Oración

El que coma este Pan vivirá eternamente. ¡Oh alma mía, recibe ese Pan celestial, que es vida, esperanza y caridad!

Evangelio

San Mateo 24:13-25
Pero el que persevere hasta el fin, ése se salvará. «Se proclamará esta Buena Nueva del Reino en el mundo entero, para dar testimonio a todas las naciones. Y entonces vendrá el fin. «Cuando veáis, pues, la abominación de la desolación, anunciada por el profeta Daniel, erigida en el Lugar Santo (el que lea, que comprenda), entonces, los que estén en Judea, huyan a los montes; el que esté en el terrado, no baje a recoger las cosas de su casa; y el que esté en el campo, no regrese en busca de su manto. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Orad para que vuestra huida no suceda en invierno ni en día de sábado Porque habrá entonces una gran tribulación, cual no la hubo desde el principio del mundo hasta el presente ni volverá a haberla. Y si aquellos días no se abreviasen, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos se abreviarán aquellos días. «Entonces, si alguno os dice: `Mirad, el Cristo está aquí o allí’, no lo creáis Porque surgirán falsos cristos y falsos profetas, que harán grandes signos y prodigios, capaces de engañar, si fuera posible, a los mismos elegidos. ¡Mirad que os lo he predicho!

Palabra del Señor

Oración

Tú eres el pan que bajó del cielo, no como el maná que en el desierto comieron nuestros padres y murieron

Evangelio

San Juan 2:1-11
Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos Y no tenían vino, porque se había acabado el vino de la boda. Le dice a Jesús su madre: «No tienen vino.» Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.» Dice su madre a los sirvientes: «Haced lo que él os diga.» Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una Les dice Jesús: «Llenad las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba. «Sacadlo ahora, les dice, y llevadlo al maestresala.» Ellos lo llevaron. Cuando el maestresala probó el agua convertida en vino, como ignoraba de dónde era (los sirvientes, los que habían sacado el agua, sí que lo sabían), llama el maestresala al novio y le dice: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora.» Tal comienzo de los signos hizo Jesús, en Caná de Galilea, y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos.

Palabra del Señor

Pretendida matanza de los indios



«La leyenda antihispánica en su versión norteamericana [la europea hace hincapié sobre todo en la Inquisición], ha desempeñado el saludable papel de válvula de escape. La pretendida matanza de los indios por parte de los españoles en el siglo XVI encubrió la matanza norteamericana de la frontera Oeste, que tuvo lugar en el siglo XIX. La América protestante logró librarse de este modo de su crimen lanzándolo de nuevo sobre la América católica»

Historiador calvinista Pierre Chaunu

Arrancar de raíz al cristianismo



Todo cambió en 1792, con la llegada al trono de Francisco II – úultimo emperador del Sacro Imperio, y 1° de Austria que frenaria la expansión masónica radicalmente: la Gran Logia de Austria se vio obligada a <abatir columnass, suspendiendo su actividad. El nieto de María Teresa se enfrentó a la revolución más decididamente que sus tíos; seguramente a causa del precedente de sus otros tíos, los de Francia, que en aquellos momentos se preparaban ya para el patíbulo. Era el momento de hacer balance de todo un siglo, y prepararse para el próximo tomando nota de los errores cometidos. Lo que no impedirá al emperador, llegado el momento, entregar la mano de una de sus hijas al heredero de la Revolución, el titular de un nuevo imperio – -masónico pero dispuesto a pactar en la cuestión religiosa mientras no afectara a sus intereses que amenazaba a toda Europa: Napoleón Bonaparte. A su caída, precisamente en Viena, se tratará de restaurar lo que quedaba de la tradición europea; hasta donde fuera posible porque ya era tarde; el Antiguo Régimen había muerto; y de aquella tradición, el elemento religioso iría borrándose a golpe de piquetas liberales aun sin lograr arrancar la raíz del Cristianismo; la batalla se planteaba en otros términos. Los papas avisaron a tiempo pero muchos católicos no quisieron oírles

IGLESIA Y MASONERÍA. LAS DOS CIUDADES. Alberto Bárcena

Reyna Isabel



Pero más allá del cumplimiento de dichas prácticas, se destacaba en la católica reina, una cosmovisión cristiana de la vida donde las reacciones siempre eran, en primer lugar, sobrenaturales; al tener que enfrentar algún problema, especialmente si éste era arduo, ponía humildemente sus dificultades a los pies de Dios para que le ayudase con Su gracia, pero, luego de rezar con toda confianza, procedía a obrar con una energia sin igual. Nada de no sé si Dios lo quiere, no sé si tengo fuerzas, nada de fingimiento.., al contrario. Un ejemplo de su fortaleza quizás nos la muestre de cuerpo entero; así rezaba frente a un inminente combate:

Tú, Señor, que conoces el secreto de los corazones, sabes de mí, que no por vía injusta, no por cautela ni tiranía, mas creyendo verdaderamente que por derecho me pertenecen estos Reinos del Rey mi padre, he procurado de los haber (.). A ti, Señor (.) suplico humildemente, que oigas ahora la oración de tu sierva, y muestres la verdad, y manifiestes tu voluntad con tus obras maravillosas; porque si no tengo justicia, no haya lugar de pecar por ignorancia, y si la tengo, me des seso y esfuerzo para la alcanzar con la ayuda de tu brazo, porque con tu gracia pueda haber paz en estos Reinos, que tantos males e destrucciones hasta aquí por esta causa han padecido

WIlLIAM T. WALsH, op. cit., 160

El Hijo es inferior al Padre e inferior a sí mismo



Con estos y otros testimonios parecidos de las Escrituras divinas, nuestros antecesores, usando de ellos con mano larga, rebatieron, según queda dicho, los errores y calumnias de los herejes, robusteciendo nuestra fe en la unidad e igualdad de un Dios Trinidad. Pero como muchos pasajes de los libros santos, a causa de la encarnación del Verbo de Dios, llevada a cabo para nuestra redención por Jesucristo, mediador de Dios y de los hombres (1Tm. 2, 5), insinúan y abiertamente demuestran la superioridad del Padre sobre el Hijo, erraron los mortales, y sin investigar con diligencia la serie completa de las Escrituras, atribuyeron a la naturaleza que era y es eterna antes de la encarnación lo que se dice de Cristo en cuanto hombre. Los que dicen que el Hijo es inferior al Padre apoyan su sentencia en las palabras del Señor cuando dice: El Padre es mayor que yo (Jn. 14, 28). Mas la verdad demuestra que en este sentido el Hijo es también inferior a sí mismo. Y ¿cómo no ha de ser inferior a sí mismo, si se anonadó tomando forma de esclavo? No obstante, al vestir la forma de esclavo no perdió la forma de Dios, en la que es igual al Padre. Si, pues, tomó la forma de siervo sin perder su forma divina su forma de siervo y en su forma de Dios es siempre el Hijo unigénito del Padre en su forma divina igual al Padre, y en su forma de siervo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, ¿quién no ve que en su forma de Dios es superior a sí mismo y en su forma de esclavo a sí mismo inferior? Con plena razón, la Escritura afirma ambas cosas: que el Hijo es igual al Padre y que el Padre es mayor que el Hijo. No existe aquí confusionismo alguno: es igual al Padre por su naturaleza divina, inferior a causa de su naturaleza de esclavo.

Y esta regla, apta para resolver cuantas dificultades ocurran en la Escritura, está tomada de un capítulo de la Carta de: San Pablo Apóstol a los fieles de Filipo, pues en Él expresamentes se encuentra dicha distinción. Dice: Quien, siendo Dios en la forma, no codició el ser igual a Dios, sin embargo se anonado a sí mismo, tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres y en vestidura de hombre (Flp. 2, 6- 7). El Hijo de Dios es igual por naturaleza al Dios Padre, inferior por condición. En la forma de esclavo es inferior al Padre; en su forma divina, en la que existía antes de vestir nuestra forma, es igual al Padre, En la forma de Dios es el Verbo, por quien fueron hechas todas las cosas (n. 1, 3); en su: forma de siervo es nacido de mujer bajo el imperio de la Ley, para redención de los que estábamos bajo la Ley (Ga. 4,4-5). En su forma de Dios creó al hombre; en la de esclavo se hizo hombre. Y si el Padre hubiera creado al hombre sin el concurso del Hijo, no estaría escrito: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza (Gn. 1, 26). En consecuencia, la forma de Dios vistió la forma de siervo, y el conjunto fue un Dios Hombre: Dios, por ser Dios el que asumió; hombre, por ser humana la forma recibida. En esta asunción no hay mudanza ni conversión mutua de naturalezas: la divinidad no se convierte en criatura, dejando de ser divinidad; ni la criatura se convirtió en divinidad, dejando de ser criatura

De Trinitate.  Agustín de Hipona

Maxim Gorky



El cosmismo ruso tuvo un fuerte impacto ideológico en el programa de adoctrinamiento comunista de la naciente Unión Soviética. La idea de trascender nuestra existencia terrenal por medio de la exploración espacial caló hondo en Maxim Gorky (1868-1936), líder revolucionario bolchevique quien promovió activamente la ideología de la «Construcción de dios» Motivados por el positivismo de Comte, sus fuertes convicciones eugenésicas y un odio visceral a la religión, el propósito de sus promotores fue crear un racionalismo socialista de carácter religioso que facilitara los programas de adoctrinamiento comunistas. En su novela ‘Confesión’ (1908) Gorky caracteriza a las personas como individuos sin valor, pero señala que el conjunto de la humanidad posee el potencial para convertirse en dios

Neo entes: Tecnología y cambio antropológico en el siglo 21. Miklos Lukacs de Pereny

Oración

Ordenad, ¡oh Dios mío!, el estado de mi vida; concededme que conozca lo que de mí queréis y que lo cumpla corno es menester y conviene a mi alma