Háblame tú Señor

De manera Señor, que no sólo me hable Moisés, sino tú, Dios mío, Verdad Eterna. No sea que me quede sin producir frutos espirituales y me quede estéril. Que tus palabras no sean condenación para mi por haberlas oído y no haberlas cumplido, por haberlas conocido y no haberlas amado, por haberlas creído pero noSigue leyendo “Háblame tú Señor”

Santo Sacrificio

La malicia humana no quita al Santo Sacrificio su carácter de conciliación: Entre los pecadores que se encontraron en el Calvario, solamente algunos se convirtieron dándose golpes de pecho y diciendo: “Este hombre era verdaderamente el Hijo de Dios”. Los otros, obstinados en su maldad, rechazaron los rayos de luz y de misericordia que salíanSigue leyendo “Santo Sacrificio”

Confíteor

Confíteor Deo omnipoténti, beatæ Mariæ semper Vírgini, beato Michaëli Archángelo, beato Ioanni Baptístæ, sanctis Apóstolis Petro et Paulo, ómnibus Sanctis, et vobis, fratres: quia peccávi nimis cogitatióne, verbo et ópere.Mea culpa, mea culpa, mea máxima culpa.Ídeo precor beatam Maríam semper Vírginem, beatum Michaëlem Ar­chán­gelum, beatum Ioannem Baptístam, sanctos Apóstolos Petrum et Paulum, omnes Sanctos, etSigue leyendo “Confíteor”

San Pedro

Jn 21,15: “Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?” Él le respondió: “Sí, Señor, tú sabes que te quiero”. Jesús le dijo: “Apacienta mis corderos”. El Señor encomienda a Pedro la misión de ser pastor de su rebaño, la Iglesia

Las llaves

Jesús nombró a Pedro primer ministro o mayordomo real utilizando los mismos términos que se emplearon en el nombramiento del “administrador” vice-regente de “la casa de David” (Mateo 16, 19 — Isaías 22, 15,22). El rey confiere este cargo con la expresión simbólica de la entrega de las “llaves”Las llaves son el símbolo de laSigue leyendo “Las llaves”

LA TRADICIÓN DE LA ORACIÓN

La oración no se reduce al brote espontáneo de un impulso interior: para orar es necesario querer orar. No basta sólo con saber lo que las Escrituras revelan sobre la oración: es necesario también aprender a orar. Pues bien, por una transmisión viva (la sagrada Tradición), el Espíritu Santo, en la “Iglesia creyente y orante”Sigue leyendo “LA TRADICIÓN DE LA ORACIÓN”

La autoridad de Pedro

El más grande erudito de las Escrituras y de la antigüedad San Jerónimo, que tradujo toda la Biblia al latín, saludaba al Papa con estas palabras: Hablo con el sucesor del Pescador y el discípulo de la cruz. No siguiendo más que a Cristo como a mi primado, estoy también unido en comunión con suSigue leyendo “La autoridad de Pedro”

La autoridad de Pedro

Era, en muchos aspectos, como la de los demás apóstoles. Compartía la autoridad con ellos; les consultaba los diversos asuntos; recibía de ellos la corrección oportuna. Pero siempre le tocaba a él asumir la responsabilidad última. en Hechos 1, Pedro lideró al colegio apostólico para resolver la crisis abierta por la muerte de Judas. EnSigue leyendo “La autoridad de Pedro”

La muerte de Ananías

Cuando Ananías ocultó información sobre su ofrenda a los apóstoles, se le condena no por mentir a Pedro (a quien obviamente trató de engañar), sino por querer mentir al Espíritu Santo (Hechos 5, 3). No has mentido a los hombres, sino a Dios. Al juzgar, Pedro actuaba como Vicario de Cristo. Mentir a Pedro eraSigue leyendo “La muerte de Ananías”

Jesús y Simón

Jesús impuso entonces a Simón un nuevo nombre. Pedro -literalmente roca-, nombre propio que no aparece por ninguna parte en registros históricos anteriores a ese momento. Jesús prometió construir un edificio sobrenatural sobre el fundamento de esa roca. Y llamó al edificio Mi Iglesia; porque no sería una institución meramente humana. Sería también, en algúnSigue leyendo “Jesús y Simón”