La muerte de Ananías


Cuando Ananías ocultó información sobre su ofrenda a los apóstoles, se le condena no por mentir a Pedro (a quien obviamente trató de engañar), sino por querer mentir al Espíritu Santo (Hechos 5, 3). No has mentido a los hombres, sino a Dios. Al juzgar, Pedro actuaba como Vicario de Cristo. Mentir a Pedro era mentir a Dios mismo. Para Ananías, ese pecado fue mortal en todos los sentidos. En efecto, cayó muerto inmediatamente.

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