El lugar de las ejecuciones

el Gólgota o monte de calaveras[ 91], estaba fuera de la ciudad, pero no muy lejos (Jn 19, 20). En el Derecho Romano, todas las penas–y en particular la de la crucifixión, en la que el condenado era expuesto en un lugar público junto a las murallas hasta consumirse en la cruz– tenía además deSigue leyendo “El lugar de las ejecuciones”

Reparto de las vestiduras

La historia viene en nuestro auxilio–una vez más– para corroborar el relato evangélico. Si bien es sólo San Juan quien nos habla de la túnica (los otros tres evangelistas las refieren implícitamente al decir que «echaron suertes» sobre las vestiduras), está demostrado históricamente que la ley romana concedía a los soldados ejecutores de la penaSigue leyendo “Reparto de las vestiduras”

La Cruz

En el sistema romano, el patíbulo de la cruz empleado tenía una forma «oficial» de crux immissa o capitata (de cuatro brazos) donde el soporte vertical cruzaba con otro (de allí el nombre de «cruz latina»). Sin embargo, existía también la crux commissa, con forma de «T», es decir, de simplemente tres brazos. Por último,Sigue leyendo “La Cruz”

Cargar la cruz

Cargar la cruz «Al salir encontraron a un hombre de Cirene, llamado Simón a quien le obligaron a llevar la cruz» (Mt 27, 32). Cirene fue una ciudad de Libia que desde el siglo IV antes de Cristo, era sede de una de las más importantes comunidades judías del Norte de África. Los Hechos deSigue leyendo “Cargar la cruz”

La ejecución y los soldados romanos

Los soldados «romanos» con que contaba Pilato en Judea, no eran del todo romanos: mientras los oficiales provenían, sí, de Italia, la gran parte de la tropa estaba compuesta por soldados auxiliares, reclutados de entre los sirios y samaritanos, pueblos hostiles a los judíos. Hay especialmente dos episodios en que los soldados de Pilato aparecenSigue leyendo “La ejecución y los soldados romanos”

La condena

A lo que Jesús intervino diciendo: – «No tendrías ese poder si no te hubiese sido dado de lo alto… Por eso, quienes me han entregado a ti tienen mayor pecado» (Jn 19,10). Pilato, romano como era, entendió perfectamente esta indicación acerca del poder como una respuesta indirecta acerca del origen de Jesús por ello,Sigue leyendo “La condena”

¡Crucifícale!

Queréis que os suelte al rey de los judíos?» (Mc 15, 9) les preguntará con ironía. Y todos preferirán a Barrabás[ 79]. – «¡¡¡ Crucifícale!!! ¡¡¡ Crucifícale!!!»–gritarían ante el asombro del romano. – «Qué mal ha hecho?». – «¡ Crucifícale!»–fue la respuesta. Mientras Pilato estaba sentado en su silla de juez recibirá el mensaje deSigue leyendo “¡Crucifícale!”

La costumbre de liberar a un preso para la Pascua

Con ocasión de la fiesta de la Pascua, era costumbre, que el pueblo pidiera la liberación de un prisionero: símbolo de la benevolencia romana en sus provincias ocupadas. Aquella solemne celebración recordaba otra liberación, la del pueblo hebreo de Egipto; así lo señala Louis Monloubou: «El privilegio aparece como algo completamente lógico. Era el modoSigue leyendo “La costumbre de liberar a un preso para la Pascua”

¿Tres distintivos reales?

Claro: estaba el manto, la corona y faltaba la caña que, según Mateo (Mt 27,29), le fue puesta en la mano derecha (detalle que hace pensar en un testigo ocular y en un hecho difícil de olvidar). Fue así como la soldadesca se mofó de Jesús saludándolo al igual de como se hacía con elSigue leyendo “¿Tres distintivos reales?”

Distintivos reales

los evangelios sinópticos (esto es San Mateo, San Lucas y San Marcos), se apresuran a advertir que fueron también los soldados quienes entretejieron una corona de espinas. Al respecto, señala Charles Guignebert, un experto francés, que existía en Palestina la vieja costumbre de encender el fuego con fajos de sarmientos procedentes de un arbusto llamadoSigue leyendo “Distintivos reales”