Oración

Señor dame un buen sueño y una muerte Santa

Evangelio

San Marcos 8:1-9
Por aquellos días, habiendo de nuevo mucha gente y no teniendo qué comer, llama Jesús a sus discípulos y les dice: «Siento compasión de esta gente, porque hace ya tres días que permanecen conmigo y no tienen qué comer. Si los despido en ayunas a sus casas, desfallecerán en el camino, y algunos de ellos han venido de lejos.» Sus discípulos le respondieron: «¿Cómo podrá alguien saciar de pan a éstos aquí en el desierto?» Él les preguntaba: «¿Cuántos panes tenéis?» Ellos le respondieron: «Siete.» Entonces él mandó a la gente acomodarse sobre la tierra y, tomando los siete panes y dando gracias, los partió e iba dándolos a sus discípulos para que los sirvieran, y ellos los sirvieron a la gente. Tenían también unos pocos pececillos. Y, pronunciando la bendición sobre ellos, mandó que también los sirvieran. Comieron y se saciaron, y recogieron de los trozos sobrantes siete espuertas. Fueron unos cuatro mil; y Jesús los despidió.

Palabra de Dios

Oración

Que el Rey de los ángeles nos agregue a los ciudadanos del cielo. Amén

Evangelio

San Mateo 19:27-29
Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo: «Ya lo ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué recibiremos, pues?» Jesús les dijo: «Yo os aseguro que vosotros que me habéis seguido, en la regeneración, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, os sentaréis también vosotros en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel. Y todo aquel que haya dejado casas, hermanos, hermanas, padre, madre, hijos o campos por mi nombre, recibirá el ciento por uno y heredará vida eterna.

Palabra de Dios

Oración

Que Cristo nos conceda el gozo de la vida eterna. Amén

Evangelio

San Mateo 16:13-19
Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas.» Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.» Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»

Palabra de Dios

!!Otra solucion para la superpoblación!!



Las big tech también podrían diseñar para nosotros paternidades divertidas. Existe ya bastante entusiasmo con la idea de que, en un futuro próximo, incluso podríamos tener <niños tamagotchi>, Estos niños digitales diseñados por Inteligencia Artificial podrían ser obtenidos <por una cuota mensual baja>, y no traerían consigo todos los dolores de cabeza que generan los niños reales. Ya no habría que cambiar pañales ni sanar enfermedades; el adulto podría pasar tiempo con el niño exclusivamente en el momento en que realmente lo desee. El niño digital sería hecho a la medida de quien lo solicita, para que la diversión sea plena. Como una muñeca: el eterno adolescente podría detener el paso a la adultez
intercambiando su paternidad por un juguete.

Escritores transhumanistas ya están celebrando esta idea, y sostienen que antes de que nos demos cuenta se hará realidad. La prensa más importante del mundo también ha dado la bienvenida a esta posibilidad, puesto que ayudaría a <reducir la superpoblación>, como celebró The Telegraph.

Es cierto que nunca hemos sido tantas personas en el mundo, pero también es cierto que nunca las personas han estado tan solas y ensimismadas.

«Tamagotchi children» who don’t exist could «solve population problem»>, The Telegraph, 30 mayo 2022,
htt p s ://w w w.telegra ph.co.uk/
news/2022/05/ 30/tam. agotchi-children-
dont-exi st-co. uld-solve-population-pro-
blem/

Tengo algunas cosas que deciros



Evangelio según san Mateo, 7: 6- 6 «No déis lo santo a los perros, ni arrojéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las huellen con sus pies y volviéndose contra vosotros los perros os despedacen». (v. 6)

Debe evitarse el descubrir algo a quien no pueda entenderlo porque es mejor darle, buscar lo que no comprende que exponerlo a profanar lo que se le ha revelado, o con el oído como el perro, o con el desprecio como el puerco. De que se pueda ocultar la verdad, no debe inferirse que es lícito mentir, porque el Señor, aun cuando no mintió, ocultó algunas veces la verdad, según las palabras de San Juan: «Tengo algunas cosas que deciros, que no podréis comprender ahora» (Jn 16,12 ). Pero si alguno no comprende por su mezquindad o inmundicia, debemos limpiarlo, o con la palabra o con la obra, cuanto sea posible.

Pero si resulta que el Señor dijo ciertas cosas que
muchos de los que estaban presentes no recibieron (o porque las resistieron o porque las despreciaron) no debe juzgarse que arrojó lo santo a los perros, ni dejó caer sus perlas delante de los puercos. Dio a los que podían aprender y que estaban presentes, a quienes no convenía despreciar por la inmundicia de los otros. Y aun cuando los que le tentaban se desconcertasen con sus respuestas, otros que podían comprender oían cosas de gran utilidad en las contestaciones que el Salvador daba a los primeros.

El que sabe, pues, responder a las cuestiones en
asuntos pertenecientes a la salvación, debe hacerlo, a fin de no desalentar a aquellos que, al ver que no responde, pueden sospechar que la dificultad propuesta no tiene solución. No debe contestarse a las cuestiones inútiles o perjudiciales, sino explicar por qué no debe responderse a tales preguntas

San Agustín, de sermone Domini, 2, 20

Oración

Escucha, Señor, los himnos y las plegarias que tu siervo pronuncia hoy en tu presencia, para que estén tus ojos abiertos, hacia esta casa de día y de noche

Evangelio

San Mateo 12:46-50
Todavía estaba hablando a la muchedumbre, cuando su madre y sus hermanos se presentaron fuera y trataban de hablar con él. Alguien le dijo: «¡Oye! ahí fuera están tu madre y tus hermanos que desean hablarte.» Pero él respondió al que se lo decía: «¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?» Y, extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo: «Estos son mi madre y mis hermanos. Pues todo el que cumpla la voluntad de mi Padre de los cielos, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre.»

Palabra de Dios