Sobre la simplicidad de Dios

Sobre la simplicidad de Dios

Cuando de algo se sabe que existe, falta por averiguar cómo es, para que se puede llegar a saber qué es. Como quiera que de Dios no podemos saber qué es sino qué no es, al tratar de Dios no podemos centrarnos en cómo es, sino, mejor, en cómo no es. Por lo tanto, lo primero a tratar será cómo no es; lo segundo, cómo es conocido por nosotros; lo tercero, cómo llamarle.

El cómo no es Dios puede demostrarse no aplicándole todo lo que es incompatible con ÉI: la composición, el movimiento y cosas parecidas.  Primero investigaremos su simplicidad, para lo cual no se aplica la composición. Y puesto que en las cosas corporales lo simple es imperfecto y divisible, en segundo lugar investigaremos su perfección. En tercer lugar su infinitud. En el cuarto lugar su inmutabilidad. En el quinto lugar su unidad

Lo primero plantea y exige respuesta a ocho problemas:
1. ¿Es o no es cuerpo Dios?
2. iHay o no hay en ÉI composición a partir de la materia y la forma?–
3. ¿Hay o no hay en Él composición de esencia-naturaleza y de sujeto?
4. ¿Hay o no hay en El composición derivada de Su esencia y existencia?
5. ¿Hay o no hay en ÉI composición de género y diferencia?
6. ¿Hay o no hay en ÉI composición de sujeto y accidente?
7. ¿Es de algún modo compuesto o absolutamente simple?
8. ¿Forma o no forma compuesto con otras cosas?

C.2: ML 40,236.

Summa theologiæ, Thomas Aquinos

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Edith stein

Oración

Sangre de Cristo, alivio de los que sufren, sálvanos

Evangelio

San Juan 20:19-31
Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.» Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.» Dicho esto, sopló y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.» Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.» Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros.» Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.» Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío.» Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.» Jesús realizó en presencia de los discípulos otros muchos signos que no están escritos en este libro. Éstos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.
Palabra del Señor

Oración

Sangre de Cristo, sostén de los que están en peligro, sálvanos

Evangelio

San Mateo 25:1-13
«Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: `¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!’ Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: `Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan.’ Pero las prudentes replicaron: `No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.’ Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: `¡Señor, señor, ábrenos!’ Pero él respondió: `En verdad os digo que no os conozco.’ Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.

Palabra del Señor

Oración

Sangre de Cristo, fuente de virginidad, sálvanos

Evangelio

San Juan 20:19-31
Al atardecer de aquel día, el primero de la semana, estando cerradas, por miedo a los judíos, las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: «La paz con vosotros.» Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron de ver al Señor Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.» Dicho esto, sopló y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.» Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le decían: «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: «Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos y no meto mi mano en su costado, no creeré.» Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: «La paz con vosotros.» Luego dice a Tomás: «Acerca aquí tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo sino creyente.» Tomás le contestó: «Señor mío y Dios mío.» Dícele Jesús: «Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído.» Jesús realizó en presencia de los discípulos otros muchos signos que no están escritos en este libro. Éstos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre.

Palabra del Señor

¿Cómo considera el Vaticano ll a las religiones no cristianas?


Incluso con las religiones no cristianas, Vaticano Il se esfuerza de tener la vista más positiva posible. La declaración conciliar Nostra atate canta himnos de alabanza en honor del hinduismo, del budismo, del islam y del judaísmo

¿Cómo se puede caracterizar este cambio de actitud hacia las religiones no cristianas?
Mientras que antes la Iglesia trabajaba para evangelizar a los adeptos de religiones paganas, la Iglesia posconciliar emprende un diálogo con ellas.

-;Este cambio de actitud es públicamente reconocido?
El documento Diálogo y Misión del secretariado pontifical para los no cristianos afirma explícitamente en sus primeras líneas: El Vaticano Il ha marcado una nueva etapa en las relaciones de la Iglesia católica con los
creyentes de otras religiones. […] Esta nueva actitud a tomado el nombre de diálogo

DC 1880 (2 de septiembre de 1984), p.844. Este documento ha sido aprobado por el Papa Juan Pablo Fe / 10 de junio de 1984

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Compadeceos de nosotros, hijo de David



Evangelio según san Mateo, 9: 27- 31 Al salir Jesús de aquel lugar, le siguieron dos ciegos que clamaban y decían: «compadeceos de nosotros, hijo de David». Y cuando hubo llegado a la casa, se le acercaron los ciegos. Y Jesús les dijo: «¿ Creéis que yo pueda haceros esto?» «¡ Sí, Señor!» Entonces tocó Jesús los ojos de los ciegos, diciendo: «Según vuestra fe os sea hecho». Y fueron abiertos sus ojos: y Jesús les intimó a estos la orden de que nadie lo supiera; mas apenas estos salieron de de allí, comenzaron a extender su reputación por todo aquel país. (vv. 27- 31)

No es pequeña la acusación que aquí hace a los judíos. Mientras los que carecen de vista reciben la fe por el oído, ellos que tenían vista y presenciaban los milagros se declaraban contra la fe. Ve aquí el deseo de los ciegos, porque no se acercan simplemente a Jesús, sino que le suplican y le piden una sola cosa: que tenga misericordia de ellos. Y le llaman hijo de David; porque les parecía que con este nombre lo honraban

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 32,1