El reino de Dios siempre ha existido: ¿por qué pues pedimos que venga? 1/3

El reino de Dios siempre ha existido: ¿por qué pues pedimos que venga? 1/3

Debemos responder que esto puede entenderse de tres maneras

1. En primer lugar porque algunas veces un rey tiene tan sólo el derecho del reino o del señorio; y sin embargo aún no se declara el dominio de ese mismo reino porque la gente del reino aún no se le sujeta. Luego su reinado o dominio se declarará cuando la gente del reino se le sujete,  Ahora bien, por sí mismo y por su naturaleza Dios es el Señor de todo Daniel 7, 14:»A Él se le dio el poder, el honor y el reino». Es necesario, por lo tanto, que todo le esté sometido. Pero esto no se ha realizado aún, sino que se realizará al fin del mundo. 1 Corintios 15, 25: «Él debe reinar hasta que ponga a todos sus enemigos a sus pies». Por lo cual pedimos y decimos: «Venga a nos tu reino».

Y esto lo pedimos en cuanto a tres cosas: que los pecadores se conviertan y sean salvados por la gracia de Dios; que los pecadores sean castigados en la vida presente para su conversión para que escapen el castigo eterno; que los pecadores contumaces en impenitencia final sean castigados; y la muerte destruida.

Porque los hombres están sometidos a Cristo de dos maneras: o voluntariamente, o a la fuerza. Como, en efecto, la voluntad de Dios es de tal manera eficaz que se tiene que cumplir totalmente y Dios quiere que todas las cosas se le sometan a Cristo, una de esas dos maneras será necesaria: o sea, que o el hombre haga la voluntad de Dios sometiéndose uno a sus mandatos, y esto es lo que hacen los justos; o que Dios haga con todos su propia voluntad castigándolos, y esto hará con los pecadores y con sus enemigos. Lo cual será en el fin del mundo. Salmo 109, 1: cuando «ponga a tus enemigos de escabel de tus pies»

Por lo cual les es dado a los santos (los justos que viven en el estado de gracia santificante) el pedir que venga el reino de Dios, o sea, que se le sometan aquéllos totalmente. Mas para los pecadores contumaces es algo horrible, porque el pedir que venga el reino de Dios no es sino que por voluntad de Dios se les someta a los suplicios. Amós 5, 18: «¡Ay de los [pecadores] que ansian el día del Señor!» Pero con esto se destruirá la muerte. En efecto, como Cristo es la vida, en su reino no puede existir la muerte, que es lo contrario de la vida. Por lo cual se dice en 1 Corintios 15, 26: «El último enemigo en ser destruido será la muerte» Y esto ocurrirá en la resurrección. Filipenses 3, 21:»Transformará nuestro vil cuerpo en un cuerpo semejante al suyo glorioso»

Comentarios sobre el Padre Nuestro y los Diez Mandamientos. Santo Tomás de Aquino

Oración

Haz que mi alma tenga hambre de Ti, Pan de los Angeles, alimento de las almas santas, Pan nuestro de cada día, lleno de fuerza, de toda dulzura y sabor, y de todo suave deleite

Evangelio

San Mateo 16:13-19
Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas.» Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.» Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»

Palabra del Señor

Venga a nosotros tú Reino



Esta petición proviene del don de piedad. La bienaventuranza de la humildad  Como está dicho, el Espíritu Santo hace que amemos, deseemos y pidamos rectamente

Y primeramente causa en nosotros el temor por el que tratamos de que sea santificado el nombre de Dios. Otro don es el don de piedad. La piedad es propiamente un afecto tierno y devoto al Padre, y también a todo hombre que se halle en la miseria Como Dios es ciertamente nuestro Padre, no solamente debemos reverenciarlo y temerlo, sino que también debemos tenerle un amor tierno y delicado. Y este afecto es el que nos hace pedir que venga el reino de Dios. Tito 12-13:»Vivamos en este siglo con piedad y justicia, aguardando la feliz esperanza y la manifestación de la gloria del gran Dios»

Comentarios sobre el Padre Nuestro y los Diez Mandamientos. Santo Tomás de Aquino

Masonería e Ilustración



Indudablemente, la Masonería, encontró el mejor ambiente para su crecimiento en los círculos ilustrados europeos. Logias y salones se influyeron mutuamente en varios aspectos; es difícil establecer quien tuvo mayor peso en ese proceso interactivo; salvo en una cuestión: la religiosa

En ese campo,  la influencia de la Masonería se impuso, en cuanto a las últimas creencias. De ahí, el gran desarrollo de las ciencias ocultas o la extensión del mito ilustrado del progreso indefinido, de claro origen cabalístico: para la cábala <la idea de progreso es equivalente a la de historia, es decir, la historia es el movimiento de regeneración ilimitada a partir del pecado>. Es innegable que la mayor parte de los philosophes eran contrarios a la Revelación; solo hay que conocer someramente la obra de autores como La Mettrie, Holbach o Voltaire para comprenderlo. Uno de los colaboradores de la Enciclopedia, Du marsais, escribía:  <El verdadero filósofo es el hombre que se ha liberado a si mismo de los prejuicios impuestos por la educación religiosa, que reconoce que la religión no es más que una pasión humana nacida de la admiración, del temor o de la esperanza>. El espíritu enciclopedista, marcado por el deísmo inglés, era contrario, en su conjunto a toda fe revelada. Uno de sus primeros autores, Toland, ha dejado escrito:

Creer en la divinidad de las Escrituras, o en el significado de cualquier pasaje de las mismas, sin pruebas racionales o de una evidente consistencia, es de una credulidad inaudita y una opinión temeraria

Deísmo y racionalismo radical, en definitiva, son denominador común en la obra de los ilustrados; el ateísmo incluso aparece en la última generación, con Holbach. Pero acaso eso solamente no justificaría el odio a la religión, particularmente la católica, que aparece en algunos de ellos.
Este es el caso de Frangois-Marie Arouet, llamado Voltaire, precisamente el sumo sacerdote de aquel <partido> de los filósofos; el más admirado de todos enamorado a su vez de Inglaterra. Y
Lo resumia en la abreviatura Ecr. I ‘inf, (Écrasez l’infámé) presente en sus escritos. Ese odio, contrario realmente a la razón, única guía, supuestamente, de aquellos hombres, podria explicarse desde la experiencia de alguien que despues de ingresar en una secta que maquina contra la Iglesia, y pasar por el  estamos hablando de alguien, que aparte de ser deista, se inició en una de las principales logias de Francia, la parisina de Las Nueve Hermanas, creada el 11 de marzo de 1776; la misma a la que perteneció Benjamín Franklin, que llegó en ella a ser Venerable, y tantos personajes como iremos viendo enseguida. Voltaire no se limitaba a rechazar la fe como el resto de ilustrados radicales; <acuñó el lema blasfemo Aplastad al infame, que no es otro que Cristo> consiguiente proceso iniciático, con rituales como los descritos, llega a adorar a otra realidad distinta de Dios, sea – en un primer momento-, el Ser Supremo sea Lucifer, el hombre o uno mismo, al final del recorrido, Alguien que, en realidad, ha renunciado a su propia racionalidad.

Ese es el componente que añadía la Masonería al deísmo inglés, al racionalismo llevado hasta el extremo. Si no lo aprendió en su logia, en la que ingresó tarde, lo llevó a ella. Pero entonces ¿cómo llegó hasta ahí?

Hay que decir que Voltaire abandonó la Masonería y murió cristianamente, confesado y pidiendo perdón a Dios y a la Iglesia por escrito,  como algunos otros masones famosos; tal es el caso de Manuel Azaña aunque este último no estuviera ya en condiciones de escribir nada ni se lo hubieran permitido los masones que le pagaban el hotel de Montauban.  Entre ambos masones, reconciliados con la fe a última hora, es evidente. Uno no hubiera existido sin el otro; al menos sin la generación de <hermanos> ilustrados que hizo posible la de los republicanos españoles, con gran perjuicio para las almas de muchos; pero a la vez con tantos mártires como enviaron al Cielo; y desde allí defienden a la Iglesia.

La Masonería estaba plenamente consolidada en Francia a mediados del siglo XVIII: si bien al principio la conexión británica era evidente hasta en las denominaciones, en 1756 se impuso.
Pero en cualquier caso, especulaciones aparte, el daño estaba hecho: suprimiendo el Cristianismo, los philosophes eliminaron la ley natural. Rousseau había afirmado: < Puesto que la naturaleza no produce ningún derecho, quedan pues las convenciones como base de toda autoridad legitima> y < La voluntad general es siempre recta>, a lo que León XIII responderia en el siguiente siglo: <la naturaleza de la libertad humana, [..] incluye la necesidad de obedecer a una razón suprema y eterna, que no es otra que la autoridad de Dios>. Actualmente, es obvio que impera la teoría rousseauniana, tan adecuada para justificar cualquier atropello en nombre de un pueblo al que no se consulta en cuestiones vitales; un pueblo, además, ya muy trabajado desde hace generaciones por el poder masónico para que no presentara resistencia a sus designios.
«Gran Logia de Francia», que se transformó en «Gran Oriente de Francia» en 1773 con el duque de Orleans como primer gran Maestro hasta 1793 que fue guillotinado>,

Con la constitución del Gran Oriente se abría la puerta a la Masonería <irregular>, que dejaba de aceptar la totalidad de los landmarks originarios; se iniciaba una Masonería revolucionaria que no dejaría de radicalizarse con el paso del tiempo. Para complicar más la cuestión, en 1785, al ser suprimida en Baviera su orden, llegaban a Francia los primeros Illuminati; justo a tiempo para el cambio de era. La fragmentación de la Masonería estaba en marcha e iría a más, generando diferentes rituales, polémicas internas que acabarían originando nuevas ramas, progresivamente más irregulares y revolucionarias. Aunque las clases dirigentes francesas no percibieran el peligro que encerraba aquella eclosión masónica

José Antonio Ullate, o. c., p. 157

César Chesnau Dumarsais, El filósofo

Alberto Bárcena, La Guerra de la Vendée. Una cruzada en la Revolución, p. 30

«La Revolución Francesa», en Javier Paredes (dir.), Historia Universal Contemporánea, capítulo 4, pp. 91-146

Robert Shackleton, o. c. p. 330 

Ricardo de la Cierva, La Masonería Invisible.., p. 69

*<«Yo me he confesado con el sacerdote (.) y si Dios dispone de mí, muero en la santa religión católica, en la que he nacido, esperando de la misericordia divina que se digne perdonar todas mis faltas y que si he escandalizado a la Iglesia pido perdón a Dios y a ella» (firmado: Voltaire, 2 de marzo de 1778).Cf. texto completo en Guillermo Buhigas LOs protocolos. .-Memoria histórica, Sekotia, Madrid, 2008, 288-289″, en Manuel Guerra, Masonería.., p. 137

*El obispo de Montauban, monseñor Pierre-Marie Théas, habló con Azaña, ya muy enfermo, en octubre de 1940, revelando después las circunstancias de su conversión: <A esta pregunta: ¿desea usted el perdón de sus pecados?, respondió: Sí>, En 1952 añadió el obispo: <Recibió con plena lucidez el sacramento de la penitencia, que yo mismo le administré, Hablando del crucifijo que le presentó, dijo también: <lo cogió de mis manos, lo acercó a sus labios, besándolo amorosamente por tres veces y exclamando cada vez: iJesús, piedad y misericordia! Este hombre tenía fe. Su primera educación cristiana no había sido inútil …>, El 3 de noviembre, por último, le administró la extremaunción. Ver Gabriel Verd, S.., «La conversión de Azaña», en Razón y Fe, 1986.

Contrato Social, Libro I, Cap. IV

León XIII, Carta Encíclica Libertas praestantissimum, 8

Manuel Guerra, Masonería.., p. 33

El cónclave de la Primera Guerra Mundial

El cónclave de la Primera Guerra Mundial

El cónclave papal de 1914 se reunió once días después de la muerte del papa Pio X. Antes de esto, un nacionalista bosnio-serbio-yugoslavo llamado Gavrilo Princip asesinó al archiduque austro-húngaro Franz Ferdinand en Sarajevo el 28 de junio de 1914. La crisis de julio dividió a Europa en dos coaliciones: por un lado Gran Bretaña, Francia y Rusia y por el otro Alemania, el impero austro-húngaro e Italia. El cónclave de 1914 reunió a cardenales de ambos bandos enfrentados así como de todas las naciones  Participaron y votaron cincuenta y siete cardenales. Ocho no pudieron asistir debido a enfermedad o distancia, como los dos cardenales americanos y el cardenal canadiense, que llegaron tarde para la votación. El cónclave duró cuatro días y hubo diez votaciones. Inicialmente, tres cardenales resultaron favorecidos.

El cardenal Domenico Serafini era el sucesor moral de Pio X. Era un decidido ultraconservador y deseaba continuar con los protocolos antimodernistas de Pío X.

Al otro lado se situaba el cardenal liberal Pietro Maffi, de Pisa.

Situado entre Serafini, a la derecha, y Maffi, a la izquierda, se encontraba el candidato de compromiso: el cardenal Giacomo della Chiesa, de Bolonia

Los tres cardenales contaban con el mismo apoyo. En la quinta votación, el progresista Maffi perdió apoyo y dejó la carrera por la elección a Serafini y della Chiesa. Los seguidores de Maffi cambiaron gradualmente hacia della Chiesa, y en la décima votación, della Chiesa obtuvo la mayoría de los dos tercios reque rida. Hubo un recuento posterior porque della Chiesa habia ganado la mayoría de dos tercios tan sólo por un voto, y el piadoso cardenal Rafael Merry del Val se dio cuenta de que si della Chiesa había votado por sí mismo, la votación era in- válida. Cuando se comprobaron los votos quedó claro que della Chiesa no había votado por sí mismo. La elección, por tanto, era firme,  El cardenal della Chiesa, elegido a la edad de cincuenta y nueve años, tomó el nombre de Benedicto XV. Fue conocido como Il Piccoletto, o «el pequeñito», y tuvieron que subirle rápidamente el dobladillo de la sotana papal para adaptarla a su estatura. Inmediatamente declaró que la Santa Sede permanecería neutral en la Primera Guerra Mundial, a la que denominó «el suicidio de Europa» La guerra había interrumpido el trabajo misionero católico en el mundo. El papa Benedicto XV trató de revitalizar las misiones. En 1917, promulgó el Código de Derecho Canónico iniciado por Su predecesor, Pío X. Canonizó a santa
Juana de Arco y santa Margarita María de Alacoque. Aprobó la fiesta de María Mediadora de todas las gracias autorizando una Misa y el Oficio bajo este título en las diócesis de Bélgica, Y lo más importante, el papa Benedicto continuó su lucha contra el modernismo con su Ad beatissimi Apostolorum. También mantuvo las excomuniones impuestas al modernismo por Pio X a pesar de las afrmaciones iniciales que sostenían que era un teólogo moderado. El papa Be- nedicto XV murió de neumonia el 22 de enero de 1922 . Su pontificado es conocido no tanto por su liderazgo como por lo que sucedió durante su reinado. Hacia el final de la guerra, del 13 de mayo al 13 de octubre de 1917, se apareció Nuestra Señora en Fátima, Portugal. Algunos teólogos e historiadores han relacionado la carta pastoral del papa Benedicto XV del 5 de mayo de 1917 con el comienzo de las apariciones de Fátima ocho días después. En su carta, el papa agregó formalmente el título de «Reina de la paz» a las letanías lauretanas, y pedía el fin de la Guerra Mundial por la intercesión de la Santísima Virgen María:

Nuestra voz suplicante, invocando el final del gran conflicto, el suicidio de la Europa civilizada, fue y ha sido desde entonces, ignorada.Es más, parecía que la oscura marea del odio se hacía mayor y más fuerte en las naciones be- ligerantes, empujando a otras naciones a su espantosa locura, multiplicando la ruina y las masacres. Sin embargo, nuestra confianza no ha menguado. Elevemos, por tanto, a María, que es Madre de Misericordia y todopoderosa por gracia, desde todos los rincones de la tierra, en los majestuosos templos y las capillas más pequeñas, desde los palacios y las ricas mansiones de los grandes, así como desde las más humildes moradas… desde los campos . los mares ensangrentados, la pía, devota invocación y llevemos hasta ella el grito angustiado de madres y esposas, el gemido de niños inocentes, el suspiro de todos los corazones nobles: que mueva Su tierna y benigna solicitud para traer a este mundo asolado la deseada paz. Benedicto XV, Carta del 27 de abril de 1915

Es milagroso y providencial que, ocho días después, comenzasen las visiones de Fátima y que, ese mismo dia, el papa Benedicto XV consagrase a Eugenio Pacelli como obispo. Eugenio Pacelli se convertiria en el papa Pio XII y, como tal sería conocido como el papa de Fátima

TAYLOR R. MARSHALL. INFILTRACIÓN, EL COMPLOT PARA DESTRUIR LA IGLESIA DESDE DENTRO

Oración

Traspasa, dulcísimo Jesús y Señor mío, la médula de mi alma con el suavísimo y saludabilísimo dardo de tu amor; con la verdadera, pura y santísima caridad apostólica, a fin de que mi alma desfallezca y se derrita siempre sólo en amarte y en deseo de poseerte: que por Ti suspire, y desfallezca por hallarse en los atrios de tu Casa; anhele ser desligada del cuerpo para unirse contigo

Evangelio

San Lucas 11:47-51
«¡Ay de vosotros, porque edificáis los sepulcros de los profetas que vuestros padres mataron! Por tanto, sois testigos y estáis de acuerdo con las obras de vuestros padres; porque ellos los mataron y vosotros erigís monumentos. «Por eso dijo la Sabiduría de Dios: Les enviaré profetas y apóstoles; a algunos los matarán y perseguirán, para que se pidan a esta generación cuentas de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo, desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, el que pereció entre el altar y el Santuario. Sí, os aseguro que se pedirán cuentas a esta generación.

Palabra del Señor

Vida y obra de una reina cristiana



La única reina cristiana que, con el tiempo, llevará el título de <la católica>, contaba apenas con once años cuando fue confiada a la corte de su hermanastro, el rey Enrique IV de Castilla, donde reinaba un ambiente frívolo y escandaloso. Era este rey un hombre endeble y de poco carácter que gustaba de las compamías mundanas y poco santas; conocido en Europa como Enrique <el impotente> (ante su aparente incapacidad de engendrar familia) no era tomado demasiado en serio por sus congéneres. Sumado a ello, aunque se declaraba cristiano y asistía a Misa, sus compañías predilectas recaian más bien sobre moros, judíos y cristianos renegados, enemigos de la fe católica. En la corte, se decía que durante las comidas o los paseos, tenía la mala costumbre de proferir blasfemias y narrar escuchar bromas obscenas sobre la Virgen los santos y la Eucaristía. Pero eso podría pasar por una falta personal y no sería lo más grave pues no afectaba sino indirectamente al reino que gobernaba. Su peor defecto era la falta de tino y hasta el descuido en el gobierno de Castilla, que se hallaba al borde de la bancarrota y de la disolución.

En dicho ambiente cortesano y descuidado, el alma adolescente de Isabel anhelaría la primera educación recibida junto a su madre, Isabel de Aviz, en Arévalo, donde había pasado privaciones y sufrimientos, que – en una vida de piedad la había acercado más y más a Dios. Segovia no estaba hecha para ella, entonces Isabel sabía que, quizás, algún día deberia llegar a ser reina, por lo que no perdería el tiempo incluso en un lugar adverso para SU alma; en Segovia ejercitó el arte de la equitación la caza,  incluso a defenderse con armas, pero por sobre todo se las ingenió para adquirir una sólida cultura; ya habia aprendido las primeras letras en Arévalo, pero su férreo carácter la hizo perfeccionar aún más el castellano.

Estudió retórica, poesía, pintura e historia; algunos incluso dicen que conocia el latín y algo de griego, cosa no extraña para la época. Para ejercitarse manualmente, bordaba ornamentos y llegó hasta ilustrar algunos manuscritos iluminados (en la catedral de Granada se conserva aún hoy, un misal decorado por ella misma). También se inició en la filosofia gracias a la ayuda de algunos buenos preceptores venidos de Salamanca; fue con ellos que se empapó de la doctrina de Aristóteles y de Santo Tomás de Aquinol, El corazón inquieto de la princesa había heredado también de sus padres el gusto por las canciones populares; fue por medio de ellas que conoció los romances y el heroismo de sus antepasados ante el islam o las invasiones extranjeras; de allí entonces, su afición por los libros de caballería. Es decir, Isabel recibió una educación esmerada, la propia de los nobles de aquella Españia y, a pesar del negligente abandono en que la tenía su hermano, tanto en su infancia como en su adolescencia intentó ella sola, abrirse camino para forjar la mujer que sería

<Ela –Isabel I de Castilla- abre via libre a los humanistas que de Italia a España mantienen continuada comunicación; fomenta la difusión de la imprenta, cuya aparición en sus reinos coincide con su subida al trono, concediendo franquicia de impuestos y aduanas a impresores; ordena copiar manuscritos; sostiene una escuela de músicos y cantores y, siguiendo la afición de su padre (el rey Juan II) reúne la más rica librería de su tiempo, en la que, junto al núcleo bien nutrido de obras religiosas, se encuentran numerosísimas de clásicos latinos, libros de caballería, tratados y gufas de la conducta pública y privada, que adoctrinen para el buen gobierno, obras jurídicas e históricas, de música y de baile, y magníficas selecciones de los escritores castellanos del siglo XIV y de todos los poetas del siglo XV, creadores de aquella poesía en la que hacía su aparición un espíritu nuevo, un sentido musical y una sensibilidad que trasvasaba lo popular a lo erudito y cortesano, con iguales gusto y finura que las piedras góticas del XV recibían una caricia de las brisas renacientes y lograban esa fina gracia suave con la que el arte medieval vencido se entrega al halago de la primavera y de un nuevo espíritu.>

WIlLAM T. WALSH, Isabel de España, Palabra, Madrid 2005, 40. Incluso se rumoreaba acerca de <relaciones que Enrique mantenía con hombres de edad madura o con jóvenes de su mismo sexo>

Antonio Gallego y Burín

Que no te la cuenten II: La Falsificación de la historia

Sacerdote, no tengáis miedo



<Como Jesús sabía que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin> (n 13, 1).

Estas palabras del evangelista Juan introducen solemnemente el gran <discurso sacerdotal> de Jesús después de la Cena del jueves santo. Son palabras que expresan muy bien las disposiciones del alma necesarias para cualquier reflexión acerca del misterio del sacerdote ¿Cómo se puede abordar el tema sin estremecerse? Es fundamental no precipitarse y abrir el alma al soplo del Espiritu Santo.

Retomando las palabras del cura de Ars, el sacerdocio es el amor del corazón de Jesús. No podemos convertirlo en motivo de polémicas de luchas ideológicas o de maniobras políticas; como tampoco podemos reducirlo a una cuestión de disciplina de organización pastoral Estos últimos meses hemos sido testigos de mucha precipitación mucho nerviosismo en torno al sínodo de la Amazonía. Mi corazón de obispo está inquieto. He recibido a muchos sacerdotes desorientados, agitados y heridos en lo más profundo de su vida espiritual por el feroz cuestionamiento de la doctrina de la Iglesia. Hoy quiero volver a decirles: ¡no tengáis miedo! <El sacerdote, recordaba Benedicto XVI, es un don del Corazón de Cristo: un don para la Iglesia y para el mundo. Del Corazón del Hijo de Dios, desbordante de caridad, proceden todos los bienes de la Iglesia y en él tiene su origen de modo especial la vocación de aquellos hombres que, conquistados por el Señor Jesús, lo dejan todo para dedicarse completamente al servicio del pueblo cristiano, siguiendo el ejemplo del Buen Pastor>.

Queridos hermanos sacerdotes, deseo hablaros sin rodeos. Parecéis perdidos desalentados, invadidos por el sufrimiento. Un terrible sentimiento de abandono y de soledad atenaza vuestro corazón. En un mundo socavado por la incredulidad y la indiferencia, es inevitable que el apóstol sufra: el sacerdote que arde de fe y de amor apostólico enseguida es consciente de que el mundo está como del revés. No obstante, el misterio que habita en vosotros puede daros la fuerza para vivir en medio del mundo. Y, cada vez que el servidor de lo único necesario, se esfuerza por meter a Dios en la entraña de su vida, aporta un poco de luz a las tinieblas

Desde lo más hondo de nuestros corazones (Mundo y Cristianismo) Sarah, Cardenal Robert