Cómo surge lo inmaterial



Si se quiere abordar consistentemente el problema presentado desde una perspectiva naturalista es absolutamente necesario explicar los mecanismos específicos por medio de los cuales surge lo inmaterial (o al menos los efectos inmateriales) de lo puramente material. No basta con decir “¡ salto dialéctico!” o “¡ emergentismo!” para dar el problema por solucionado. Ello raya en lo mitológico y hasta en lo cuasi- mágico (¿ acaso no se podría decir que la facultad espiritual surgió por “abracadabra” en vez de por “emergentismo” sin que con ello cambie demasiado el contenido de la “explicación” materialista?). Aun así, el marxista insistirá en que la “ley del salto dialéctico” se cumple para toda la realidad y nos volverá a citar el ejemplo del pollo y el huevo.

Pero, muy aparte de que con ello estaría cayendo en una falacia de probar con ejemplo, ¡su ejemplo ni siquiera tiene el más mínimo valor probatorio! Lo tendría en alguna medida si del huevo de gallina surgiera naturalmente una computadora o un cerdo ¡pero no si surge un pollo porque allí no se ve ningún paso radical de la cantidad a la cualidad: el código genético de especie ya está desde el inicio en el huevo! Por otra parte, con respecto a aquello de que “el espíritu no es más que una forma de organización más compleja de la materia” hay que decir que ello resulta tremendamente implausible ya que toda organización, al menos en su acepción usual, es de carácter puramente relacional y, por ende, condicionada por la naturaleza de las partes que la componen, mientras que el espíritu es algo de orden sustancial y perteneciente a otro plano de naturaleza y operación según hemos mostrado. ¿Tenemos que negar la teoría de la evolución, entonces? No necesariamente. Lo que hay que negar más bien es el evolucionismo.

La teoría de la evolución -correctamente entendida- no es más que una teoría científica que busca explicar dentro del plano material cómo es que unas especies surgen a partir de otras. El evolucionismo, en cambio, es una ideología que pretende reducir toda la realidad a ese aspecto. Así, mientras que la teoría de la evolución podría ser razonablemente aceptada como explicación científica, el evolucionismo debe ser racionalmente rechazado como visión filosófica. Y es que no repugna ni a la fe ni a la razón el postular que Dios pudo haber previsto un proceso de evolución material para generar seres materialmente idóneos (los primates superiores) a los cuales se les pudiera transferir la facultad espiritual. De esta manera “fue perfilándose la aparición del hombre; primero en potencia y después de muchos milenios tomó la forma de humano a través de sucesivas fases de evolución, encontrándose en el simio a la materia más apropiada sobre la cual actuaría el soplo divino” (19). No es raro, pues, que el científico Alfred Wallace, cuyas teorías y descubrimientos fueron afines y contemporáneos a los de Darwin, hay declarado que: “Desde que me convencí de la verdad del espíritu he sostenido que esta doctrina es la única que puede dar explicaciones de ciertos fenómenos, sin ser por esto contraria a la gran teoría de la evolución por medio de la selección natural”.

Dante A. Urbina
¿CUÁL ES LA RELIGIÓN VERDADERA?: Demostración racional de en cuál Dios se ha revelado

Publicado por paquetecuete

Cristiano Católico Apostólico y Romano

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