Oración

Jesús, Con tu corazón paternal: ámame

Evangelio

San Lucas 12:35-40
«Tened ceñida la cintura y las lámparas encendidas, y sed como hombres que esperan a que su señor vuelva de la boda, para que, en cuanto llegue y llame, al instante le abran. Dichosos los siervos a quienes el señor, al venir, encuentre despiertos: yo os aseguro que se ceñirá, los hará ponerse a la mesa y, yendo de uno a otro, les servirá. Que venga en la segunda vigilia o en la tercera, si los encuentra así, ¡dichosos ellos! Entendedlo bien: si el dueño de casa supiese a qué hora iba a venir el ladrón, no dejaría que le horadasen su casa. Estad también vosotros preparados, porque cuando menos lo penséis, vendrá el Hijo del hombre.»

Palabra del Señor

Compromisos del autor



Compromiso con el Evangelio y por lo tanto con el Señor de la vida. Todo el contenido de esta obra está penetrado de una pasión que, inspirada y encendida en la Iglesia de Jesucristo reconoce en la familia y la vida una estupenda Buena Nueva. De esta radicalidad evangélica Monseñor Sanahuja recaba las energias para luchar sin ahorrarse incomprensiones y heridas, que es el riesgo normal de quien combate esta hermosa batalla, para usar las palabras del Apóstol de las gentes («Combate la buena/bella batalla de la fe», 1 Tim. 6, 12; cfr. 6, 12b y 6, 13b) en medio de la cultura de la muerte. He aqui el motivo por el cual no se busca «endulzar» la verdad, ni estar dispuesto a imposibles transacciones

ALFONSO CARDENAL LÓPEZ TRUJILO Presidente del Poatificio Consejo para la Familia Ciudad del Vaticano, 22 de marzo de 2003, sobre el libro de JUAN CLAUDIO SANAHUJA. El desarrollo sustentable. LA NUEVA ÉTICA INTERNACIONAL

LA MECA EN LA ANTIGÜEDAD



Si le diéramos a un musulmán la posibilidad de introducirnos en el Islam posiblemente lo primero que haría sería llevarnos a la Meca el centro religioso del Islam, el corazón del mundo, la ciudad de Dios! Nos diría que fue nada menos que el patriarca Abraham quien construyó la Kaba; que en tiempos de Mubammed era un renombrado centro de comercio internacional y un frecuentado lugar de culto; que en ella nació Mubammed y de ella partió su misión, empezando por la purificación del lugar de politeístas y sus ídolos; que entre Medina y Meca pasó la mayor parte de su vida y que hubo de llevar a cabo numerosas batallas con los infieles para imponer la nueva religión de la que él era portador y máximo profeta. Nos diría igualmente que la piedra de la Ka’ba viene del Cielo mismo y, por supuesto, que todo buen musulmán ha de ir a la Meca en peregrinación al menos una vez en la vida. Esta presentación de la «historia» nos suena a conocida ¿verdad?

La crítica histórica se enfrenta a un serio problema con respecto a la Meca, Blanchère dice: «sobre la cuna propiamente del Islam, sobre la hégira y Meca, su villa santa, en el siglo sexto; no disponemos de otras informaciones fuera de las presentadas por las «leyendas musulmanas», es decir, elaboradas por los forjadores mismos de la leyenda. Quiere esto decir que la existencia misma de la Meca en el tiempo anterior a los musulmanes ¿pudiera presentar un aspecto problemático? ¿Tendrá esto alguna relación con la prohibición absoluta de toda actividad arqueológica, y especialmente excavaciones, en un largo territorio declarado (aram) que significa; no está permitido acercarse a territorio prohibido?

La tradición musulmana, y los exégesis musulmanes con ella, presentan a la Meca como una villa floreciente y renombrada gracias a su comercio.

Ciertamente esto no puede proceder de su agricultura o su situación, pues está localizada en un valle desértico e insalubre. Pero como de algo hay que vivir, es necesario pensar que los habitantes de la Meca hayan sido comerciantes. De Qurayšo, la tribu principal de la Meca según las tradiciones musulmanas, dedicada al comercio y rica, sin embargo, P. Crone dice: Sobre su centro de comercio, no se encuentra mención alguna en griego, en latín, en siríaco, en arameo, en copto o en cualquiera otra lengua literaria fuera de Arabia antes de las conquistas musulmanas. Este silencio es significativo y no deja de asombrar y es tan evidente que hay quienes han intentado remediarlo

Se nos dice que Qurayš está atestiguada indirectamente por el historiador romano Plinioo que Ptolomeo; geógrafo griego del siglo segundo de nuestra era, menciona Meca bajo el nombre de «Macoraba», nombre que se supone que se refiere al «Portus Mochorbae» de Plinio en el que se la identifica como yedda. Ammianus Marcellinus menciona la Meca, bajo el nombre de Hierápolis, Todas estas sugerencias deben ser, sin embargo, abandonadas.

Raad salam naaman. Desvelando el Islam

La religiosa y el cristianismo



Muchas de las las vírgenes y las viudas formaban en el mundo pagano o judío una gran aldea solitaria donde, por haber perdido a sus maridos o no haberlos hallado, eran consideradas casi unas parias. Muy por el contrario, ya desde los Hechos de los Apóstoles y las epístolas paulinas, puede verse que en la comunidad cristiana, no sólo se las consideraba sino que eran las primeras en recibir asistencia, teniendo además, un enorme papel en la difusión del Evangelio (sólo baste recordar el papel de Santa Elena, madre del Emperador Constantino, entre otras). La gran liberación femenina que trajo el cristianismo hizo que la mujer <saliera de la cocina> del mundo precristiano y se dedicara incluso a las letras y la exégesis, como puede verse en aquel grupo de mujeres reunido alrededor de San Jerónimo en el monasterio de Belén (fines del siglo IV): Paula, Eustaquia y compañeras, formaban un verdadero <Centro de estudios>, como narra su maestro: < Paula aprendió hebreo y lo aprendió tan bien que cantaba los salmos en hebreo y hablaba este idioma sin mezclar para nada en él la lengua latina>, al punto tal que fue gracias a ellas que el doctor de la Iglesia compuso algunos de sus famosos comentarios a las Escrituras, como el Comentario sobre Ezequiel, de donde concluye Pernoud que <los monasterios masculinos reunirán más bien a personas deseosas de austeridad, de recogimiento y penitencia, mientras que en su origen los monasterios de mujeres se caracterizan por una intensa necesidad de vida intelectual y espiritual>.

Pero no sólo al estudio y a la oración se dedicaron las primeras cristianas; las mujeres tuvieron un papel decisivo en los primeros siglos de la Iglesia al punto que varias reinas – algunas hasta santas llevaron adelante la Iglesia, incluso convirtiendo a sus propios esposos: Santa Clotilde, por ejemplo, convenció al rey pagano Clodoveo para que eligiera la fe católica y no la herejía arriana adoptada por los godos y visigodos, con lo que hizo de Francia la hija primogénita de la Iglesia y el baluarte de la civilización occidental. Convertir al rey, al esposo, al hijo, al hermano, al amigo o al amante fue un menester propio de las primeras mujeres; podríamos citar de a cientos, como Teodosia en España, Teodolinda en Lombardía o Berta en Inglaterra… Ellas conseguirán con su prudencia y dulzura lo que muchos predicadores no lograrán con sus sermones y penitencias, pues convertidas las cabezas vendría luego la conversión de los súbditos, y así pueblos enteros adoptarían la fe de la Santa Madre Iglesia. Pero hay un tipo de mujer además, que inmediatamente después de la Encarnación del Verbo, comenzó a tener vuelo propio en la historia: la religiosa. Es verdad que existían las vírgenes consagradas en el judaismo y hasta las sibilas en el mundo greco-romano, pero el estilo de vida de la mujer consagrada después de Cristo rompió totalmente los esquemas conocidos

RÉGINE PErNOUD, op. cit., 24-25.

Los que saben



Serge Abad-Gallardo escribió un libro sumamente interesante al abandonar la secta tras su conversión religiosa, relacionada con un viaje al santuario de Lourdes, y toda una década de acercamiento a la Iglesia; con plena conciencia de que tendría que afrontar represalias de sus antiguos hermanos de Derecho Humano. El autor del prólogo, padre Michel, Abad de Sainte-Marie de Lagrasse, explica de manera magistral: Nos ha expuesto [el autor] el secreto, la revelación que daría un sentido a su vida. Se le propone la vía de la iniciación y del simbolismo masónico: ¿Pero qué hay al final de ese camino? Nada sino él mismo. El secreto masónico está ahí. <Tienes en ti mismo la respuesta, tú eres la respuesta>. El hombre debe ser su propio Dios para sí mismo. No necesita de nadie. Por su propia razón, por la experiencia simbólica, experimenta la divinidad de su ser Estamos ante una vía embriagadora que puede producir la ilusión de la omnipotencia. El mundo profano es observado con un cierto desprecio por los masones que son <los que saben>, los que comprenden. El espíritu esclarecido, iniciado, se cree convertido en maestro […] El misterio de la persona, de su capacidad de amar, de su necesidad de ser amada, es extrano a esta gnosis.

El que fuera presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, lo explicó, desde su experiencia personal, con palabras muy parecidas: En la medida en que he ido evolucionando y madurando, creo que la religión más auténtica es el hombre. Es el ser humano el que merece adoración, es el vértice claro del mundo tal como se nos ha mostrado, tal como lo hemos llegado a comprender.

Serge Abad-Gallardo, Arquitecto francés, de padres españoles, que perteneció a una de las principales Obediencias de Francia, Derecho Humano, donde permaneció durante veinte años, abandonándola cuando estaba a punto de convertirse en maestro grado 14.  Por qué dejé de ser masón, publicado en su versión española por Libros Libres en 2015. Título original: J’ai frappé á la porte du Temple. Parcours d’un franc-maqon en crise spirituelle, Ed. Pierre Téqui.

Padre Michel, Abad de Sainte-Marie de Lagrasse, en Serge Abad-Gallardo, Por qué dejé de ser masón, <Prólogo>, pp. 11 y 12. 45 José Luis Rodríguez Zapatero a Suso (Xesús Miguel) de Toro en Madera de Zapatero. Retrato de un presidente, p. 205

Sobre la vida presente



Evangelio según san Mateo, 10: 37- 39 «El que ama al padre o a la madre más que a mí, no es digno de mí: y el que ama al hijo o a la hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí; el que halla a su alma, la perderá; y el que perdiere su alma por mí, la hallará». (vv. 37- 39)

Aquí se entiende por alma aquí, no la sustancia alma, sino la vida presente. Tiene el siguiente sentido: Aquel que ha hallado su alma, o sea esta vida presente, es decir, el que desea esta luz y su amor y sus placeres, con el objeto de poder tener siempre la vida que siempre deseó conservar, la perderá, esto es, se prepara para su condenación eterna

Remigio

Existencialismo



La insatisfacción con el idealismo por su percibida banalización del ser humano dio origen al existencialismo, corriente filosófica cuyo principal propósito fue la promoción del individuo. Sus raices se encuentran en el pensamiento del filósofo danés Soren Kierkegaard (1813-1855) y Friedrich Nietzsche quienes criticaron las interpretaciones racionalistas, naturalistas materialistas y religiosas del ser humano. El existencialismo floreció en Europa continental después de la Segunda Guerra Mundial, destacando las contribuciones de Martin Heidegger (1889-1976) y Jean Paul Sartre (1905-1980).

Para el existencialista el concepto filosófico de esencia es dispensable; el ser humano es dueño y responsable absoluto de su propia vida y su única obligación es consigo mismo. Rechaza categóricamente la idea de conocimiento universal y absolutiza la libertad y autonomía del individuo contribuyendo decisivamente a posturas marcadamente individualistas

Jesús

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Oración

Jesús, En las horas difíciles: consuélame