Evangelio

San Mateo 5:1-12
Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y, tomando la palabra, les enseñaba diciendo: «Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos poseerán en herencia la tierra. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos serán saciados. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los Cielos. Bienaventurados seréis cuando os injurien y os persigan y digan con mentira toda clase de mal contra vosotros por mi causa. Alegraos y regocijaos, porque vuestra recompensa será grande en los cielos; pues de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.

Palabra de Dios

Ser conciente de la divinidad



Evangelio según san Mateo, 8: 5-9 Y habiendo entrado en Cafarnaúm, se llegó a El un Centurión rogándole y diciendo: «Señor, mi siervo está postrado en casa paralítico y es reciamente atormentado». Y le dijo Jesús: «Yo iré y lo sanaré». Y respondiendo el Centurión, dijo: «Señor, no soy digno de que entres en mi casa, sino tan solamente dilo con la palabra, y será sano mi siervo. Pues también yo soy hombre sujeto a
otro, que tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene, y a mi siervo: Haz esto, y lo hace». (vv. 5-9)

La prudencia del centurión aparece en que ve a través del Cuerpo del Salvador a la divinidad que en El se encontraba oculta, y por eso añade: «Pero mándalo con tu palabra y será sano mi siervo»

San Jerónimo

Oración

Corazón fiel a la divina Voluntad, Ten piedad de nosotros

Evangelio

San Mateo 22:15-21
Entonces los fariseos se fueron y celebraron consejo sobre la forma de sorprenderle en alguna palabra. Y le envían sus discípulos, junto con los herodianos, a decirle: «Maestro, sabemos que eres veraz y que enseñas el camino de Dios con franqueza y que no te importa por nadie, porque no miras la condición de las personas. Dinos, pues, qué te parece, ¿es lícito pagar tributo al César o no?» Mas Jesús, conociendo su malicia, dijo: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Mostradme la moneda del tributo.» Ellos le presentaron un denario. Y les dice: «¿De quién es esta imagen y la inscripción?» Dícenle: «Del César.» Entonces les dice: «Pues lo del César devolvédselo al César, y lo de Dios a Dios.»

Palabra de Dios

Jesus entra al corazón



Evangelio según san Mateo, 8: 5-9 Y habiendo entrado en Cafarnaúm, se llegó a El un Centurión rogándole y diciendo: «Señor, mi siervo está postrado en casa paralítico y es reciamente atormentado». Y le dijo Jesús: «Yo iré y lo sanaré». Y respondiendo el Centurión, dijo: «Señor, no soy digno de que entres en mi casa, sino tan solamente dilo con la palabra, y será sano mi siervo. Pues también yo soy hombre sujeto a
otro, que tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene, y a mi siervo: Haz esto, y lo hace». (vv. 5-9)

Considerándose como indigno apareció como digno, no de que entrase el Verbo entre las paredes de su casa, sino en su corazón. Y no hubiera dicho esto con tanta fe y humildad si no hubiese llevado ya en su corazón a Aquel de quien temía que entrase en su casa, pues no era una gran felicidad que Jesús hubiese entrado en su casa y no en su pecho

San Agustín, sermones, 62,1

Oración

Corazón fiel a la divina Voluntad, Ten piedad de nosotros

Pio XII

Pio XII enseña, el 6 de octubre de 1946:

La Iglesia católica [..] es una sociedad perfecta que tiene por fundamento la verdad de la fe infaliblemente revelada por Dios. Todo el que se oponga a esta verdad es necesariamente un error y no se deben reconocer al error los mismos derechos que a la verdad

PIO XIl Ecco che gia un anno, 6 de oct.De 1946, Documents pontificaux de Sa Sainteté Pie Xll, Saint Maurice (Suiza) ed. Saint-Agustín, año 1946, p.304

Señor, no soy digno de que entres en mi casa



Evangelio según san Mateo, 8: 5-9 Y habiendo entrado en Cafarnaúm, se llegó a El un Centurión rogándole y diciendo: «Señor, mi siervo está postrado en casa paralítico y es reciamente atormentado». Y le dijo Jesús: «Yo iré y lo sanaré». Y respondiendo el Centurión, dijo: «Señor, no soy digno de que entres en mi casa, sino tan solamente dilo con la palabra, y será sano mi siervo. Pues también yo soy hombre sujeto a
otro, que tengo soldados a mis órdenes, y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene, y a mi siervo: Haz esto, y lo hace». (vv. 5-9)

Así como admiramos la fe en el centurión, porque creyó que el paralítico pudo ser curado por el Salvador, así se manifiesta también su humildad, en cuanto se considera indigno de que el Señor entre en su casa, y por ello sigue: «Y respondiendo el centurión, dijo: Señor, no soy digno de que entres en mi casa»

San Jerónimo

Agustín de Hipona

Cuando en el pecado te acusas a ti, alabas al que sin pecado te hizo a ti

San Agustín de Hipona

Oración

Viva Cristo Rey