¿Dios existe?


5 vias Santo Tomás de Aquino
4 vía, consideración

Universalismo y nominalismo

Al postular la existencia de perfecciones universales por separado de los seres particulares que poseen dichas perfecciones, la vía asume una posición universalista de tendencia idealista y en específico platónica, pues implícitamente concibe a los “universales ideales” como los únicos verdaderamente existentes y a los “seres particulares reales” como solo aparentes. Pero muy bien puede tomarse una posición nominalista de tendencia materialista y afirmar que únicamente existen los particulares de nuestra experiencia y que los llamados “universales” no son más que meros “nombres” que inventamos para agrupar sus características. Luego, no se prueba la conclusión de la cuarta vía.

Respuesta: Esta objeción consta de dos partes, a saber: una crítica al “universalismo” y una defensa del “nominalismo”. Por tanto, nuestra respuesta habrá de abordar estas dos cuestiones. Pero antes es necesario aclarar algunos términos. Indudablemente los términos “universalismo” y “nominalismo” nos llevan a considerar el famoso problema de los universales. El centro de este debate -desarrollado principalmente hacia fines de la Edad Media (aunque en realidad venía desde los griegos)- era si existían o no los llamados “universales” y cuál era su relación con los “particulares”. Se suscitaron dos posturas extremas. Por un lado, estaban los nominalistas, para quienes lo único que realmente existía eran los “particulares”, siendo que los “universales” no eran más que meros “nombres” (nóminas) que utilizábamos para designar a éstos. Y, por otra parte, estaban los universalistas, para quienes lo único que realmente existía eran los “universales”, siendo que los “particulares” no eran más que meras “participaciones” de éstos. Así, para los nominalistas lo único que realmente existiría serían “los hombres” (particulares) y la llamada “naturaleza humana” (universal) no sería más que un concepto que hemos inventado para agrupar las características comunes de los hombres y, en cambio, para los universalistas lo único que realmente existiría sería la “naturaleza humana” (universal) y los “los hombres” (particulares) no serían más que meras participaciones de ésta. Ya estamos, entonces, en condiciones de examinar la objeción. Lo primero que hace ésta es acusar a la vía tomista de caer en un “universalismo idealista” al “postular la existencia de perfecciones universales por separado de los seres particulares” diciendo que en ello se deja entrever claramente una “tendencia platonista”, en obvia alusión a la famosa teoría de las Ideas de Platón según la cual lo único que en verdad existe son las “Ideas” del mundo suprasensible y las cosas materiales del mundo sensible no son más que meras “participaciones” imperfectas de éstas y, por tanto, existen solo en apariencia (9). Pues bien, con respecto a esto hay que decir que la objeción comete una grave falacia de blanco móvil. En efecto, aquí -como el lector atento ya se habrá dado cuenta- no estamos en ningún momento asumiendo (y menos defendiendo) una postura “universalista idealista” de tendencia “platónica” como es que pretende la objeción sino más bien una postura ontológica realista de corte aristotélico- tomista. ¿Qué quiere decir esto? Que no creemos que los “universales” existan por sí mismos de forma separada de los particulares, y menos todavía que existan como “ideas” (platónicas) de las cuales los particulares son meras apariencias. Al contrario, siguiendo a Santo Tomás de Aquino y a Aristóteles, postulamos que el pretendido “problema de los universales” se trata en realidad de un falso dilema. Particulares y universales tienen una unidad intrínseca y se implican mutuamente. Es clara, pues, nuestra postura ontológica realista: no es el “ser” un puro “general indeterminado” (universalismo) ni un mero “particular determinado” (nominalismo) sino más bien todo lo determinado en cuanto está determinado. De este modo, el “ser” no es propiamente ni un “particular” ni un “universal”. Es más bien un trascendental implicado en todas las cosas existentes; pero no de modo “unívoco”, es decir, aplicándose a todas del mismo modo, ya que así no incluiría sus diferencias que son también realmente existentes, sino más bien de modo “análogo”, es decir, diciéndose de cada una de las cosas existentes en un sentido en parte igual y en parte diferente, con lo cual incluye en sí todas las perfecciones particulares.

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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