica en la interpretación cristiana de la cruz de Jesús. Si se ahonda lo suficiente en la fe cristiana como es expresada, con toda la claridad deseable, en los autores del Nuevo Testamento, entonces uno encuentra que Dios en la cruz y en la resurrección de Jesucristo no proporciona ninguna teoría para la existencia del sufrimiento del mundo, sí, en cambio, ejerce una praxis en virtud de la cual el sufrimiento – aquí nos está concedido decir: en su totalidad- es llevado a un contexto luminoso.
La Reforma Protestante de 1517 había destruido la cristiandad europea. A medida que el protestantismo se dividía y debilitaba, existía el deseo naturalista de un nuevo orden mundial reunido en torno al lema «liberté, égalité, fraternité». Iniciado en 1717, el establecimiento de este nuevo orden mundial se conseguiría con la formación de una nueva «religión» organizada a través de sociedades secretas a lo largo de Europa. De 1717 en adelante, el enemigo de la Iglesia católica sería la masonería. Las hermandades masónicas más antiguas parecen derivar del gremio medieval de los canteros. Durante la Reforma, sin embargo, estas logias masónicas tomaron la forma de subversivas sociedades secretas, con ritos ocultos y una filosofía gnóstica. La masonería ocultista deriva, probablemente, de los Rosacruces o de los ritos «Rosa Cruz», popularizados en las regiones protestantes de Alemania. El documento fundacional de la filosofía mística de los rosacruz es Fama Fraternitatis Rosae Crucis (1614), escrito por el alquimista gnóstico Michael Maier (1568-1622). Este documento pretendía haber sido escrito por un hombre llamado «Padre Hermano C.R.C.» o «Christian Rosa Cruz» que habría nacido en 1378 y que, supuestamente, habría vivido 106 años. Habitualmente, este supuesto fundador es conocido como Christian Rosenkreuz. Viajó a Oriente y allí adquirió la sabiduría secreta del zoroastrismo, sufismo y la cábala, así como de maestros gnósticos. La mayoría de las tradiciones identifican a Christian Rosenkreuz como un hereje albigense. El núcleo del movimiento rosacruz son las parábolas místicas y los ritos morales o liturgias que enseñan lecciones ocultas a los iluminados. El misterio central es la alquimia, o la creencia de que uno puede crear oro a partir de sustancias inferiores. Esta es la herejía del naturalismo –manipular la naturaleza para producir algo por encima de la naturaleza-, así como Satanás intentó trascender su propia naturaleza para llegar a ser Dios.
Después de que la Reforma de 1517 dejase un vacío en Europa, la masonería organizó una nueva y universal «iglesia católica», instituida para unir al hombre en el naturalismo, el racionalismo y la hermandad universal. La estrategia de los rosacruces y los masones consiste en intentar crear sociedades secretas para subvertir el orden establecido (católico) y reemplazarlo por un orden iluminado en el cual todas las religiones son aproximaciones a la verdad -todas las religiones se convierten en alegóricas e iguales. La Iglesia católica es el Vetus Ordo Saeculorum-el Viejo Orden Mundial. La masonería es el Novus Ordo Saeculorum – el Nuevo Orden Mundial. La masonería es el intento organizado de conseguir lo que Lucifer intentó, y lo que Adán y Eva intentaron. Es la tentación de la alquimia -transformar plomo en oro. Lucifer, Adán y Eva intentaron transformar su naturaleza en la naturaleza divina. De forma similar, los masones niegan la única encarnación de Jesucristo y rechazan la idea de pecado y la necesidad de que Cristo muriese y resucitase para la salvación de la humanidad. Consecuentemente, no existen la gracia ni los sacramentos, ni tampoco la Iglesia -la sola naturaleza humana es suficiente para la felicidad de la humanidad. Es el error teológico de considerar que la naturaleza no es sanada ni perfeccionada por la gracia. Aún más, es considerar que la naturaleza es divina. La Creación es divina, y debemos buscar la secreta iluminación para ver el nuevo orden de la naturaleza como divino. De manera previsible, la masonería siempre prosperó allá donde el protestantismo había enraizado previamente. Escocia (presbiterianismo), Inglaterra (anglicanismo) y Alemania (luteranismo) son los centros tradicionales de la masonería europea. De forma similar, la América protestante también se vio influida por la masonería, especialmente el sur protestante de Estados Unidos.
Siguiendo a los rosacruces, la masonería adora al «Gran Arquitecto del Universo», el cual es, a la vez, dios y el universo natural. Antiguos miembros de la masonería han revelado que el «Gran Arquitecto de la Masonería» es, en realidad, Satanás. La masonería se organizó formalmente en 1717, doscientos años después de la Reforma de 1517. Surgió a partir del anticatolicismo, del deismo y del racionalismo de su tiempo. La razón, no la fe, era premiada en esa época, y las logias masónicas proliferaron. La religión organizada era rechazada en favor del sentimiento de que todas las religiones eran una forma de búsqueda del desconocido «Gran Arquitecto del Universo». Por este motivo, el masón Benjamin Franklin diezmó a todas las religiones y denominaciones de su época, Es también la razón por la cual los masones custodian las escrituras de todas las religiones en su altar: la Sagrada Biblia, el Corán, los Vedas, el Zend-Avesta, el Zohar, la Cábala, el Bhagavad Gita y los Upanishads. Todas son, para los masones, igualmente verdaderas e igualmente falsas, meros dibujos de niños de guardería que tratan de plasmar a Dios. Dado que todas las religiones organizadas son igualmente aceptadas, el modo de acceder al conocimiento divino es la razón y no la fe, como tampoco el bautismo, la predicación, la Eucaristía, la liturgia o el sacerdocio -y, por supuesto, el papado. La humanidad no necesita la fe -necesita la razón. Este es el resultado de la aseveración de Martín Lutero, que proponía la Sagrada Escritura como única autoridad religiosa. Este principio hizo que cada hombre fuese el único y último juez de la doctrina teológica. Así, la razón privada subjetiva se cuela por la puerta trasera que Lutero dejó abierta sin pretenderlo. La Iglesia católica excomulgó a cualquier católico que se uniese a la masonería, pues es una religión de todas las religiones. A pesar de ser una sociedad secreta, no es ningún secreto su búsqueda de un nuevo orden mundial en el que todas las religiones son honradas y tratadas como igualmente verdaderas. En su persecución de la igualdad, también desea la igualdad en la distribución de las propiedades humanas.
Ahora que hemos establecido el contexto histórico y filosófico de la masonería, podemos volver a la Alta Vendita y la estrategia de los carboneros del siglo XIX. Escrito bajo el pseudónimo de Piccolo Tigre o «Pequeño Tigre», la Instrucción Permanente de la Alta Vendita detalla, de manera precisa, cómo el papado cederá ante la filosofia y las creencias masónicas, y su principio fundamental nunca es lo suficientemente repetido:
El papa, sea quien sea, jamás vendrá a las sociedades secretas. Son las sociedades secretas las que deben dar el primer paso hacia la Iglesia, con miras a conquistar a ambos [a la Iglesia y al papa]. La tarea que nos disponemos a emprender no es de un día, un mes o un año. Podría durar muchos años, quizás un siglo. Entre nuestras filas los soldados mueren, pero la batalla continúa.
Aquí, la Alta Vendita concede que tal vez su proyecto tarde un siglo en realizarse. El Pequeño Tigre explica a continuación cómo conseguirán al papado:
Ahora bien, para asegurarnos al papa según nuestro corazón, es necesario crear para ese papa una generación merecedora del reino que soñamos. Renunciemos a los ancianos y la gente de media edad y dirijámonos a los jóvenes y, si es posible, incluso a los niños.
El Pequeño Tigre explica cómo los jóvenes serán seducidos a lo largo del tiempo a través de la corrupción de sus familias, libros, poemas, institutos, gimnasios, universidades y seminarios. Lo siguiente será seducir y corromper al clero católico: Esa reputación difundirá nuestra doctrina entre los sacerdotes jóvenes, e incluso en los monasterios. En pocos años, será inevitable que ese clero nuevo y joven legue a ocupar todos los cargos, que forme el consejo reinante y se lo llame a elegir el Pontífice que deberá regir la Iglesia. Aunque los jóvenes clérigos corruptos se hayan convertido en cardenales y hayan elegido un papa «según su corazón», aún quedarán algunos obstáculos en el camino: Y como muchos de sus contemporáneos, ese pontífice estará forzosamente empapado de los principios patrióticos y humanitarios que comenzamos a poner en circulación. Es una diminuta semilla de mostaza que estamos sembrando. Mas el amanecer de la justicia nos conducirá a los más elevados poderes, y veréis la cosecha tan copiosa que habrá producido tan pequeña semilla. A lo largo del camino que estamos trazando, para los nuestros será necesario superar numerosos obstáculos y dificultades, pero triunfaremos gracias a la experiencia y la perspicacia.
El Pequeño Tigre se regocija a continuación ante la posibilidad de que un papa masón y naturalista reine sobre la cátedra de San Pedro:
La meta es tan hermosa que debemos izar todas las velas al viento a fin de conseguirla. Si queréis revolucionar Italia, buscad al papa cuyo retrato acabamos de dibujar. Queréis establecer el reino de los elegidos sobre el trono de la Prostituta de Babilonia? Dejad que el clero marche bajo vuestro estandarte mientras inocentemente creen que marchan bajo el estandarte de las Llaves Apostólicas. Queréis eliminar el último vestigio de los tiranos y los opresores? Arrojad vuestras redes como Simón Bar-Joná! Arrojadlas en lo profundo de la sacristía, en los seminarios y monasterios mejor que en el fondo del mar. Y si no os precipitáis, los prometemos una captura más milagrosa que esta! Los pescadores de peces se convirtieron en pescadores de hombres. Vosotros también pescaréis a algunos amigos y los llevaréis a los pies de la Sede Apostólica. Habréis predicado la revolución con tiara y capa pluvial, precedidos por la cruz y el estandarte una revolución que sólo necesitará algo de ayuda para prender fuego en sus cuarteles.
El plan del Pequeño Tigre no incluye panfletos, armas, derramamiento de sangre o ni siquiera elecciones. Requiere una infiltración paso a paso, comenzando por los jóvenes y siguiendo por el clero; entonces, con el paso del tiempo, esos jóvenes y clero se convertirán en cardenales y, por fin, en el papa.
El papa Gregorio XVI se hizo con el documento de la Alta Vendita, pues su redacción tuvo lugar, probablemente, en los años de su pontificado, de 1831 a 1846. En 1832 publicó la encíclica Mirari vos, sobre el liberalismo y la indiferencia religiosa. El documento está escrito contra «los insolentes hombres que se empeñaron en elevar el estandarte de la traición». El papa Gregorio XVI escribe contra lo que parece ser una Revolución francesa llevada a cabo en el interior de la Iglesia católica.
En Mirari vos, se centra y condena siete errores que invadían el corazón de los católicos:
«La abominable conspiración contra el celibato clerical» (n. 1 1). «Cualquier cosa contraria a la santidad e indisolubilidad del honorable matrimonio de los cristianos» (n. 12). «Indiferencia. Esta perversa opinión se ha expandido por todas partes por el fraude de los malditos que han expuesto que es posible obtener la salvación eterna del alma por la profesión de cualquier clase de religión, mientras la moral sea mantenida» (n. 13). «La errónea proposición que enseñia que la libertad de conciencia debe ser conservada por todos» (n. 14). «La libertad de publicar cualquier escrito y difundirlo entre el pueblo… porque leemos que los propios apóstoles quemaron un gran número de libros (nn. 15-16). «Ataques en la confianza y sumisión debida a los príncipes; las antorchas de la traición se están encendiendo por doquier» (n. 17). «Los planes de los que desean vehementemente la separación de la Iglesia del Estado, y la ruptura del concordato entre el sacerdocio y la autoridad temporal (n. 20)
TAYLOR R. MARSHALL. INFILTRACIÓN, EL COMPLOT PARA DESTRUIR LA IGLESIA DESDE DENTRO
La confusión respecto a la «cuestión social abre la puerta. Una nueva presencia: el proletariado Es innegable que la Revolución Industrial del siglo XIX generó un enorme incremento en la producción económica, introduciendo importantes progresos que mejoraron la vida material del hombre. Pero también hizo añicos el viejo orden social. Tiene razón el sociólogo norteamericano Robert Nisbet cuando acusa a la Revolución Industrial de haber provocado «el cambio social más traumático desde el inicio de la vida sedentaria al fin del Neolítico». Aunque con deficiencias, la sociedad tradicional tenía la ventaja de la estabilidad Sus estructuras formaban una red compleja y orgánica, admirablemente equilibrada, en la que cada individuo tenía un lugar y un sentido de pertenencia y de finalidad. Las estructuras de la sociedad orgánica tradicional, como la familia y los gremios, tenían la capacidad de reabsorber la mayor parte de los problemas humanos que, por eso, raramente acababan pesando sobre la sociedad. La industrialización introduce en la economía y en la sociedad lo que algunos analistas han denominado «intemperancia frenética», demoliendo instituciones seculares y disolviendo tradiciones y costumbres establecidas desde los tiempos más antiguos. En el aspecto social, la industrial fue la revolución más demoledora de los tiempos modernos. Eclipsado por las máquinas, el artesanado, hasta entonces el fundamento de la economía, entró en declive Desaparecieron los gremios y, con ellos, los mecanismos que tutelaban a la clase obrera. Las pequeñas empresas fueron engullidas por empresas cada vez más grandes y anónimas. La vida rural, que hasta ahora había dado el tonus a la sociedad, se precipitó en una situación de rápido deterioro, rompiéndose así el equilibrio entre ciudad y campo. Un número creciente de campesinos y artesanos afluyeron a los míseros barrios de los nuevos centros industriales Privados de familia, gremio y parroquia, perdieron cualquier punto de referencia y se encontraron de golpe debiendo vivir en un ambiente que obstaculizaba fuertemente la práctica religiosa y el mantenimiento de su identidad. Nace así una nueva clase, el proletariado, inmersa en un tipo de pobreza hasta ahora desconocido: el pauperismo
Robert A. NISBET, Twilight of Authority, Oxford University Press, New York ) 1975,P. 78
John HORVAT, Return to Order. From a Frenzied Economy to an Organic Chris- tian Society, York Press, York 2013
JULIO LOREDO DE IZCUE. TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN, UN SALVAVIDAS DE PLOMO PARA LOS POBRES
San Lucas 14:26-33 «Si alguno viene junto a mí y no odia a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío El que no lleve su cruz y venga en pos de mí, no puede ser discípulo mío. «Porque ¿quién de vosotros, que quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos y ver si tiene para acabarla? No sea que, habiendo puesto los cimientos y no pudiendo terminar, todos los que lo vean se pongan a burlarse de él, diciendo: `Éste comenzó a edificar y no pudo terminar.’ O ¿qué rey, antes de salir contra otro rey, no se sienta a deliberar si con diez mil puede salir al paso del que viene contra él con veinte mil? Y si no, cuando el otro está todavía lejos, envía una embajada para pedir condiciones de paz Pues, de igual manera, cualquiera de vosotros que no renuncie a todos sus bienes no puede ser discípulo mío.
Quizás algunos no hayan escuchado hablar de él, pero basta con navegar por internet para encontrar miles y miles de páginas que repiten hasta el cansancio este supuesto privilegio que tenían los señores feudales de <iniciar> sexualmente, la misma noche de la bodas, a las jóvenes que contraian matrimonio en sus territorios con los pobres aldeanos. Luego del matrimonio -se narra – el joven esposo debía aceptar la tremenda humillación de acompañar a su esposa al castillo para que probara hasta la mañana, los favores del impúdico patrón; y todo esto de modo legal y con la complicidad de la Iglesia. La leyenda de un supuesto <derecho del señor feudal> fue no sólo difundida por los iluministas, quienes veian en la Edad Media una época de <tinieblas y superstición religiosa> sino también por los protestantes, enemigos del triunfo, en esa época, de la Iglesia Católica. Para entender mejor el problema, habría que recordar los pormenores de la época feudal, donde existía, tanto el señor feudal como el <siervo de gleba>, es decir, el campesino que obtenía, en concesión de su señor, un lote de tierra suficiente para trabajarlo y – de este modo mantenerse, a cambio de una cuota sobre la cosecha, pagadera en bienes o en trabajo para el feudo (construcción y mantenimiento de puentes y caminos y el saneamiento de terrenos pantanosos, etc.).
Bien lo señalaba Pernoud, la condición del siervo era completamente diferente a la del antiguo esclavo: el esclavo es un objeto, no una persona; está bajo la potestad absoluta del patrón, que posee sobre él derecho de vida y muerte; le está vedado el ejercicio de cualquier actividad personal; no tiene familia ni esposa ni bienes (…). El siervo medieval es una persona, no un objeto: posee familia, una casa, campos y, cuando le ha pagado lo que le debe, no tiene más obligaciones hacia el señor. No está sometido a un amo, está unido a una tierra, lo cual no es una servidumbre personal, sino una servidumbre real. La única restricción a su libertad reside en que no puede abandonar la tierra que cultiva. Pero, hay que señalar, esta limitación no está exenta de ventajas ya que si no puede dejar el predio tampoco se le puede despojar de éste
Fue este arraigo a la propiedad lo que creó el nacimiento del presunto jus primae noctis; en efecto, al principio de la era feudal, el campesino tenía prohibido contraer matrimonio fuera del feudo ;Por qué?, porque ello causaba un deterioro demográfico en áreas y zonas cuyo mayor problema era la falta de población. Los feudos necesitaban trabajadores y, en el caso de que un siervo o sierva se casase, alguien de otro feudo, se perdía una futura familia ligada a esa tierra. Sin embargo, <la Iglesia no cesó de protestar contra esa violación de los derechos familiares que, en efecto, desde el siglo X en adelante fue atenuándose>, por lo que se estableció en sustitución del mismo la costumbre de reclamar una indemnización monetaria al siervo que abandonase el feudo para contraer matrimonio en otro. Así nació el jus primae noctis del que se han dicho tantas tonterías: sólo se trataba del derecho a autorizar el matrimonio de los campesinos fuera del feudo
En cuanto a los derechos, entonces, nada tenía que ver con una presunta licencia de acostarse con la pobre aldeanita en su noche de bodas, ni mucho menos con tratar a los siervos como a esclavos de la antigüedad pagana. Existían, sí, casos de violación o de abuso por parte de los señores feudales, respecto algunas habitantes de sus feudos o comarcas, como hoy pueden existir en cualquier oficina donde una mujer trabaja doce horas diarias para mantener su casa, pero esto no es, como tampoco lo era antes, sino un abuso y hasta un delito.
La confusión con el derecho sexual se ha mantenido durante décadas y donde debería verse una institución basada en la costumbre medieval de no abandonar el feudo salvo a cambio de una <multa>, terminó por ser un dato más de la barbarie medieval. Para terminar con la leyenda, hace algunas décadas, el francés Alain Boureaul, el escribió un contundente ensayo que sigue siendo hasta hoy una fuente infranqueable para quien se asome al tema. Alli se señala que fue principalmente en el siglo XIX, cuando los pensadores liberales comenzaron con la leyenda con fines propagandísticos; uno de ellos, que Boureau se encarga de refutar punto por punto, es el escritor Jules Delpit quien, en 1837 presentó un conjunto de <pruebas> basándose en leyendas falsas escritas con posterioridad a los hechos que narra, Boureau señala que en varios casos no hay testimonios documentales de origen medieval que confirmen las menciones de ese supuesto <derecho> salvo la compensación que ya mencionamos por casarse e ir a vivir fuera del feudo. Uno de los argumentos centrales en contra de la existencia del derecho sexual de pernada o ius primae noctis es su muy escasa mención en documentos medievales. Sin embargo, como francamente señala el autor, no se trata tam poco de negar que los señores medievales hayan recurrido a la violación. Esto sería angelismo, pero tal arbitrariedad <nunca fue una norma y menos aún una norma jurídica
Que existió el delito no puede negarse, pero un delito no es un derecho sino todo lo contrario Testigo de ello es, como lo señala Carlos Barros en un ensayo algunas regiones de España contaminadas del derecho musulmán (este sí completamente misógino) y por costumbres aún no del todo cristianizadas. Así, en la Cataluña de finales del siglo XV existían esos abusos que terminaron por encontrar un freno en la legislación 1462 que los Reyes Católicos impusieron ante la rebelión campesina conocida como la remensa; alli se leia <que el señor no pueda dormir la primera noche con la mujer del campesino>; lo mismo declararon los grandes Reyes en 1486, en la legislación conocida como Sentencia de Guadalupe, donde se penaba este delito al declarar: <ni tampoco puedan los señores (feudales) la primera noche que el campesino prende mujer dormir con ella>, Como bien advierte Barros, en el caso de haber existido como práctica delictiva (a Boureau no le convencen sus evidencias), se trataba de una simple y llana <violación>, todo lo contrario de un <derecho>, que tanto Fernando como Isabel se encargaron de castigar y extirpar para siempre
VITTORIO MESSORI, Leyendas negras de Za Iglesia, Planeta, Barcelona 2004, 144.
ALAIN BOUREAU, Le droit de cuissage. La fabrication d’un mythe (XIIIe-XXe siécle),
Albin Michel, París 1995, 325 PP.
ABEL LÓPEZ, Historia Crítica 20 (2001) 189-192
REYNA PASTOR, La Aljaba 7 (2002), 214-217
*En Francia, la primera referencia directa aparece en 1247 en un verso de un poema satírico y para señalar el monto a pagar por la emigración de un siervo a otro feudo (ALAIN BOUREAU, op. cit., 135).
CARLOS BARROS, «Rito y violación: derecho de pernada en la Baja Edad Media», en Historia Social, Valencia 16 (1993), 3-17.
El Gran Arquitecto del Universo: el dios de los masones, que, por su propia indefinición, puede ser interpretado como cualquier divinidad, <Lo común a todas las religiones>. La propia Masonería lo ha explicado así: Si observáis uno de nuestros diplomas masónicos, un folio oficial con membrete, o si entráis en una logia masónica, podréis ver que dominan estas letras A.G.D.G.A.D.U. Sencillamente significan: A la Gloria Del Gran Arquitecto Del Universo. Se trata de Zeus, de Júpiter, de Dios? Lo que queremos es afirmar la causa primera, el infinito creador, no interpretarlo. Existe. Decir cómo sea, o cuál sea, eso es algo que tiene que ver con la fe de cada conciencia individual. Es el dios del sincretismo en el que todos caben; puede ser considerado incluso como una simple fórmula. Una publicación masónica, la Rivista della Massoneria, sostenía, en agosto de 1874, que <puede adaptarse a todos los gustos, incluso a los de un ateo>.
En 1909, la misma publicación concretaba: Se reprocha a la Masonería que la fórmula del Gran Arquitecto del Universo sea ambigua y absurda, pero constituye la afirmación más justa y abierta de miras del inmenso principio de la existencia, y puede perfectamente representar al Dios de Mazzini, lo mismo que al Satanás de Giosué Carducci. Es Dios en cuánto fuente del amor, no del odio; es Satanás en cuanto genio del bien, no del mal. Según el ex Gran Maestro de la Gran Logia Simbólica de España, Javier Otaola, <El Gran Arquitecto del Universo, símbolo masónico, no es un concepto teológico, sino una imagen, y por tanto no se identifica ni con un Dios abstracto, ni con un Dios concreto, sino que es solo un símbolo>. El escritor José Antonio Ullate, que vengo citando, ha estudiado detenidamente la delgada línea que puede separar al G.A.D.U. de Lucifer desde la óptica masónica. Ese Carducci, de la cita anterior, es el poeta masón que dedicó todo un himno a Satanás, publicado por Ullate, del que extractamos:
Tú, Satán, respiras / En mi verso / Si al romper mi pecho A Dios desafío […] ; Salud, Satanás, / Oh rebelión, / Oh fuerza de la revancha / De la razón! iSe alcen a ti sagrados / Inciensos y votos!/ Al Jehová de los curas / Tú has vencido!
El himno tuvo una gran repercusión por tratarse de la obra de uno de los principales poetas de la época, pero causó, como es lógico, un gran desasosiego en algunos espíritus. Incluso el masón Quirico Filopanti mostró su desagrado por aquella composición tan expresamente satánica. Pero quedó tranquilizado cuando su autor respondió: <Yo amo y creo>. Con la complacencia del Gran Maestro Lenzi que medió en aquel asunto, aunque Carducci todavía no había entrado en la Masonería, en la que después sería muy activo, llegando a fundar una logia. Filopanti quedó tranquilizado con tan breve explicación en un claro ejercicio de relativismo masónico. Satanás, al parecer, quedaba convertido en símbolo de la rebelión contra el poder constituido; defensor de la libertad individual. Aunque nada podría resultar más paradójico: el acusador>; <el disgregador>; <el enemigo del hombre>, convertido en su defensor? Para verlo así es necesario haber rechazado previamente toda la Revelación divina; de principio a fin; sublevarse, como el ángel caído contra Dios. José Antonio Ullate concluye zanjando, por su parte, la cuestión: [..] no repugna al concepto masónico de G.A.D.U. que se haga significar a Lucifer: puede ser un dios, puede ser la materia del ateo, y puede ser hasta Satanás, sin que, ofrecidas las debidas explicaciones, ningún masón regular – por más que personalmente le repugne esta interpretación– pueda objetar nada desde el punto de vista de los landmarks y de la legislación masónica.
Relativismos, simbolismos y matices aparte, queda claro que en la Masonería, de manera más o menos expresa, se adora a Lucifer. En ocasiones, muy claramente. Solo es necesario conocer algunos rituales o hablar con masones de altos grados, para darse cuenta. La orientación luciferina suele ser más evidente aun en las sectas de origen masónico, como la Orden de la Rosacruz de Oro; la OTO (Ordo Templi Orientis), o los <Illuminati> de Baviera.
Guido Laj, Gran Maestro del Gran Oriente de Italia, en José Antonio Ullate o. c., p. 59
Rivista della Massoneria, de 1909, en José Antonio Ullate o. c., p. 61
Alfa y Omega de 26 de abril de 2001, en Manuel Guerra, La trama masónica, p. 135
Giosué Carducci (1835-1907), uno de los mayores poetas italianos de la segunda mitad del siglo XIX; autor de Odas bárbaras, buscaba una vuelta al paganismo clásico; recibió el premio Nobel de Literatura en 1906.
* Garducci se inició en la Masonería en 1866 y fundó la logia Felsinea.